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Nota de tapa / Entrevista

Florencia Bonelli: la vida en rosa

LA NACION revista

La novela romántica atraviesa uno de sus mejores momentos. ¿Por qué nos gustan tanto los finales felices? Según la autora cordobesa, que para fin de año habrá superado el millón de ejemplares vendidos en nuestro país, las historias que terminan bien son sanadoras

Por   | LA NACION

No reniego del final triste. Sólo que no puedo hacerlo. Me siento incapacitada para escribirlo", confiesa Florencia Bonelli, la autora cordobesa cuyas novelas románticas ocupan los primeros números de ventas y aseguran siempre un final feliz. "Qué puedo decir, la verdad es que no me siento capacitada emocionalmente para hacer un final triste, porque creo en los finales felices. Estoy convencida de que son sanadores. Te dejan una sensación de esperanza, de que todo es posible. Y esto lo sé porque me lo dicen, me escriben e-mails contándome cómo les ha cambiado la vida, cómo les ha ayudado a enfrentarse a problemas."

-¿Nunca escribirías un final triste?

-No, jamás. No podría hacerlo. Creo que en mis novelas sería un golpe bajo. Quien ha leído este tipo de libros (género novelas románticas) sabe que el lector se compromete de tal forma con la historia que los personajes terminan siendo parte de su vida, de su realidad. Uno se identifica con ellos. Lo sé, como lectora. Siempre digo que soy una lectora que escribe. Y si el final fuera triste, si uno de los personajes muriera, sería emocionalmente complicado. Ya cuando terminás un libro entrás en una especie de duelo; imagínate si a eso se suma la angustia de un final para nada feliz... Entrás en una depresión. Esto pasa porque generalmente son historias muy sufridas, de relaciones complejas, de escollos permanentes. Por eso cuando llegás al desenlace descargás todo. Respeto al que puede escribir un final diferente.

-¿Te pasó de angustiarte con alguna historia que no haya terminado bien?

-Sí, cuando terminé de leer Lo que el viento se llevó no lo podía creer. Fue terrible para mí, la verdad es que me mató. Todo lo que había pasado. Scarlett se da cuenta tarde del amor que siente por Red Buttler y él decide irse. Fue durísimo. Otra historia que me puso muy triste fue María, del colombiano Jorge Isaacs.

-¿Los finales felices sólo existen en la ficción?

-No, en la vida real todo es posible. En el mundo se dan las cosas más aberrantes y también las más maravillosas e increíbles. El ser humano es capaz de todo. Tenemos una capacidad destructiva y otra constructiva. Tenemos nuestras luces y nuestras sombras. Lamentablemente hoy vemos más el otro lado, porque los finales felices no son noticias. Pero hay tantas personas que han vivido historias de amores increíbles. Hay tantas lectoras que me cuentan sus experiencias, sus amores. Pero obviamente esas noticias no las vas a ver en ningún noticiero, no las vas a leer en ningún diario. Todo está lleno de dolor, de muerte, de asesinatos, de violaciones. Yo dejé de ver las noticias porque no soportaba más el dolor ajeno, me estaba destrozando. Un día le dije a mi marido (Miguel, hace 21 años que están juntos) basta, no puedo más, y cortamos el cable. De esto hace cuatro años. La verdad es que no sé lo que pasa, obviamente es una decisión muy personal, pero no soportaba el dolor. En la ficción puedo bancarlo hasta cierto punto, pero al saber que es real, me destruye.

-Se cree que en épocas de crisis uno busca en los libros finales que los reconforten.

-Estas novelas con finales felices vienen a contrarrestar un poco la dura realidad, una realidad de amargura permanente que la televisión y los medios se encargan de llevar al tope. El final feliz se transforma en una especie de remanso, un descanso, un alivio a esas noticias que nos invaden. Estoy convencida de que de esta manera le das un respiro al alma. Necesitamos de estos finales porque vivimos en un mundo donde no solemos destacar lo bello. El ser humano tiene la capacidad de amar y de dar la vida por el otro, sin dudarlo. Nos cuesta un montón admitir que somos seres hechos de sentimientos y los sentimientos hay que nutrirlos día a día. Nos hemos endurecido, nos hemos vuelto cínicos.

 
Cosas imposibles. "Jamás podría escribir un final triste", reconoce la autora. Foto: LA NACION / Martín Lucesole
 

-Entonces, ¿para vos los finales felices representan una dosis de optimismo?

-Es mejor ir por la vida con una sonrisa que con cara de amargado. Es importantísimo pensar en positivo, mirar hacia delante creyendo que se puede, que si uno se lo propone lo va a conseguir. Por eso insisto con esta idea de que el final feliz es saludable, sanador. Cuando leo los e-mails que me llegan de lectores me doy cuenta de lo ávida que está la gente por sentirse bien, por creer que a pesar de todo lo complicado que puede ser la vida, hay luz al final, hay esperanza. Por eso, creo que el mundo está en la búsqueda de finales felices, de esa cuota de optimismo. Cuando me preguntan si tal libro les va a interesar en cualquier otro país que no sea Argentina, no lo dudo, porque mis historias hablan del amor, y eso es universal. A mí, una novela que transcurría en el Sahara (El árabe, de la inglesa Edith Hull) fue la que me cambió la vida. Dejé las ciencias económicas para dedicarme a escribir. No conozco el Sahara, pero esa historia de amor la sentí como propia. A mí no me importa si la historia está ambientada en Córdoba, Buenos Aires, Medellín, Estocolmo; lo que me importa es vibrar con lo que se cuenta.

-¿El amor lo puede vencer todo?

-Claro que sí, es lo único importante. Pero no sólo hablamos de amor de pareja, sino de ese amor puro, de ese amor que nos hace relacionarnos.

-¿No resulta naíf pensar que el amor lo puede todo?

- Lo dicen, pero no. La vida es dura, la realidad es dura y nosotros, los seres humanos, nos hemos endurecido y hemos perdido la confianza. Vinimos a este mundo para amar y ser amados, ésa es la realidad. Ahora, por qué el ser humano se fue transformando en este ser tan descreído, tan cínico, no lo sé, pero creo que estamos cambiando, que el ser humano está yendo hacia una era de más luz y de más amor, en el sentido más puro. Me pasa de recibir cartas donde me dicen que quieren sentir y vibrar como mis personajes, sumergirse en ese universo de sentimientos, y me parece perfecto que salgan a buscarlo, que lo sueñen, que se empeñen en lograrlo, porque de esa manera lo van a encontrar.

-Hay quienes creen encontrarlo y sufren un gran desengaño. Y el sueño del final feliz termina con un sabor amargo.

-A veces uno se entrega a la persona equivocada. Tenemos que estar atentas a quién le ofrecemos esa entrega total. Y si nos equivocamos es parte de un aprendizaje, es duro, pero no podemos vivir en un eterna desconfianza. Es cierto que tenemos muchos miedos. Tememos a que nos defrauden, pero no podemos vivir a la defensiva, desconfiando permanentemente, creyendo que en cualquier momento nos van a lastimar. No se puede vivir así. Tenemos que relajarnos, ser juiciosas y permitirnos sentir, porque los finales felices son posibles.

-¿Pero no se dan como por arte de magia?

-Claro que no. El amor se debe alimentar día tras día, con gestos, con actitudes. No se trata de soplar y hacer botellas, requiere un trabajo. En mi última novela (la trilogía Caballo de fuego) se puede ver ese trabajo, esa transformación, esa evolución de los personajes. Cuando se conocen son una especie de crisálida y ya al final terminan siendo mariposas. Todo requiere de trabajo, de tolerancia, paciencia. Esta es una palabra clave, hoy no tenemos paciencia, todo lo queremos ya. No es fácil. Mis papás llevan 42 años de casado y no es que viven en una luna de miel permanente. Con Miguel (su marido) me puse de novia a los 20, ahora tengo 41. El final feliz es una amalgama de un deseo muy fuerte y no va aparecer porque sí. Imagino que debe ser triste irte de este mundo sin nunca haber sentido mariposas en la panza, ese cosquilleo. Te vas como medio incompleto, ¿no?

Como un buen club de fans, las Amigas Bonellistas siguen y analizan cada uno de los libros de Florencia. Ellas son las que están en primera fila en cada presentación de una novela y administran una cuenta en Facebook donde cuentan todas las novedades de la autora y sus personajes. "Son maravillosas y exigentes", dice Bonelli de sus fieles seguidoras, a quienes dedicó su último libro.

-¿Por qué exigentes?

-Hace poco que publiqué Gaza (el final de la trilogía Caballo de fuego) y ya me están preguntando cuándo sale una nueva novela. Les cuento que estoy en pleno proceso, que lleva su tiempo, porque mis libros tiene una ambientación histórica y necesito hacer un importante trabajo de investigación. Por eso en mi página decidí hacer recomendaciones de otros títulos. Cada mes recomiendo uno para paliar ansiedades.

-¿Recomendarías alguno que no terminara de manera feliz?

- Si es una historia de amor, no, porque no me gustaría generar tal desazón.

-¿Saber de antemano que la historia va a tener un buen final no lo hace previsible?

-La persona que piensa esto es porque jamás leyó una novela romántica. Es cierto, vos sabes que un libro mío va a terminar bien, pero lo que no sabes es cómo va a ocurrir, que es lo pasa en el medio, qué cosas viven los personajes, qué se dicen, cómo se miran, cómo se aman. Son muchos los escollos que tienen que sortear. Ya llevo once libros publicados y todos tienen un final feliz, y así y todo muchas de mis seguidoras en plena lectura me escriben cosas como júrame que termina bien, a lo que yo les respondo que sí, que todo se complica pero va a estar todo bien. ¿Cuándo les he fallado?, les pregunto. A pesar todo, la historia va a tener su final feliz.

MAS DATOS www.florenciabonelli.com

SINONIMO DE EXITO

  • Nació el 5 de mayo de 1971. Como Matilde, el personaje de Caballo de fuego, ambas son cordobesas y en el horóscopo chino son chancho de metal. Su caballo de fuego es Miguel, su marido, a quien conoció cuando tenía 20 años.
  • En 1994 se instaló en Buenos Aires junto a Miguel. El 6 de diciembre de 1997 se casaron. En la actualidad vive en el barrio de Belgrano.
  • Su historia como escritora comenzó en 1998, cuando decidió dejar la contabilidad para dedicarse a las letras. Catorce años después es un referente de la novela romántica argentina.
  • Para fin de año se estima que llevará vendidos más de un millón de ejemplares en la Argentina. Su último libro, Caballo de fuego. Gaza, es uno de los más vendidos desde su presentación, en abril pasado. Sus novelas tienen gran repercusión en América latina, Alemania, España y Portugal.
  • Sus libros son: Bodas de odio (1999), Marlene (2003), Indias blancas (su consagración, 2005), Indias Blancas: La vuelta de Ranquel (2005), Lo que dicen tus ojos (la primera que escribió, pero que publicó recién en 2006), El cuarto arcano (2007), El cuarto Arcano. El puerto de las tormentas (2007) Me llaman Artemio Furia (2009) y la trilogía Caballo de fuego (ubicadas en París, Congo y Gaza, 2011-2012). También, el libro de leyendas de amor para el público juvenil Los enamorados del lago Nahuel Huapi.
  • Para fin de año o comienzos del próximo dará a conocer su primera novela para adolescentes. "Estoy muy entusiasmada, mi intención es hacerles ver lo importante que es conocerse a uno mismo para poder amar."
  • Cree en los finales felices y revindica los viejos valores, como la fidelidad, la caballerosidad y la nobleza.
  • Le encanta el color rosa, se considera romántica por naturaleza y colecciona teteras. La mayoría las heredó de su madre, el resto fueron regalos de lectores y amigos. Confiesa que ella sólo se compró una.

COLECCION IMPERDIBLE

 
Lanzamiento. La primera entrega, este miércoles, Indias Blancas I. 
 

No será necesario recorrer librerías para conseguir los libros de la escritora cordobesa. Desde este miércoles, La Nacion presenta Biblioteca Florencia Bonelli, una colección completa en 16 entregas. De esta manera, cada miércoles llegará a los quioscos un nuevo título junto con el diario La Nacion. Los ejemplares tienen un costo de 39,90 pesos más el diario del miércoles. El primer título, a la venta el 27 de este mes, es Indias Blancas I.

Tener la colección completa es la única manera de no quedarse con ganas de seguir leyendo.

El romance, la aventura y los escenarios basados en sucesos históricos se conjugan en grandes novelas atrapantes creadas por una de las autoras más exitosas del momento..

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