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El señor González boxea a sus amigos

Durante unos minutos se suspendió la partida. El grupo escuchó un discurso acongojado de Lugo

PARA LA NACION
Martes 26 de junio de 2012 • 01:49
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El viernes 22 de junio, como todas las semanas, González se reunió con sus amigos en el club del barrio, para jugar el habitual campeonato de truco: estaban Sanchez Contaldi, Iriarte, Perrone, Catalano y el Ruso Grimberg. O sea, los de siempre. Se sentaron en la mesa de costumbre. Pidieron unos platitos de maní, queso en cubitos y salame. También una botella de vermut, soda en sifón y hielo. Porque la barra de González no es amiga del sushi, el smorgasbord o el salmón ahumado. Es una pandilla común de muchachos de barrio, con sesenta años cumplidos.

Cuando estaban en lo mejor del campeonato, alguien acercó una radio.

- Che, parece que están por destituir al presidente de Paraguay, este muchacho Lugo.

Durante unos minutos se suspendió la partida. El grupo escuchó un discurso acongojado del presidente. Luego, se escucharon las reflexiones de un comentarista, que nadie conocía, diciendo más o menos : "¡Qué destino el de nuestros países latinoamericanos! Sufrir una y otra vez los golpes de Estado. Primero contra Manuel Zelaya, de Honduras, destituido en 2009, después hubo un intento contra Hugo Chávez, después otro contra Rafael Correa, de Ecuador, y ahora esto..."

- ¡Apagalo a ese plomo!- exclamó González.

- Eh, che. ¿Qué te pasa? Son nuestros hermanos.

- Los únicos hermanos que tenemos son los uruguayos. Los otros, no sé. ¿Yo qué sé lo que hacía Lugo en el gobierno? ¿Es ese cura que después terminó teniendo un montón de mujeres e hijos?

- ¿Qué tiene? ¿Hacés discriminación de género, ahora?- repuso Perrone, algo amoscado.

- Acá el único género es el algodón negro, de la sotana. Si te metés a cura, tenés que cumplir las reglas. Si te gusta el durazno, bancate la pelusa. Nadie te obligó a ser cura. O sea, empezamos mal.

- Bueno, che, es un ser humano- intercedió Grimberg.

- ¡Sí, y los parlamentarios que lo echaron a la miércoles también son seres humanos! Yo no sé nada, lo que me revienta es ese tono de "nosotros los latinoamericanos" con "nuestros pobres países". Siempre dando lástima. Parecemos mendigos.

- Y bueno, viejo, tenés que reconocer que acá en América latina los golpes militares son una constante...- porfió Catalano.

- ¿Quién te dijo eso, querido? Por empezar, no fue un golpe militar. Fue un golpe institucional. A los alcahuetes del Primer Mundo les gusta mucho decir que Latinoamérica está gobernada por militares y por payasos, que ningún gobierno civilizado puede durar, porque diciendo eso se sienten unos fenómenos. Pero mirá lo que es el primer mundo. Empezando por los americanos, que son los campeones de la democracia. El presidente Kennedy fue asesinado en noviembre de 1963, aparentemente por un tipo llamado Lee Harvey Oswald, que había vivido en la Unión Soviética. Pero a Oswald lo mataron en una comisaría, delante de dos mil periodistas. Y el que mató a Oswald, que se llamaba Jack Rubinstein, nunca habló y se murió en la cárcel. Cuando el hermano, Robert Kennedy, se perfilaba para presidente, lo asesinaron en un pasillo del hotel. Fue un fanático palestino, Sirhan Bishara Sirhan. El último buen presidente que tuvieron fue Bill Clinton. Pero casi lo echan al diablo porque había tenido un asunto con esa chica, Mónica Lewinsky. En diciembre de 1998. ¿Es verdad o no es verdad?

- Bueno- concedió Grimberg- pero eran presidentes populares, de izquierda...

- ¡Mirá lo que son las cosas! Al presidente conservador Richard Nixon lo hicieron renunciar en agosto de 1974, porque espiaba a los contrarios. Qué novedad... ¡Todos espían, a los contrarios y a los amigos también!

- Los yanquis son embromados, pero Europa es otra cosa. ¡Mirá España! – contradijo Catalano.

- España tuvo la guerra civil más grande del mundo –insistió González, imbatible- Murieron un millón de españoles entre 1936 y 1939. Y después se comieron la dictadura de Francisco Franco, que duró 40 años. ¡No ocho, sino cuarenta! Y no tuvieron 30.000 desaparecidos, o por ahí 8.500, porque no sabemos muy bien ...¡Un millón de muertos! ¿Que te parece?

- No metás a los desaparecidos. ¿Qué tienen que ver los desaparecidos?-se indignó Perrone.

- Te quiero decir que las dictaduras, y los fusilamientos, y los golpes de izquierda o de derecha, no son latinoamericanos. ¡Son de todo el mundo! Estoy podrido de los que vienen a dar lecciones de democracia.

- No me vas a decir que en Francia no hay democracia, González- advirtió Iriarte.

- Ah, no sé. Yo lo que sé es que a ese muchacho Strauss-Kahn, cuando se perfilaba para ganar la presidencia, en 2011, le plantaron una mucamita en el hotel Sofitel y lo metieron preso en Nueva York. Era el favorito. Cuando lo largaron, lo esperaba en París una periodista francesa para denunciarlo por violación, en grado de tentativa, cometida siete años atrás...¿No se dan cuenta de que hay algo raro? ¿Pero son todos giles? Y después se largó otra historia de fiestas y orgias. El tipo era un bocho, presidente del Fondo Monetario Internacional...¡El asunto es que lo acostaron! Y terminó ganando la elección ese señor Hollande. Yo no sé cómo será, pero no es la misma persona. En todo caso, aunque sea del mismo partido socialista, le marcaron la cancha. ¿No les parece?

- Vos te estás guiando por países capitalistas- contraatacó Catalano, cambiando de frente – Fijate el socialismo...

- ¡Si, justo! – prosiguió González, con la vena hinchada- La dictadura más larga del mundo es la de Fidel Castro y su hermano, los dos unos socialistas bárbaros, que llevan 53 años sin dar elecciones. Todo el mundo los conoce por el Paredón, donde fusilaron a cientos de miles de cubanos. ¿O no?

- Bueno, pero el "Che" Guevara era un idealista- deslizó Iriarte.

- ¡Que va a ser idealista! Ese, en el primer año de gestión, mató personalmente a 216 tipos. Además, todos los asesinos son idealistas. Cada cual con su chifladura. Hitler también, si vamos al caso.

- ¿Pero vos estás loco, animal? ¿Cómo vas a comparar?- saltó el ruso Grimberg.

- Bueno, Hitler era compinche de Franco, que gobernó en España 40 años. Hasta que se murió de viejo. Mientras tanto, todos esos demócratas no decían una palabra...

- No te lo niego...pero una vez que arrancaron, no son lo mismo que Paraguay o Perú o Honduras...

- ¿No son lo mismo? Mirá, cuando el Parlamento estaba por designar presidente a Leopoldo Calvo Sotelo, entró a la sala un teniente coronel, Antonio Tejero, con un grupo de guardias civiles y un bufoso en la mano. Gritó: "No se mueva nadie, todo el mundo al piso, coño". Y se tiraron. ¡Mirá si no se iban a tirar al piso los diputados! Eso fue en febrero de 1981. No hace un siglo...¿Eh? Los que se tiraron al piso eran los mismos que gobiernan ahora. Después lo metieron en cana a Tejero, pero podría haber sido un carapintada de los nuestros. ¡Si era de la misma época!. Entonces...¡No jodamos!

- Y qué querés, es el capitalismo que se cae a pedazos, González- intercaló Catalano.

- ¡Qué se va a caer a pedazos! ¡Está fenómeno el capitalismo! Hay países como China y Singapur y Vietnam y la India y Brasil, mirá los países que te estoy nombrando, que se largaron a aplicar un capitalismo con tutti, y les va perfecto. Lo que se cayó a pedazos es la Unión Soviética: hizo implosión en 1991 y se repartieron las fábricas, las usinas, los campos. Los que eran jefes del Partido Comunista quedaron como dueños de las empresas. ¡Y chau picho! Donde estaba el Muro de Berlín, que edificaron para que la gente no se escapara del comunismo, ahora hay edificios y avenidas nuevas. ¡El muro sí que se cayó a pedazos! Bah, no se cayó, sino que el pueblo lo destrozó con picos y hachas, en 1989...

- ¿Y eso qué tiene que ver con el paraguayo Lugo?- gritó Perrone.

- ¡Tiene que ver que los latinoamericanos siempre estamos llorando por nuestros pobres países, y los golpes militares o institucionales o lo que corno sea, cuando esas cosas pasan en todo el mundo, y pasaron siempre! No hay que llorar tanto. No que hablar tanto de la patria. Que la patria por aquí y la patria por allá...¿No pueden decir la República, la Nación, el país? ¿Qué les pasa, tienen complejo de patriotas? Al final se afanan fortunas y terminan viviendo en París, o en California. ¿Y sabés a la patria por dónde se la pasan?

- ¡Sos un facho, González!- tronó Catalano.

- ¡Seré facho, pero por lo menos no me dejo engrupir!

Allí se arruinó la reunión. Volaron vasos, platos y naipes, algún puñetazo desmañado y un par de empujones. Los amigos se separaron, masticando bronca.

González llegó a su casa con un ojo negro.

- ¿Qué te pasó, gordo? – preguntó la señora – ¿Algún problema en el club?

- Nada, no me pasó nada. Poné el programa de Tinelli, a ver si vemos algo entretenido...¿Qué hay de comer?

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