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Una mano, siete dedos, dos elencos

Locales y extranjeros hacen Hotel Finobacci

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PARA LA NACION
Jueves 28 de junio de 2012
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En el siglo XII, el matemático italiano Leonardo de Pisa, más conocido como Fibonacci, creó una particular sucesión de números que se inicia con 1 y 1 y, a partir de allí, cada elemento es la suma de los dos anteriores. Su aplicación es variable, puede utilizarse en matemáticas, en ciertas teorías de juego o en el mundo de la computación, entre otras cosas.

Desde hace cinco años, la compañía de circo contemporáneo Los Siete Dedos de la Mano, con residencia estable en Montreal, tiene un proyecto escénico que consiste en hacer residencias en diferentes países del mundo donde se cruzan equipos artísticos canadienses y locales. Ese trabajo, denominado Hotel Fibonacci , llega a Buenos Aires para presentarse, a partir de hoy, en la sala AB del Centro Cultural San Martín.

Sus creadores explican: "(0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21?) Esta secuencia universal que está presente en la naturaleza, el arte y la arquitectura, y que da lugar al número áureo (también llamado divina proporción), es la inspiración que subraya todo el proyecto. Representa la forma en que la vida se organiza naturalmente para crear crecimiento y armonía a partir de energías opuestas".

Andamiaje teórico al servicio de una poética
Andamiaje teórico al servicio de una poética. Foto: Sandra Cartasso/CSM

La dirección de Hotel Fibonacci está a cargo del quebequense Samuel Tetreault y el argentino Pablo Gershanik. Ciento ocho artistas de Sudamérica audicionaron para formar parte del elenco que sólo está integrado por ocho personas (Lucila Alves, Pablo Castro, Arwen Montes de Oca, Phillipe Ribeiro, Genevieve Drolet, Patrick Leonard, Thomas Saulgrain y Claudel Doucet).

Tetreault explica que "es un juego de creación que tiene tres reglas: se necesitan dos equipos de trabajo, uno de Canadá y otro del país que recibe el proyecto; sólo hay 21 días de creación, el plazo es muy corto con lo cual se trata de una maratón creativa y es una reflexión sobre la conciencia del ser humano a partir del punto individual hasta un punto más universal".

Lo que más le interesa a este artista es esta posibilidad de andar por el mundo hablando de la conciencia de cada uno. En ese devenir se descubren posiciones muy interesantes y hasta se devela con fuerza el verdadero carácter de cada comunidad. ¿Cómo se relaciona esa secuencia numérica de Fibonacci con el mundo espectacular? Samuel Tetreault lo cuenta de la siguiente manera: "El cero es el inconsciente, el 1 es el individuo, un punto de partida cuando creas tu vida, tienes el poder de crear cosas, de evolucionar en términos humanos; el 2 es la conciencia del otro, el diálogo, los conflictos; el 3 es el número de la familia, de la organización social, hablamos de la conciencia del grupo; el 5 es la conciencia del mundo, de la tierra, de la diversidad, de las culturas, los idiomas; el 8 es el número del infinito; el 13 del tiempo, de la muerte; el 21 es número de la sabiduría, la madurez. Hacemos un viaje con el público y, en cada país, analizamos estos temas pero siempre a partir de puntos de vista personales, los de cada uno de los artistas".

Con la premisa de que el circo es una forma de arte muy universal, resulta sencillo entonces comprender como todo ese andamiaje teórico puede expresarse en la escena. "Lo interesante es que partimos de una diversidad no sólo de culturas sino que, además, vamos hacia una diversidad de lenguajes, porque en la experiencia se combinan el circo, la danza, la música, la animación - comenta Pablo Gershanik-. Samuel viene del mundo del circo y yo estoy a caballo entre el circo y el teatro. ¿Cuál es la intención de máxima?: ver cómo una ecuación matemática del siglo XII puede instalarse hoy en Buenos Aires y provocar emoción. Cómo se hace en 21 días para hablar de eso humanamente, en el interior de un grupo, cómo se encuentra una comunicación grupal. Todo mensaje que se pasa debe ser dicho en francés, en inglés, en italiano, en portugués y en español. Porque el equipo participante habla todas esas lenguas. Es como una torre de Babel y funciona".

La compañía Los Siete Dedos de la Mano busca constantemente nuevas posibilidades de hacer arte. Les interesa el encuentro con artistas de distintas disciplinas. "Lo primordial es el encuentro con el otro y compartir sus puntos de vista", dice Samuel Tetreault, que ya ha presentado Hotel Fibonacci en México, Copenhague, Montreal, Veracruz y Barcelona.


PARA AGENDAR Hotel Fibonacci . Teatro: C.C. San Martín (Sarmiento 1551). Funciones: miércoles a sábados, a las 20.30, y domingos, a las 19. $ 60.
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