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Betty Elizalde, una voz con historias

La conductora repasa sus años en el medio

Lunes 02 de julio de 2012
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PARA LA NACION

Es sin dudas una de las voces femeninas más reconocidas de la radio argentina, con 52 años de trayectoria, con labores distinguidas en casi todas las emisoras y consagrada como una gran entrevistadora.

-A estas alturas se puede hablar de balance.

-Sé que trabajé durante cincuenta años de manera consecutiva. Y ahora hacía cuatro años que conducía Siempre Betty en Radio de la Ciudad (AM 1110). La gente me dice que lo extraña. Y puede ser porque lo hice con el fervor y el amor con que encaré cada espacio en el micrófono y en cada entrevista.

-Tu último ciclo era como tu sello, un magazine de cultura...

-Que me dio muchas satisfacciones porque vino gente muy relevante. Que vengan a sentarse a charlar y a tomar mate, y no hacer la entrevista por teléfono es algo muy emocionante. Desfilaron desde Bruno Gelber, Rodrigo de la Serna y toda la colonia artística; Martirio y toda la onda española; Aníbal Ibarra y hasta jugadores de fútbol, como Ayala, Marzolini. Y les estoy tan agradecida. Ellos sabían que la radio no tenía llegada, que la audiencia era mínima. Era un lindo galardón para mí. Yo lo pasé muy bien. Pero, bueno, el proyecto de esta radio cambió radicalmente.

-Ahora sos la voz institucional de La 2x4, la FM de esa emisora.

-Hace décadas que no hago el trabajo esencial de locutora. Hago entretenimiento, soy una comunicadora, una "paraperiodista", como dicen algunos. Cuando me hicieron la propuesta, les dije que si me acercaban buenos textos, los grababa con mi fervor. Reemplazo en esta labor a Eduardo Aliverti, que fue su voz durante años. La 2x4 es una radio con muy buena programación y una audiencia cautiva. Es curioso que hayan elegido a una mujer, porque en los horarios centrales no hay ninguna mujer al frente de los ciclos de tango. Los que leo son textos que escribió gente de la radio y estaban muy contentos porque les habían permitido volar un poco con la redacción.

-¿Cómo fue tu desvinculación de esa AM?

-Cuando se produce el gran cambio en Radio de la Ciudad, tuve una charla con Baltazar Jaramillo, y me dijo que quería que yo siguiera. En abril, me elogian mucho y me proponen el horario de las seis de la mañana. Me dicen que querían basar la programación en un nombre fuerte. Pero no. Yo no tengo entidad ni capacidad para estar en ese horario tan fuerte en lo periodístico. No soy Magdalena ni Nelson Castro, no era lo que yo pensaba. Lo lamentable es el tiempo que me hicieron esperar. Yo tenía otras ofertas que dejé pasar por esto. Cada persona tiene una característica que la define al aire. No podés pasar de ser una persona que hace un programa de entretenimiento diario a hacer un programa político.

-Pero surgieron otras ofertas.

-Lo de la televisión ya está. Firmé el contrato y empiezo a grabar en julio en la Televisión Digital Abierta, con un programa cultural para adultos mayores, hecho con gran seriedad y trabajo. Los textos los escribe Diego Sasturain, el hijo de Juan, que es brillante. Son trece capítulos. Además, apenas se publicó que no estaba en la radio, me llamaron de Del Plata y quedamos en volver a hablar en agosto, y también de Radio Cultura, que cambió el directorio y me ofrecieron hacer el programa que yo quiera.

-De tu larga trayectoria, ¿cuáles ciclos llevás en el corazón?

-Me cuesta mucho. Cuando sentía que había una lucecita que se apagaba, los dejaba. Hoy, hasta Gardel tiene que ir a golpear puertas y a pedir trabajo. Y mirá que trabajé en casi todas las emisoras. Siempre hice ciclos que me hacían muy feliz: Las s iete lunas fue uno de esos, también La gallina verde . Mucha gente me cruza por la calle, me abraza, llora porque les recuerdo su juventud. Uno de los que tengo en el corazón, no sólo por lo que significó, sino por lo que me dio, es El buen día . Tenía una gran calidad profesional, estaban Tomás Eloy Martínez, Carlos Burone, César Bruto. Eramos personas que pensábamos completamente diferente. Hoy no podría hacerse algo así. Tomás era de izquierda, estaba con los Montos, Burone era de la extrema derecha; se mataban. En ese programa, Burone le dijo un día a Tomás que lo que estaba diciendo le sonaba a "ideología marxista". Era la época de López Rega. Tomás, imperturbable, le contesta que decirle eso a alguien era hacer que le apunten los cañones. Nosotros salíamos de ahí y nos íbamos a comer. Nos moríamos de risa, incluso después de fuertes discusiones. Hoy no se puede. A la semana siguiente de ese episodio con Tomás, llega una carta a la radio escrita con rouge que decía: «Tenés 48 horas para rajar». Sería el año 73. Cuando empezó el programa, Burone, que era una persona dura, se sienta a la mesa y se pone a llorar: «Hace una semana -dijo-, Tomás me reprochó lo que yo le decía, y ahora esos cañones lo están apuntando». Era un grupo muy fuerte y valiente. Pero hoy un espacio de esas características no podría darse por los enfrentamientos personales.

-¿Creés que el fervor por la radio se mantiene?

-No, no. Yo soy una convencida de que hay que tener un buen equipo de producción y un operador. Sino, no hay producto. Solo no hacés nada. Ese fervor se ha perdido bastante, en las nuevas generaciones. La gente muy joven no lo tiene, porque la vida pasa por la pantalla. En un tiempo, resolví que no íbamos a hacer más reuniones en la oficina, y que las íbamos a hacer en pasillos para que la gente del equipo no se distraiga con la pantalla. Hablaba yo sola. Lo único que proponían era lo que estaba en la pantalla.

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