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Capacitación en idiomas, para enfrentar mejor el desarraigo

One to Languages ofrece servicios para diplomáticos, empresas y particulares

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LA NACION
Lunes 02 de julio de 2012
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Once años de trayectoria como ingeniera industrial, dos hijos y la necesidad de un nuevo desafío compatible con la maternidad la devolvieron, como un búmeran, a los brazos de un viejo amor. Al terminar la secundaria, Lorena Oneto había decidido dejar de lado su pasión por los idiomas y seguir otro rumbo. Ejerció la ingeniería industrial en distintas multinacionales hasta que el inglés, el portugués, el francés y el italiano pasaron de ser hobbies de tiempo libre a tomar un rol protagónico. Se constituyeron desde 2009 en la esencia de One to Languages, una empresa de capacitación y consultoría de idiomas.

"Hasta allí mi trabajo siempre había consistido en crear proyectos partiendo de cero, en los que había una idea, un objetivo y personal a cargo. Eso me preparó; no tenía miedo de emprender", recuerda Oneto (40), que empezó a crear la firma de servicios a partir de capacitaciones a extranjeros expatriados en el país. "Llegaban a trabajar a embajadas o en misiones laborales sin conocer el español", cuenta la emprendedora.

El desarraigo de los que venían de afuera amplió su alcance hasta la intimidad de las familias que caían en un entorno nuevo, en el que la lengua era sólo una parte de lo desconocido. "Los relocalizadores cumplían con su parte y ahí quedaban, solos en una cultura distinta." El rol de Lorena era contener a los foráneos como intérprete, no sólo de las palabras sino también de las costumbres: "La idea es poder brindarles una mano. Ya sea para aprender a manejarse en la ciudad, pedir una pizza o conseguir un plomero", detalla.

A esas actividades freelance se dedicó durante un tiempo, lejos del ámbito corporativo. Pero quería volver. El regreso fue como proveedora, con la misma carta de acceso: las buenas referencias de contactos que la ayudaron a posicionarse.

Una suma de $ 43.000 ahorrados dio una estructura a la empresa. El dinero invertido sirvió para crear la marca y la imagen corporativa, cubrir el asesoramiento legal, contable y comercial, reclutar a profesionales de un nivel exigente y adquirir material de trabajo y tecnología.

Clientes

Pese a que darse a conocer constituye aún hoy una de las barreras más difíciles de superar, los clientes surgieron en distintas esferas. One to Languages brindó capacitación, entre otros, a particulares, funcionarios y familiares de un importante organismo multilateral de crédito y de una entidad financiera mundial, y a personal diplomático (actualmente, el equipo trabaja con la embajada británica). Entre las empresas, también demandantes de traducciones, se inscriben la compañía belga Puratos y el fabricante de neumáticos francés Michelin.

Los trabajos se presupuestan con planes a medida, según las necesidades, de cobro mensual. "No hay cursos estandarizados sino servicios", define Lorena, que basa su portafolio en el inglés, el español y el portugués y ofrece también italiano, francés y alemán.

Como los niveles, las prácticas son diversas. Por ejemplo, los encuentros de inglés con un grupo de la embajada británica transcurren en un nivel avanzado, que permite orientar las clases al perfeccionamiento del idioma y precisar el uso de expresiones. Entre los grupos de expatriados, en cambio, la capacitación puede consistir en un juego de conversación.

En este campo de amplia competencia, Oneto enuncia como diferencial la adaptación del servicio a los negocios, con mayor customización que otros cursos disponibles en el mercado. "Creo que el hecho de que una empresa de idiomas esté dirigida por una ingeniera industrial habla de eso. Son muchos los que ofrecen clases, pero pocos los que piensan en la eficiencia de los procesos", destaca Lorena.

Los resultados muestran que el negocio fluye. El 2010 fue el año del recupero; el segundo año de operación, la facturación anual trepó hasta los $ 105.000, y el actual parece confirmar la consolidación: en mayo, los ingresos ya habían superado los del cierre de 2011. La expectativa para fin de año es llegar a los $ 230.000.

Lorena ("por ahora", dice) coordina la empresa desde su casa, ya que One to Languages actúa "in house", en domicilios u oficinas. Seis profesores forman parte del staff fijo y otros tantos colaboran cuando se multiplica el trabajo. Todo ayuda a bajar costos, un mandato durante estos primeros años.

Tras una mirada retrospectiva, la emprendedora ratifica su elección, incluso frente a la difícil tarea cotidiana de balancear el tiempo laboral con el destinado a sus pequeños Isidro (6) y Manuel (4).

$ 43.000Ahorros Fue el capital inicial que utilizó Lorena Oneto para armar la estructura de la empresa.

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