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Se va Riquelme: entre lágrimas, Román anunció que no jugará más en Boca

Tras la derrota de Boca, el enganche habló en zona de vestuarios: "Amo a este club y acá no puedo jugar a la mitad", dijo; comunicó que no descarta jugar en otro lugar; "Ahora sólo quiero volver a casa y abrazar a mi hijo", explicó; mirá el video

El abrazo final entre Falcioni y Riquelme. Todo un símbolo, entre dos figuras que tienen diferencias. Foto: LA NACION / Aníbal Greco
Riquelme, símbolo del dolor. Foto: LA NACION / Aníbal Greco
Boca no jugó un buen partido y Corinthians es campeón de la Libertadores. Foto: LA NACION / Aníbal Greco
Boca no jugó un buen partido y Corinthians es campeón de la Libertadores. Foto: Reuters
Boca no jugó un buen partido y Corinthians es campeón de la Libertadores. Foto: LA NACION / Aníbal Greco
Boca no jugó un buen partido y Corinthians es campeón de la Libertadores. Foto: AFP
Boca no jugó un buen partido y Corinthians es campeón de la Libertadores. Foto: LA NACION / Aníbal Greco
Boca no jugó un buen partido y Corinthians es campeón de la Libertadores. Foto: AFP
Boca no jugó un buen partido y Corinthians es campeón de la Libertadores. Foto: AFP
Boca no jugó un buen partido y Corinthians es campeón de la Libertadores. Foto: AFP
Jueves 05 de julio de 2012 • 03:23
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Riquelme, tras el partido. El adiós a Boca se lo había comunicado al presidente al mediodía.
Riquelme, tras el partido. El adiós a Boca se lo había comunicado al presidente al mediodía.. Foto: LA NACION / Aníbal Greco

SAN PABLO.- Sorpresivamente, Juan Román Riquelme se detiene a hablar con la prensa. Es de madrugada en la Argentina y se termina un día cargado de rumores y versiones. Boca acaba de perder la final ante Corinthians por 2 a 0 y el plantel camina en silencio rumbo al micro. El clima es tenso. Román, el último en subir al micro, toma la palabra: "Le comuniqué al presidente que no voy a continuar. Que amo a este club, que voy a estar agradecido por siempre, pero me siento vacío y no puedo darle más".

Las lágrimas asoman en los ojos del Diez de Boca. "El compromiso que tengo es muy grande. Yo no puedo jugar a la mitad. Hace 16 años que juego al fútbol, pero no tengo más nada para darle al club", explica. "Ahora sólo quiero ir a mi casa, abrazar a mis hijos, comer asados con mis amigos. Le pido perdón a mi hijo por no llevar la Copa", lanza luego y sigue su marcha hacia el micro.

El día de Boca había sido agitado. Riquelme le había comunicado su decisión al presidente al mediodía (el partido fue a última hora) y en los vestuarios, tras la derrota, habló con el grupo. Cuando Román se preparaba para hablar con la prensa, Daniel Angelici pasó por detrás suyo y le clavó la mirada al Diez.

Un romance eterno. El 12 de septiembre de 1996 comenzó el romance más apasionado, cuando Boca le pagó 800.000 dólares a Argentinos para tenerlo. Y el 10 de noviembre de ese mismo año se selló el amor, ese que lo pone en el firmamento xeneize. Y casi como si hubiera podido elegir el camino, estos 16 años de pasión y devoción por la Copa Libertadores parecen terminar aquí, en San Pablo, porque el propio Riquelme fue claro antes de la definición: "Tengo 34 años y soy consciente que puede ser mi última final de Copa. Estoy disfrutando y quiero darle una alegría a los hinchas de Boca".


Los afiches para Boca no se hicieron esperar
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