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Pablo Stoll logra otro inusual retratro tragicómico de la desconexión emocional de una familia tipo

Jueves 05 de julio de 2012
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PARA LA NACION
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3 (Uruguay-Argentina-Alemania-Chile, 2012) l Dirección: Pablo Stoll / Guión: Gonzalo Delgado Galiana y Pablo Stoll / Fotografía: Bárbara Alvarez / Música: Reverb y Sebastián Del Muro Eiras / Edición: Fernando Epstein y Pablo Stoll / Dirección de arte: Gonzalo Delgado Galiana / Elenco: Anaclara Ferreyra Palfy, Humberto de Vargas, Sara Bessio, Néstor Guzzini, Matías Ganz, Carolina Centurión, Inés Bortagaray, Santiago Pedrero y Fabián Arenillas / Distribuidora: Rizoma films / Duración: 119 minutos / Calificación: Apta para mayores de 16 años. Nuestra opinión: muy buena

Tras las auspiciosas 25 watts y Whisky (y ya sin la participación del fallecido Juan Pablo Rebella, su codirector, socio y amigo), Pablo Stoll regala otra tragicomedia (árida al principio, encantadora al final) sobre tres personajes al borde del patetismo, pero que terminan resultando fascinantes y queribles, precisamente por la exposición de sus múltiples matices, sus contradicciones y sus miserias. Lejos del minimalismo del cine "a la uruguaya", aquí pasan muchas cosas (hay desde escenas de sexo hasta muertes) y el realizador saca buen provecho de casi todas ellas.

El eje de este triángulo es Ana (notable trabajo de la debutante Anaclara Ferreyra Palfy), una alumna de colegio secundario que está a punto de egresar (en verdad, de perder el año por faltar siempre a clases). Mientras sus compañeros juntan dinero vendiendo rifas para el viaje a Bariloche, ella -penosa arquera de la selección de handball- se dedica a explorar sus obsesiones y cultivar el erotismo. Por otro lado están sus padres, divorciados pero con un régimen de visitas muy poco estricto y una dinámica bastante anárquica. Rodolfo (el reconocido actor, conductor de radio y TV, y relator de fútbol Humberto de Vargas) es un odontólogo medio torpe que juega al fútbol 5, se ocupa de cuidar las plantas y disfruta de ver cine clásico y de saborear los tradicionales chivitos. Graciela (Sara Bessio) se dedica a cuidar a su tía, moribunda en un hospital, donde conoce a un hombre que le lee libros y con quien iniciará una relación.

Entre escenas casi siempre inspiradas en las que conviven el humor asordinado y la angustia, Stoll nos sumerge en el universo íntimo de estos seres muchas veces ausentes, personajes que parecen estar a la deriva emocional hasta que -en el momento y de la forma más inesperada- surgen impulsos, irrumpen situaciones de gran intensidad (a veces, demasiado subrayadas por las letras de las múltiples canciones de Astroboy, El Cuarteto de Nos, Fernando Cabrera, Guided by Voices y Opa, entre otros intérpretes), que modifican -al menos por un rato- los estados de ánimo de los protagonistas.

Film sobre el paso de la adolescencia a la adultez con sus pequeños secretos y excesos (Ana le roba plata al padre y engaña al novio), 3 resulta -también- una impiadosa mirada a las relaciones familiares, a la confusión, la incomunicación y los dilemas de estos tiempos en los que ya nada es lo que era (ni siquiera lo que parece). Más allá de algunos altibajos, se trata de un regreso a lo grande de un guionista y director de indudable talento como Pablo Stoll.

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