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Barbieri-Bal, una familia sin dignidad

Entraron en un juego mediático, en donde no les importa exponer sus diferencias, mentiras, engaños y miserias

Viernes 13 de julio de 2012 • 11:14
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PARA LA NACION
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Foto: Ideas del Sur

Se separaron. Lo hicieron público. Hablaron, hablaron y hablaron. Contaron mil detalles. Pero ahora van por más: Santiago Bal y Carmen Barbieri entraron en el juego mediático que propone "Bailando por un sueño" involucrando sentimientos, hijos, ex maridos y supuestas amantes. No les importó exponer a su familia. No les importó lastimar a terceros. No les importó perder la dignidad. No les importó nada.

La historia comenzó cuando Carmen contó que su esposo la había engañado con la bailarina Ayelén Paleo, una chica desconocida hasta ese momento que supo aprovechar el rumor y negó la relación con Santiago hasta en el programa de los pastores brasileros. Se lipoaspiró, se llenó de botox. Se tiñó el pelo. Se hizo famosa.

En el medio apareció el ex marido de Carmen, un humorista que estaba olvidado haciendo showcitos en café concerts, Beto César. Otro que supo amortizar el escándalo. Aceptó la propuesta de integrar el elenco de Barbierísima y enseguida se metió en el barro. ¿Cómo? Con frases polémicas y despectivas. Y una guerra declarada hacia el hijo de Carmen y Santiago: Federico.

Este fue el último en entrar al circo. Parecía que iría por otro camino, que se dedicaría al cine, lejos de la farándula. Pero la propuesta lo tentó demasiado y terminó cediendo. A pesar del dolor que le causó la separación de sus padres, aceptó participar del programa de Marcelo Tinelli junto a la supuesta amante de su padre, al ex de su madre y a su propia madre, quien lo juzga por su performance en la pista.

Foto: Ideas del Sur

Los cruces entre ellos ya comenzaron. Santiago le mandó a Carmen una carta documento, Federico se enojó mucho por esto y también por la imitación que hizo de él Beto César. Carmen tomó partido y defraudó a su hijo y Ayelén la acusó de generar un abucheo masivo en el estudio en su contra.

La sangre llegó a la tele: anoche Carmen se enfrentó con Paleo y terminaron las dos llorando. La mayor, con ataque de nervios y renuncia incluída. La menor, a pura lágrima. Las acusaciones fueron mutuas. Se dijeron de todo. El escándalo fue bien poderoso. Y, al final, Carmen sobrevivió y volvió al trabajo.

La gacetilla de prensa de Ideas del Sur que llegó al respecto dice: "El reality de la escandalosa familia Bal". Quizás sea todo mentira y esta gente nos hace creer que están todos peleados, pero en realidad se juntan los domingos a comer un asado. Quizás sea cierto y eligieron la tele para enfrentarse.

Cualquiera de las dos opciones los convierte en lo que son: una familia sin dignidad.

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