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Emigrar, una salida cada vez más elegida por los españoles

En el primer semestre del año se fueron un 44,25% más que en 2011

Miércoles 18 de julio de 2012
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PARA LA NACION
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MADRID.- La falta de una salida en el corto plazo a la creciente crisis económica que amenaza con hundir los ánimos, las carreras y los proyectos de los españoles empezó a expulsar a muchos de ellos hacia el extranjero. Desalentados por el desempleo récord, la recesión y la falta de oportunidades, en el primer semestre del año más de 40.000 españoles ya dejaron su país.

Si bien esa cifra oficial del Instituto Nacional de Estadística (INE) no se traduce en una merma significativa para la tasa poblacional española, los últimos datos sí ratifican la tendencia a la inversión del flujo migratorio.

En 2011, por primera vez en muchos años, fueron más los que dejaron el país que los llegados. En total, 62.611 ciudadanos nacidos y nacionalizados de este país abandonaron su patria el año. Y los registros de 2012 ya aventuran que ese número será mayor al finalizar el año: en el primer semestre emigró un 44,25% más de personas que en el mismo período de 2011.

Para la mayoría de los analistas locales, este fenómeno -que empuja a la emigración a 270 españoles por día- se explica fundamentalmente por la crisis económica y social sin precedente que castiga en especial a los menores de 25 años, donde la tasa de desocupación roza ya al 50%.

La hipótesis del origen de esta tendencia a la fuga es apoyada por las estadísticas, ya que los más de 40.000 españoles que dejaron su tierra entre enero y junio superan en número al registro de quienes se fueron en cada año completo antes de que comenzara la crisis, en 2007.

Las estadísticas podrían engrosarse aún más si no afloja la sensación predominante entre los que aún no se fueron y planean irse: el hartazgo.

Con las valijas y un container entre ceja y ceja, Javier Montero, gestor de su propia compañía financiera, ya se imagina en 2013 en Brasil, junto con toda su familia.

"Aquí la situación no da para mucho más: los bancos no dan créditos y el sistema financiero no ofrece señales de recuperación. Para mi profesión, es muy difícil progresar así", dice a LA NACION este financista, que previamente también administró una empresa promotora.

La elección de Brasil como destino, en el caso de Montero, se debió a una cuestión personal, ya que domina el portugués y trabajó en ese mercado en el pasado. Pero también reconoce sentirse "atraído" por las mayores oportunidades de la economía de ese país, donde incluso podría quedarse para no volver.

"Eso nunca lo puedes saber. Todo depende de cómo lleves tu vida en el lugar al que te marchas", comenta, resignado.

En cambio, para Liliana Orfila, dueña de una tintorería ubicada en el noreste de Madrid, dejar la patria es un "derecho" que dice ceder a su nieta.

"Yo, a mis 70 años, ya no me iría de aquí. Si bien es cierto que la cantidad de clientes y trabajo bajó sensiblemente desde que empezó la crisis, yo me siento afortunada de poder tener esta fuente de ingresos", señala Orfila.

No obstante, admite que una vida laboral como la suya es cada vez más difícil de repetir para los más jóvenes. "Mi nieta tiene 20 años y estudia ingeniería en imagen y sonido. Y aun si este país queda en pie cuando ella obtenga su título de grado, lo más probable es que tenga que buscar su destino en otros horizontes. Aquí todo va para peor? sólo espero equivocarme", dice.

Entre los que partieron en el último período o pretenden hacerlo en los próximos meses no sólo hay españoles nativos, sino también inmigrantes nacionalizados españoles que decidieron regresar a su país de origen. Es el caso de Marisol Villaluna Gómez, una moza de un bar céntrico que, tras ocho años de residir en España, llegó a la conclusión de que existe un futuro mejor en su Guayaquil natal.

"Hice de todo aquí desde que llegué: recogí frutas, cuidé niños, limpié casas, fui empleada de un supermercado? y, después de un tiempo, pude sacar la ciudadanía española. Pero ahora creo que se está mejor en Ecuador, y con el dinero que ahorramos en estos años junto con mi marido pensamos abrir un pequeño hotel para turistas en el mar", cuenta.

"Le estoy muy agradecida a España, pero en febrero me voy a mi país. Bueno, a mi otro país, porque allá seguro que me van a llamar «la española»", bromea, con la ilusión ya puesta en su viejo nuevo mundo.

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