0

Londres vive una olimpíada cultural

Shakespeare es el centro de una gran maratón de actividades artísticas paralelas a los Juegos Olímpicos
John Carlin
0
26 de julio de 2012  

LONDRES.– Claus von Stauffenberg, el coronel alemán célebre por haber intentado asesinar a Hitler y porque le puso cara en el cine Tom Cruise, actuó en una obra de teatro cuando era adolescente. La obra fue Julio César, de William Shakespeare; el papel que interpretó, el del protagonista Bruto. El Bruto de Shakespeare es la cabeza pensante de un complot para asesinar a César; Von Stauffenberg fue en la vida real el líder de un complot para asesinar a Hitler. Bruto es, de todos los conspiradores, el que sufre más angustia moral; Von Stauffenberg, aparentemente, también. Después de la detención del coronel, que fue fusilado por órdenes de Hitler, encontraron en la mesa de su despacho el libro de Julio César abierto en una página en la que Bruto se debate entre matar o no matar. Las líneas de Bruto estaban marcadas con lápiz en el margen del texto.

La anécdota (me la contó Greg Doran, el director artístico de la Royal Shakespeare Company) da fe una vez más de que, con la posible excepción del fútbol, la aportación más valiosa y duradera que las islas británicas han hecho a la humanidad ha sido el canon de William Shakespeare. En orgulloso reconocimiento y celebración de la grandeza de Shakespeare, autor estudiado en el colegio (también según Doran) por el 50 por ciento de los niños del mundo, los británicos han organizado una maratón shakespeariana en paralelo a la gran fiesta global que arranca en Londres este viernes: los Juegos Olímpicos.

Representaciones de las obras de Shakespeare, exposiciones, conferencias, mesas redondas o sesiones de cuentos en versión infantil competirán en los próximos días con el espectáculo olímpico por la atención de los londinenses y los millones de visitantes extranjeros esperados en la capital británica. El padre de Hamlet parte con ventaja, ya que el festival en su honor se inició el 23 de abril, la fecha de su muerte y también, según cuentan, la de su principal rival para la medalla de oro al escritor más grande de todos los tiempos, Miguel de Cervantes.

El inmortal dramaturgo de Stratford-upon-Avon no ha sido el único festejado en Londres. La variedad y abundancia que ofrece la llamada Olimpíada Cultural es abrumadora. Músicos de los cinco continentes, entre ellos Hugh Masekela y la gran cantante africana Angelique Kidjo, han dado recitales en varias plazas y en puntos estratégicos a lo largo del Támesis. Ha habido, y habrá, jazz, rock, rap, soul, blues, samba brasileña, guitarra española, música maorí, música de Benín, de China, de Budapest; también cine y baile de todo el mundo (incluyendo ballet en la catedral de Saint Paul’s), pequeñas obras de teatro callejeras en los alrededores de la Tate Modern, exposiciones de fotografía, de arquitectura o sobre la historia del oro, pintura y escultura y literatura para todos los gustos y edades. Amigos londinenses dicen sentirse completamente embriagados por el repentino derroche de oferta cultural en una ciudad donde no es poco lo que hay en épocas normales.

Pero el plato fuerte, y el más abundante, es Shakespeare, el escritor que mejor ha definido la condición humana en todos los contextos (el amor, la muerte, la guerra, la política, el dinero), el que fue, en las palabras del dramaturgo del siglo XVII Ben Jonson, "de una era y de todos los tiempos".

Para quien lo dude, fíjense en este dato: el Shakespeare World Festival, inaugurado el 23 de abril, ha reunido a 50 compañías de teatro de todo el mundo. En este período, el teatro The Globe, la réplica del recinto en el que Shakespeare se ganó la vida, ha visto la totalidad de su obra representada en 37 idiomas. Un elenco de Afganistán ha puesto en escena la Comedia de las equivocaciones; uno de Sudán del Sur, Cimbelino; de Israel, El mercader de Venecia; de Serbia, Albania y Macedonia, las tres partes de Enrique VI; de Lituania, Hamlet. En español se han visto Enrique IV parte 1, versión mexicana; Enrique IV parte 2, versión argentina; Enrique VIII, versión castellana.

Más de 100.000 personas han acudido a ver estas representaciones al Globe, lo cual demuestra el dinamismo dramático de Shakespeare, su extraordinaria capacidad para generar emoción, independientemente de las sutilezas del inglés, idioma al que agregó 1700 palabras.

Para el que desee profundizar en el contexto histórico de las obras de Shakespeare nada mejor que la exposición que acaba de abrirse al público en el Museo Británico de Londres. Los años que vivió Shakespeare (1564 a 1616) fueron extraordinariamente convulsos para los habitantes de Inglaterra, y de Europa en general. Fue una época de globalización galopante en la que exploradores (o piratas, según el punto de vista) como Francis Drake daban la vuelta al mundo y traían noticias de culturas no sólo desconocidas, sino inimaginables. Al mismo tiempo, los descubrimientos científicos de Galileo y Copérnico redefinieron el antiguo concepto del lugar que ocupaba la Tierra en el universo y abrieron las puertas a una visión del mundo más científica, menos centrada en la providencia divina. El hombre adquirió una nueva centralidad y un nuevo y revolucionario conocimiento del planeta en el que vivía. Empezó a ejercer más control sobre su propio destino, fenómeno que se refleja como nunca antes en la historia de la literatura en los grandes personajes shakespearianos (el célebre crítico literario estadounidense Harold Bloom titula su libro más importante sobre la obra de Shakespeare La invención de lo humano).

Lo destacado

  • Shakespeare World Festival: The Globe, la réplica del teatro donde trabajó el poeta y dramaturgo, ha visto desfilar desde el pasado 23 de abril a más de 50 compañías, que han representado su obra en 37 idiomas.
  • Shakespeare Staging the World: entre el 19 de julio y el 25 de noviembre, el Museo Británico acoge esta exposición que acerca el contexto histórico en el que vivió el inmortal bardo. Entre 1564 y 1616, se sucedieron descubrimientos científicos, como los de Galileo y Copérnico, pero también hubo conflictos, como las disputas religiosas que el propio Shakespeare retrató en algunas de sus obras.
  • To be or not to be: medio centenar de actores saltarán a las calles de Londres transformados en diferentes personajes del genio de Stratford.
  • temas en esta nota

    0 Comentarios Ver

    ENVÍA TU COMENTARIO

    Ver legales

    Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

    Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.