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Los Gladiadores se dieron el gusto y ante el local

Deportiva

Con el 32-21 a Gran Bretaña, la Argentina consiguió su 1er éxito del handball nacional en una cita olímpica

Por   | LA NACION

LONDRES.- El Copper Box es una enorme caja negra que actúa como gimnasio de handball. Tiene la particularidad de crear un batifondo especial. Y más si allí adentro se pasan la pelota con la mano los muchachos de Gran Bretaña, fervientemente apoyados por los fans más allá de su escaso poderío. El mérito de los Gladiadores fue haber superado esa prueba frente a los anfitriones, a quienes vencieron por 32-21 en el tercer compromiso del Grupo A. El partido tuvo un significado especial: se recordará como el primero ganado por la Argentina en la historia en una cita olímpica.

"¡Y ya lo ve, y ya lo ve, somos locales otra vez!", festejó en el final el grupo de hinchas argentinos, una mancha celeste y blanca en el medio de un escenario adornado en cada rincón con banderas británicas. Afortunadamente, ambas parcialidades convivieron sin ninguna cuestión política como intrusa. Ese mismo respeto se había advertido también en el debut de los varones del hockey frente a los locales, en el Riverbank Arena.

El punto es que los Gladiadores se habían juramentado ganar este partido para mantener el sueño de clasificarse a la segunda ronda. Gran Bretaña se perfilaba como el oponente más accesible de la zona y así se dio, más allá de que hizo fuerza cerca del final del primer tiempo, cuando se colocó dos goles abajo a los 26 minutos (13-11). "El equipo estaba un poco nervioso porque sabíamos que teníamos que ganar. Caíamos en errores por apresuramiento, fallas que en este nivel no se pueden cometer. En la segunda etapa nos tranquilizamos y sacamos una buena diferencia", resumió el entrenador Eduardo Gallardo. Resultó elocuente la recuperación argentina con la seguidilla de goles de los hermanos Diego y Sebastián Simonet, Migueles y Pizarro, para estirar el marcador de 21-14 a 29-14. El arquero Matías Schulz aportó lo suyo para generar confianza desde el área. Bajo esos parámetros se fue armando este primer éxito en los Juegos.

Mañana, en la cuarta escala, tocará enfrentarse con Suecia, contra quien la Argentina dio el batacazo en el último Mundial. Será un desafío de extremo cuidado. Pero el objetivo se proyecta más allá y apunta a Túnez, último rival de la zona, y que sellará el destino de este entusiasta seleccionado.

"Fue otro día histórico"
"Fue otro día histórico para nuestro handball. Nunca se sabe cuándo se podrá ganar otra vez; ojalá sea en el próximo partido. Pero éste frente a Gran Bretaña seguro que había que ganarlo, porque si no, las esperanzas de avanzar en el torneo se nos iban a caer", señaló el capitán Andrés Kogovsek..

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