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Suben retenciones al biodiésel y las descartan para la soja

El Gobierno las llevó del 14 al 24,2%; quejas de las pymes por la baja del precio en el mercado interno

Sábado 11 de agosto de 2012
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LA NACION
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El Gobierno aumentó los derechos de exportación al biodiésel del 14 al 32 por ciento (el alza nominal llega al 24%) y negó que tenga intenciones de subir las retenciones a la soja del 35 al 40%, un rumor que circuló con fuerza la semana pasada en el mercado de granos.

Además, dispuso a partir de este mes una reducción del 15 por ciento en el precio del biodiésel que se destina al mercado interno, cuyo principal comprador es la petrolera estatal YPF, lo que perjudica a las compañías pequeñas y medianas de biocombustibles que no están integradas con la industria oleaginosa, según dijeron directivos de las compañías.

La medida se conoció por un decreto publicado ayer en el Boletín Oficial, pero fue explicada por el secretario de Política Económica, Axel Kicillof, quien estuvo acompañado por los ministros de Economía e Industria, Hernán Lorenzino y Débora Giorgi, respectivamente; el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno; el secretario de Energía, Daniel Cameron, y el subsecretario de Coordinación del Ministerio de Planificación, Roberto Baratta. No estuvo en la presentación el ministro de Planificación, Julio De Vido, quien había impulsado desde su cartera un programa de promoción a los biocombustibles.

"La industria de biodiésel, gracias a esta administración, se convirtió en la primera exportadora del mundo y llegó a un punto tal de madurez que la modificación de la alícuota no hace otra cosa que ponerla en línea con el resto de la cadena", dijo Kicillof. (El aceite y la harina pagan el 32% de retenciones.)

Sin embargo, reconoció: "Estamos interrumpiendo algunas políticas promocionales porque la industria está integrada". El funcionario no mencionó a las pymes, que en 2012 proyectaban abastecer al 50 por ciento del cupo establecido en el mercado interno por 1,31 millones de toneladas para cumplir con el corte del siete por ciento al gasoil.

"Van a cerrar todas las plantas", advirtió el presidente de la Cámara de Empresas Pymes de Energía y Biocombustibles (Cepeb), José Luis Martínez Justo. "Con el precio establecido, las empresas no llegan al punto de equilibrio", dijo a LA NACION.

El mes pasado, el precio del biodiésel, fijado por el Ministerio de Planificación, fue de $ 5195 la tonelada, mientras que ayer se estableció en $ 4405,3.

Las pymes que elaboran biodiésel no sólo están radicadas en el polo de procesamiento de la industria aceitera, próximo a la ciudad de Rosario, sino que se expandieron hacia zonas más alejadas de los puertos como Santiago del Estero o San Luis.

"En seis años hubo inversiones por 1000 millones de dólares, lo que significó un gran esfuerzo; son 1000 familias las que directa e indirectamente viven de la actividad", dijo Martínez Justo.

La industria del biodiésel venía de recibir un duro golpe con la decisión de España, el principal mercado de exportación, de prohibir la importación del combustible como represalia por la estatización de Repsol. Recientemente, además, la Unión Europea denunció a la Argentina ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), por considerar que la Argentina hacia dumping con el biodiésel por contar con derechos de exportación más bajos (14%) que el resto de los subproductos de la soja (aceite y harina, 32%).

La suba de retenciones al biodiésel mereció críticas por parte de la oposición. El diputado Ricardo Buryaile (UCR-Formosa) dijo que el Poder Ejecutivo no puede incrementar los derechos de exportación porque perdió las facultades delegadas por el Congreso en agosto de 2010. "Tampoco puede hacerlo por DNU", dijo el legislador.

Admisión temporaria

Otra medida que anunció ayer el equipo económico fue la restitución del régimen de admisión temporaria para la soja, que había sido derogado por el Gobierno hace tres años, y que permitía importar poroto con ventajas arancelarias desde Bolivia y Paraguay, para transformarlo en harina y aceite en la Argentina.

La medida fue bien recibida por la industria oleaginosa, que tiene una capacidad ociosa este año cercana al 35% por la feroz sequía que afectó al país en el verano pasado.

Esto les permitirá tener mayor actividad en enero y febrero, cuando aún no ingresó la cosecha nueva y la vieja ya fue exportada.

Sin embargo, la mayor amenaza para la industria oleaginosa es China, ya que prefiere comprar soja sin procesar para industrializarla internamente en vez de comprar harina o aceite en los lugares de destino.

"Al Gobierno le pedimos que aumentara el diferencial de los derechos de exportación entre el poroto y los subproductos, nunca solicitamos que aumentaran las retenciones", dijo Andrés Alcaraz, gerente de Relaciones Institucionales de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) en referencia a los considerandos del decreto, que afirmaba que la industria había hecho tal reclamo.

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