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Teatro / Televisión

Paola Barrientos: "La tele te transforma en un muñequito de Disney"

Espectáculos

Desayuno con la Vicky de Graduados, la chica de la publicidad del banco y una inmensa actrizde teatro

Por   | LA NACION

Por sus múltiples tareas, se hace complicado definir un día y horario para fijar el encuentro para la nota. Suena mi celular. Es Paola Barrientos. "Mirá, puedo el lunes, a las 9.30 de la mañana. Un chino. Fatal. Si querés nos juntamos y lloramos juntos."

Lunes, a las 9.30, la ciudad está colapsada por el paro de subtes. Llega después de haber dejado a su hijo en el jardín. Al mediodía lo tiene que ir a buscar para llevárselo a la grabación de Graduados ("me re hace pata"). Antes de llegar al bar tenía que hacer un trámite. Al llegar a la zona comenzó a dar vueltas buscando un lugar donde estacionar. Imposible. "Lo dejé en el lavadero de enfrente para aprovechar. Ultimamente mi vida es así: un tetris, a las corridas voy encajando una ficha con la otra", tira antes de sentarse y pedir un café.

La revista Paparazzi le acaba de hacer una nota de tapa. La tituló así: "La mujer de barrio que conquistó la tele". En Funámbulos, publicación de carácter eminentemente teatral, una nota que analiza el comportamiento del público habla del "circuito Barrientos". "Yo no me ubico en ninguno de esos dos lugares -aclara ella-. Todo eso es un tanto desmesurado y terminan transformándote en un fenómeno. Lo que genera la televisión es algo realmente impensable, te transformás en un muñequito de Disney. Vas caminando por la calle y, sin decirte «agua va», alguien te abraza, te estampa un beso y te saca una foto".

De hecho, terminamos de hacer las fotos y un señor le suplica: "No te tires al mar...". Cuando le pregunto a qué venía el comentario, me pone en caja: "Titanic, la publicidad. Es loco porque la gente me larga comentarios de cosas que yo ni sé que están al aire. Me quedo pagando tantas veces...". Acá mucho yo no le creería. Da la sensación de que Paola nunca se queda pagando. Uno de sus fuertes es el manejo de la salida rápida e inteligente, del gesto adecuado o de la simple mueca con cara de asquito de una personal comicidad.

 
La publicidad del banco. Foto: Archivo 
 

Esta exposición feroz que la convierte en un muñequito de la Cajita Feliz no la trastoca (o no la trastoca demasiado). De hecho, a los hechos: eso de pintarse antes de salir de su casa no es su estilo. Ni lo hizo hoy a sabiendas que tiene esta nota que incluye fotos y todo ese combo. Cierto, es una chica de barrio. "Aunque hay cada chica de barrio que le entra al delineador con una furia... -suelta-. Te digo más: ante todo este mambo me agarra una especie de rebeldía jodida, de ver hasta dónde me pueden reconocer porque en la tele aparezco recontra reproducida. Y no, me reconocen igual, no hay forma... A veces hasta me dicen «que linda sos». ¿Ves? Eso es amor."

Paola es una actriz de teatro. No hay dudas, aunque, este año, la tele le abrió un espacio. Ella lo dice mejor: "La televisión pasó a ser un lugar posible, cosa que al principio no lo era."

-¿No lo era por desconocimiento o por prejuicio?
-Las dos cosas. También porque en las experiencias previas que había tenido yo no me había tomado la libertad de usar ese espacio como un lugar de búsqueda. Como participaba como invitada eso implicaba para mí saberme la letra, pararme donde me tenía que parar, no hacer demasiado lío y listo. La atención se me iba en eso.

Con Graduados la cosa cambió. Es más, "de un tiempo a esta parte -reconoce- los autores comenzaron a escribir para cada uno de nosotros. En mi caso, eso me evita hacer adaptaciones". El training hizo que aprendiera a memorizar la letra con cierta facilidad ("también aprendí a olvidarla con cierta facilidad"). Igual, claro, la sorpresa del éxito es eso: sorpresa. "Nunca medí lo que podía pasar. En verdad, ni lo podría haber sabido. Graduados superó toda expectativa."

Estado de gracia

Su participación en la tira fue posible gracias a su protagónico en Estado de ira, el brillante espectáculo de Ciro Zorzoli, el mismo que la dirige actualmente en Las criadas, de Jean Genet, en el Teatro Alvear. En Estado de ira, todavía en cartel, fue donde la vieron los de la publicidad del banco y donde la vieron los que la llevaron a Graduados. Ahí también la vio Marilú Marini y fue ella la que le comió la cabeza a Zorzoli para presentar al Complejo Teatral el proyecto de hacer Las criadas. Las entradas para ver el espectáculo salen con 15 días de anticipación. A las 48 horas, se evaporan. ¿Efecto Barrientos?

 
Estado de ira, la obra que marcó su trayectoria. Foto: Archivo 
 

Una vez, la niña Paola le dijo a su mamá (mamá psicóloga, casi como la adorable Vicky de Graduados) que quería ser bailarina clásica. En la adolescencia, puso foco en el teatro. Cuando terminó el secundario quiso estudiar actuación. Se anotó en el examen de ingreso en la EMAD. La bocharon. Dos años después, se tomó la revancha. Entró. Ahí conoció a Zorzoli, quien formó un grupo (llamado La Fronda). No la llamó. Hizo lo suyo con los suyos. Tendió redes. Actuó en 3-ex, por ejemplo, una obra maravillosa que presentó en una fábrica recuperada. También hizo Teo con Julia, "un trabajo revelador" que vio poquísima gente. Y vino Elijo la libertad, un joyita basada en la poética de Idea Vilariño con canciones de Gabo Ferro y textos de Conrado Geiger (su esposo y padre del nene que está en el jardín). Apenas dos años atrás, fue el turno de Exhibición y desfile, un trabajo experimental inquietante junto a buena parte del equipo de Estado de ira (en la que también actuaba Diego Velázquez, su amigo y compañero de búsquedas artísticas). Se presentaba los domingos a la tarde en una sala que ni tiene cartelito en la puerta. Eso era magia. Pura.

"Siempre pude elegir y hacer en un sentido. Todo el resto fueron desprendimientos del juego de asociaciones con las personas con las que quería trabajar, sea Circo Zorzoli, Diego Velázquez o, en su momento, Fernanda Orazi. Asociaciones que me permitieron dar sentido a mi búsqueda. El resto -publicidad, tele, teatro más comercial- son circunstancias. Algunas parecen absolutas: como la tele, esa cosa de «llegaste»; pero para mí es una eventualidad. Yo soy otra. Digo, volvamos a Paparazzi diciendo que soy la chica de barrio que conquistó la tele. No. Ni soy una chica de barrio ni una estrella de la televisión. Para ellos sí, y lo entiendo, porque hay un otro que necesita que represente tal cosa que no soy. Para mí, una estrella de la televisión es Susana Giménez, yo soy una actriz, no jodan. Es muy cretino convertir a alguien en una estrella porque, después, viene todo lo demás: el perseguirte, el sacarte foto y todo ese rollo. También existe la necesidad de descubrir estrellas para, al tiempo, ir bajándolas de a una y poder vender otra cosa". Dice todo esto de corrido. Sin chistar. Sin soplar.

También lo dice riéndose de su situación. Que le haya llegado este flash a los 38 años le da otra perspectiva (aunque, claro, no todo es cuestión cronológica). Sabe perfectamente que, hasta el año pasado, no hubiera sido tapa de muchas revistas. Lo que se dice: las reglas, el juego. Ahora, lo que todos sabemos (o creemos saber de ella). En este vendaval se encuentra en medio de situaciones un tanto bizarras. Por ejemplo, toparse con una pregunta sobre las similitudes entre su personaje de la publicidad y Solange, su criatura en la obra de Genet. En fin, la fama cuesta.

El año próximo, ¿qué? "¡Nada, me lo merezco. ¿Por qué tendría que hacer algo? Quizá me meta en algo más pequeño como un especie de retiro espontáneo antes de que me bajen los otros", contesta rápido mientras mira su teléfono (que de touch screen no tiene nada) porque está pendiente del horario para ir al jardín de Jano, su hijo.

Supongamos que quisiera volver a hacer esa joyita de la que hablábamos antes (la de los poemas de Vilariño y todo ese buen rollito), ¿podría? Al parecer, no. "Antes de todo esto, los que fueron a ver ese trabajo se dejaban llevar por alguien que les había dicho que una piba hacía algo divertido con unos poemas y una canciones mientras te tomabas un vino. Ahora sería otra cosa, ya hay algo que se espera de vos. Se perdió esa virginidad", cuenta. O sea, "ya no será", como dice el estremecedor poema de Vilariño al que ella le alumbraba un lado cómico.

Antes del estreno de Las criadas tuve la posibilidad de presenciar un ensayo en el cual, junto a Victoria Almeida y bajo la guía de Ciro Zorzoli, le iba encontrando tenues matices al texto de Genet. Fue otro lujito. Había llegado de grabar apurada. Efecto tetris, digamos. "Entre la grabación y el ensayo hay una especie de: «quiero-un-sandwich-ya». Me vuelvo básica."

Tampoco le creería. De básica Paola Barrientos no tiene nada.

EN BOCA DE TODAS (Y TODOS)

Antes de que comenzaran las grabaciones de Graduados, Nancy Dupláa no sabía quién era Paola Barrientos. El productor ejecutivo de la tira, Pablo Culell, fue el que hizo todo para que el papel de Vicky recayera en ella. Andrea Pietra, amiga de Nancy, la había visto en Estado de ira. Le habló maravillas. "El primer encuentro que tuvimos fue en la productora. Yo soy una tipa demostrativa y, apenas la vi, la abracé. Es mi estilo. Esa vez Paola se la pasó observando la situación casi en silencio", recuerda esta verdadera mujer de barrio que hace años conquistó la tele.

De aquella reunión a la actualidad muchas cosas cambiaron. "Las escenas que más disfruto son las que tengo con Paola -dice Dupláa-. Yo siempre me preocupo de generar un buen vínculo de laburo con las personas del equipo, más todavía con la actriz que va a hacer de mi amiga del alma en la ficción. Pero para eso necesitás tiempo y confianza, que es lo que no tuvimos nosotras. De todos modos Paola es una bestia, es una artista bestial. Inmediatamente se adaptó a los códigos de la televisión con un profesionalismo apabullante. Se sabe la letra, sabe la mía, sabe dónde van las cámaras, tiene perfecta idea de la continuidad. Es una tipa tremendamente completa, por eso su personaje fue creciendo. Desde un principio quedó en claro que nos gustaba reírnos de nosotras mismas, por eso nos decimos barbaridades sin que nos cause ningún problema."

Las trayectorias de Nancy Dupláa y la de Marilú Marini son distintas. De hecho, si Nancy se tuteó por primera vez con la popularidad en Montaña rusa, la segunda, por Marilú, se hizo de un lugar en su mundo en el Instituto Di Tella. Este año, Paola Barrientos, en universos distintos como son la televisión y el teatro, comparte cartel con ellas. "Las dos, cada una en su espacio y con sus características, son personas muy generosas -sostiene-. Tanto Nancy como Marilú tienen en claro el lugar que ocupan. Con las dos yo puedo hacer cualquier barbaridad y voy a tener por parte de ellas un apoyo incondicional."

Continúa: "A Nancy, como protagonista de Graduados, no se le pone en juego tener al lado una actriz graciosa que hace sus gracias. Asumió que hay algo de nuestro vínculo que a ella la potencia, yo asumí lo mismo. Por lo cual, no hay competencia. Además, tiene tres hijos en su casa y no va a ir a grabar para hacerse mala sangre. Que a la protagonista yo le pueda decir «marmota», ¡ya está..! Es cierto, ella me dice «gorda» lo cual hace que en la calle no paren de gritarme «gorda» (ya le dije que afloje con eso porque el humor se me acaba). Y Marilú es de una delicadeza... ¡fran-ce-sa! Y desprejuiciada y juguetona como pocas. Le gusta actuar y eso te lo contagia".

Marilú había visto actuar a Paola por primera vez en Mujeres de carne podrida, una de las primeras puestas de José María Muscari. Debe haber sido en la temporada de 1998. Flasheó. Tanto que decía a amigos y conocidos que había que ver esa obra. Se lo recuerdo y le recuerdo que allí trabajaba Barrientos, la misma actriz que admiró tanto cuando vio Estado de ira. Se ríe sin poder creerlo, como si un círculo se acabara de cerrar.

"Lo que plantea Paola como actriz es un juego en el que cual tenés que estar implicado y en el cual todo lo que sucede alrededor tuyo forma parte de la situación. Es como una gran devoradora de lo que te rodea para alimentar la situación teatral. Aparte es muy rigurosa y muy fiel a ese principio. Paola está siempre en el limite, en lo inesperado. Siempre está muy presente, algo sumamente vital para cualquier juego actoral."

dixit

  • "Paola es una gran devoradora de todo lo que te rodea para alimentar la situación teatral"
    Marilu Marini
    Su compañera de Las Criadas
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    Foto: Archivo 
     
  • " Es una artista bestial, una tipa tremendamente completa; por eso su personaje fue creciendo"
    Nancy Duplaá
    Su compañera en Graduados
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    Foto: Archivo 
     
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