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¿Quién es el camporista que lleva el Nestornauta a la escuela?

Política

Franco Vitali es considerado un innovador en el arte de crear símbolos

Por   | Para LA NACION

Franco Vitali, el funcionario camporista que desde una oficina del Estado K, promueve el avance de los talleres políticos en la escuela y el desembarco del Eternauta en el aula pública, es un fanático de la simbología y de lo que llama el uso de "medios alternativos" en la batalla cultural y política. Tanto es así, que sus amigos de La Cámpora lo consideran un innovador en el arte de crear símbolos, como parte necesaria de esa guerra que, en la lógica de Cristina y sus muchachos, es la política.

La idea de fondo es forzar, para las nuevas generaciones, la asociación de Néstor Kirchner con la figura de un héroe como el Eternauta , la historieta creada por Héctor Oesterheld y Francisco Solano López.. Un héroe sobrenatural que vive en otra dimensión y que, desde allí, acompaña y orienta a las nuevas generaciones. Es por eso que los jóvenes K visten remeras con la inscripción de "Néstor Vive" o, como la que llevó a varios actos Andrés "Cuervo" Larroque , principal delegado de Máximo Kirchner ante los muchachos de La Cámpora, con la cara estampada de Kirchner, y con esta leyenda: "Hay seres que no mueren jamás".

 
Foto: Archivo 
 

Actual subsecretario para la Reforma Institucional y Fortalecimiento de la Democracia, Franco viene del ala universitaria de La Cámpora (pertenecía a la agrupación NBI, de Derecho) donde también militaron Mariano Recalde, Eduardo "Wado" de Pedro y Santiago "Patucho" Alvarez, actual director de Télam. Wado, hijo de desaparecidos y uno de los preferidos de Cristina, fue quien lo acercó a la Presidenta.

Franco es hijo del fallecido Elvio Vitali, cuya historia militante está contada por Eduardo Anguita y Martín Caparrós en el libro La Voluntad.

Vitali padre estuvo exiliado en México toda la dictadura y a su regreso, en 1983, fundó la Librería Ghandi, un espacio multicultural que fue innovador en los ochenta. Franco nació durante la dictadura, en 1981. La librería Ghandi fue, además, un centro de esas reuniones que, en el post 2001, conectó a los jóvenes indignados que manifestaban en la plaza del 19 y 20 de diciembre (y que luego nutrirían La Cámpora), con los viejos setentistas - los que habían logrado sobrevivir a la represión -, que retomaban la discusión política.

Vitali padre falleció en 2008. Y, en sus últimos meses de vida había lanzado otro espacio milonguero y cultural, El Gardel de Medellín, que hoy continúa gerenciando su hijo, el funcionario K.

Elvio Vitali creó Ghandi con un objetivo: recrear la biblioteca de los que la habían perdido en el exilio. Su hijo Franco reparte hoy libros del Eternauta, con frases de Néstor, en la escuela, con el objetivo de continuar la batalla cultural de aquella generación, la de su padre.

En Vitali está la idea, de sello camporista, que ellos son los hijos de una generación que murió por impulsar ideales colectivos, y que esos hijos han quedado con la misión histórica de llevarlos adelante.

El avance en las escuelas a través de un juego de mesa, como el Eternéstor, forma además parte de una vieja idea de Franco: el peronismo siempre ha buscado medios alternativos para pelearle a la cultura dominante. Por eso los blogs, los graffitis, la historieta.

El detalle aquí es que, habiendo llegado al Estado, un Estado de recursos cuantiosos, la cultura dominante son ahora ellos. Porque no es cuestionable llevar el debate político a la escuela; lo cuestionable, en todo caso, es aprovechar los recursos del Estado para imponer las ideas de una sola fuerza política, la del partido que nos gobierna.

El avance en las escuelas a través de un juego de mesa, como el Eternéstor, forma además parte de una vieja idea de Franco: el peronismo siempre ha buscado medios alternativos para pelearle a la cultura dominante.

Asociar la política con una guerra justa que se libra frente a "oscuros intereses (medios y corporaciones)" enfrentados al "proyecto popular" está detrás de la estrategia en el aula. Y si hay reglamentos que prohíben llevar la política partidaria a la escuela es poco importante frente a haber sido víctimas del terrorismo de Estado. La Argentina les debe mucho a sus padres, que dieron la vida por este proyecto aggiornado que ahora retomó Cristina. "Y la clase media ahora se hace la boluda porque los jóvenes de los 70 también peleaban por ellos", suele decir Wado de Pedro.

Para entender por qué los jóvenes de La Cámpora se sienten obligados moralmente a tomar la posta de los setenta en sus manos, es imprescindible leer el post de abajo, extraído de un blog de culto, no sólo para los jóvenes K sino para los funcionarios del Gobierno. El blog se llama Un Día Peronista y fue creado por Franco Vitali y su amigo Patucho, presidente de Télam y creador del Nestornauta.

 
Foto: Archivo 
 
El post incluye dos juegos de fotos, una de los setenta, que muestra a los padres. Y otra de la actualidad, donde aparecen los hijos. Ambas están en sepia. En la primera, la de los setenta, aparece Elvio Vitali y Quique de Pedro, padres de Franco y de Wado, respectivamente.

Franco escribe: "Fue en Gesell, en unas vacaciones de la 'orga". Vitali y De Pedro militaban en Montoneros: uno logró exiliarse; al otro, lo mataron. Veinticinco años después sus hijos, Wado y Franco, se reencontraron en la misma facultad de Derecho, donde sus padres se habían conocido y habían empezado a militar. Ninguno de los dos conocía que, sin saberlo, estaban repitiendo la historia; ignoraban que sus padres ya habían sido amigos antes, igual que ellos ahora. Un día la descubrieron, militando en NBI.

Asociar la política con una guerra justa que se libra frente a "oscuros intereses (medios y corporaciones)" enfrentados al "proyecto popular" está detrás de la estrategia en el aula.

Y cuando lo descubrieron, viajaron juntos a la misma playa de Gessell, donde treinta años atrás, habían estado sus padres y se sacaron la segunda foto. En la imagen, cada uno ocupa el lugar de su padre muerto, y con la misma actitud física. Está posada, por supuesto. El final de la entrada y de la moraleja, es obvio: "Las ideas no se matan".

Marta Oyhanarte ocupó la oficina que hoy ocupa Franco Vitali e hizo una gestión ejemplar en materia de transparencia. Sin embargo, La Cámpora terminó echándola, según ella misma denunció en 2009 porque, según creía entonces Néstor Kirchner, desde allí se "filtraba" información que luego los medios "enemigos" usan para "destruir el proyecto popular".

Oyhanarte, creadora de Poder Ciudadano junto con Luis Moreno Ocampo, ex fiscal del juicio a las Juntas, denunció en su momento que había sido expulsada de su oficina con prácticas calcadas de la cultura del autoritarismo. El dardo iba para Andrés Larroque, uno de los impulsores, junto con Franco, de los talleres del Héroe Colectivo.

"La subsecretaría tiene la misión de brindar información, no sólo a los periodistas, sino a toda la sociedad -explica Alvaro Herrero, director ejecutivo de la Asociación por los Derechos Civiles (ADC), una de las ONG que lidera la campaña Saber es un derecho-. La información, además de legitimar al Estado cuando la brinda, es un derecho humano fundamental, tal como lo dejó sentado la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Sin embargo, ellos [por La Cámpora] jamás se han reunido con ninguna entidad de la sociedad civil para avanzar en temas de transparencia o de gestión de intereses, ni mucho menos de acceso a la información".

La gestión de intereses, uno de los puntos de los que debería ocuparse Vitali, hubiera quizá iluminado el caso Ciccone. ¿Por qué? Porque una de las prácticas de la transparencia es publicar la agenda de los funcionarios -con qué empresarios se reúne, por ejemplo-.

En cuanto a la disposición del Estado a brindar información, los beneficios son múltiples. Podrían usarla los vecinos de un barrio en cuya zona van a instalar una fábrica para saber si esa empresa tiene antecedentes contaminantes. O los grupos de mujeres de sectores populares para buscar centros de salud cercanos que provean anticonceptivos.

"El libre acceso a la información que el Estado tiene en su poder, y hoy lo bloquea, permite acceder a otros derechos, como la salud, la educación o los derechos reproductivos. Sin embargo, la oficina que dirige La Cámpora no cumple los fines para los que fue concebida", afirma Herrero.

Toda una paradoja para un gobierno que hizo de los derechos -sobre todo de los derechos humanos- su bandera..

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