Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Ver página en pdf

Editorial I

Otra cuña fascista, ahora en los colegios

Opinión

El adoctrinamiento que realiza La Cámpora en las aulas con el apoyo de la Presidenta es propio de los regímenes totalitarios

CON fines proselitistas y prácticas manifiestamente ilegales, el Gobierno se ha lanzado a la conquista de los cerebros de los alumnos de colegios primarios y secundarios y hasta de los del nivel inicial, mediante una labor de adoctrinamiento a cargo de integrantes de la agrupación juvenil oficialista La Cámpora. El incalificable apoyo de la Presidenta y del ministro de Educación, Alberto Sileoni, a esta iniciativa, de corte netamente fascista, confirma que se trata de una política oficial.

Como en tantos otros episodios del ejercicio de la prepotencia oficial, fue la provincia de Santa Cruz el tablero de ensayo de esta repudiable labor de penetración ideológica para difundir los ideales del kirchnerismo. En efecto, ella comenzó a desplegarse en 2011 en colegios de Río Gallegos, tras la fachada de campañas de ayuda y remodelación de las escuelas.

La organización que preside Andrés Larroque y coordina el propio Máximo Kirchner lleva adelante el adoctrinamiento como parte de un taller llamado "El héroe colectivo", auspiciado por la Dirección de Fortalecimiento de la Democracia, que depende de la Jefatura de Gabinete y está a cargo del dirigente de La Cámpora Franco Vitali.

Ya en los colegios, como ocurrió en algunos de La Matanza y Tandil, los jóvenes camporistas, con sus banderas y símbolos partidarios, coordinan los talleres e invitan a los alumnos a debatir sobre asuntos públicos, como si se tratara de un juego que tiene como personaje central a El Eternauta, de la famosa historieta homónima creada por Héctor Oesterheld y Francisco Solano López, sólo que el rostro de El Eternauta es, insólitamente, el de Néstor Kirchner.

En esos talleres, el enfoque de los temas políticos se realiza desde un punto de vista netamente kirchnerista. No puede sorprender, entonces que, en paralelo, importantes legisladores del oficialismo propongan reducir la edad para votar de los 18 a los 16 años.

Para la Presidenta, no se trata de adoctrinamiento, sino de información, pues -según sostuvo- "durante mucho tiempo deformaron a los argentinos y se trabajó prolija y quirúrgicamente en no formar argentinos". Agregó, incomprensiblemente, que la formación "no sólo es capacitar a alguien con las manos. Si no tenés nada en la cabeza, no tenés dónde meter las manos o por ahí las metés en algún lado que no corresponde", dijo.

Salta a la vista en esta curiosa defensa de lo indefendible la intencionada confusión entre informar y adoctrinar. Lo que hace La Cámpora es propaganda político-partidaria y esta labor se inscribe en una actividad mucho más amplia que desarrolla la Presidenta con sus reiterados discursos, en los que abusa ilegalmente de la cadena nacional. Cristina Kirchner parte de la base de que el periodismo independiente y crítico es tan sólo una expresión opositora que distorsiona o, directamente, falsea la realidad para ocultar los logros presentes del kirchnerismo e inventarle falencias a un "modelo exitoso", lo cual justificaría para ella la necesidad de contar con su palabra, y la de La Cámpora, para conocer la verdad.

Esa forma perversa de interpretar la función del periodismo independiente también se puso en marcha en Santa Cruz cuando Néstor Kirchner gobernaba la provincia y dominaba el periodismo tras someter a la oposición política y al Poder Judicial. Ocurre que, para el kirchnerismo, sólo existe la propaganda. En su concepción de la vida política, la información se reduce a publicitar la propia postura, más allá de la verdad, y silenciar las voces disidentes. De ahí que no deban sorprender las declaraciones de la Presidenta en defensa del adoctrinamiento escolar que está a cargo de La Cámpora.

Para completar la descripción de esto, que constituye pura y simplemente la manifestación y puesta en práctica de un pensamiento innegablemente totalitario, cabe agregar que la información entendida como propaganda consiste en comunicar una visión o relato falso de la realidad, de los méritos propios y de los supuestos vicios ajenos. Se trata de un ejercicio proselitista de la peor especie, y que se vale de la ignorancia de una parte de la población.

Pero cuando ese mismo esquema se aplica a mentalidades preadolescentes y adolescentes, aún no plenamente formadas y en plena etapa de apertura al mundo político, nos encontramos ante un aprovechamiento de la peor calaña. Esta práctica fue lo que durante tanto tiempo llevaron a cabo los regímenes comunistas y fascistas, con resultados que están a la vista, porque la prepotencia y la mentira sólo prevalecen hasta que, tarde o temprano, termina por aparecer la verdad..

TEMAS DE HOYEl caso CicconeMundial de ClubesElecciones 2015San Lorenzo de AlmagroReal Madrid