Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Adiós a la "madrastra": un proyecto busca proteger a las familias ensambladas

La iniciativa, propuesta por Filmus, intenta facilitar la relación de las nuevas parejas con los hijos de uniones anteriores; qué opinan los expertos en relaciones humanas; consejos para familias "juntadas"

Miércoles 22 de agosto de 2012 • 03:43
SEGUIR
LA NACION
0

"Vivo hace 35 años en una familia ensamblada", dice entre risas a LA NACION Laura Pasik, una arquitecta de 42 años, que desde chica aprendió a crecer rodeada de padres, tíos, abuelos y hermanos, algunos biológicos y otros heredados.

Los padres de Laura se divorciaron cuando tenía sólo tres años. Poco después, Ricardo, su papá, se volvió a casar con Roxi, una mujer viuda que tenía dos hijos, Ariel y Silvia. De esa unión nació una hija más, Vanina. En tanto, Zulema, su mamá, permaneció sola hasta hace 15 años atrás, cuando conoció a Carlos y entabló con él una relación.

Con el paso del tiempo, convivir con tanta gente se volvió natural, pero al principio no fue fácil. "¿Por qué dos nenes que no eran hijos de mi papá lo veían más que yo?", se preguntaba por entonces.

Pese a que hoy Zulema y Carlos ya no están juntos, Laura lo considera como un segundo papá. "Nuestra relación no nos la quita nadie. Formamos un lazo que va a perdurar siempre", reconoce a este medio.

"La iniciativa contempla, entre otras mejoras, sustituir los términos "madrastra" y "padrastro" por el de "madre afín" y "padre afín""

Es que el hecho de estar ensamblados "los llevó a sumar amor", además de agrandar la familia, según explica en distintos momentos de la entrevista. Incluso Pablo, su hijo de ocho años, se jacta, orgulloso, de tener seis abuelos. "Es más fuerte el sentimiento que lo sanguíneo", insiste al repasar su historia.

De alguna manera, Laura se sabe pionera dentro de esta tipología de familias que en la Argentina posiblemente supere la cifra de 300.000 que arrojó el censo de 2001 a propósito de una pregunta que indagó sobre el divorcio y los hijos. Después de ese año, no hubo otras estadísticas oficiales acerca de este tipo de uniones en el país.

Otros vínculos, nuevas leyes

Por estos días, avanza en el Senado un proyecto del ex ministro de Educación Daniel Filmus que propone incorporar cambios a la reforma del Código Civil y Comercial para que las nuevas parejas tengan derechos y obligaciones con los hijos de matrimonios anteriores.

La iniciativa contempla, entre otras mejoras, sustituir los términos "madrastra" y "padrastro" por el de "madre afín" y "padre afín" por considerar que los primeros tienen un costado algo despectivo. También busca que las parejas puedan cooperar en el cuidado y la educación, tomar decisiones en casos de urgencia o hasta asumir temporalmente la patria potestad en situaciones de viaje o enfermedad.

Los autores del texto propician reconocer un mínimo de facultades y deberes entre padres e hijos afines con el objetivo de facilitar la vida diaria. En principio, aclaran, la medida no alcanzará a las familias formadas en uniones de hecho porque todavía "no existe un reconocimiento jurídico integral" de esos vínculos.

Luz verde al cambio

En la Argentina son varios los especialistas y las organizaciones que trabajan con temáticas vinculadas a las relaciones humanas y la evolución que sufrió el concepto de familia con el paso de las décadas.

Consultadas por LA NACION acerca de la iniciativa impulsada por Filmus, la mayoría dio luz verde al proyecto. Consideraron que deja a un lado viejas formalidades para ocuparse de "una realidad socio-emocional que llegó para quedarse". Así lo expresó Marisa Russomando, psicóloga y directora del espacio La Cigüeña , quien enseguida aclaró a este medio que el hecho de "convivir no alcanza para ensamblarse". Según explicó, se trata de una nueva modalidad de vínculos y de posiciones, de roles y de interacciones que se construyen con el tiempo.

Al involucrarse en la crianza de los hijos de otra persona, sostuvo, es importante encontrar la posición justa dentro de la nueva familia y saberse con el derecho de participar en ella. "Es aconsejable tener claridad y tranquilidad del lugar propio, y respeto por los procesos de cada uno. Las palabras claves para ello son la tolerancia y el amor", precisó.

En esta línea se mostró también Dora Davison, psiquiatra especializada en terapia familiar y presidenta de la Fundación Familias Siglo XXI al reiterar que la reforma prevista viene a darle un marco a muchas de las cosas que ya suceden en la actualidad. "El que adquieran legalidad, entre otras cosas, desmitifica muchas de las falsas creencias que aún hoy se tienen respecto de este grupo y que perjudican el proceso de integración de sus miembros. Los niños que forman parte de estas familias suelen adolecer de baja autoestima porque carecen del mismo reconocimiento y validación social que los que tienen la familia tradicional", reflexionó.

"En principio, la medida no alcanzará a las familias formadas en uniones de hecho "

No obstante, otros expertos cuestionaron la propuesta por entender que el texto enmarca a todos los casos dentro de una única categoría, sin distinción.

Es el caso de Eva Rotenberg, miembro titular de la Asociación Psicoanálitica Argentina y fundadora de la Escuela para Padres Multifamiliar , quien se mostró reticente a las modificaciones y puso en duda su alcance. Expuso que el proyecto generaliza la situación de los ensamblados y desconoce así la singularidad de cada familia. "¿Por qué cambiar el código en lugar de analizar a cada familia como hacemos los profesionales de la salud’ ¿Cómo se puede llamar mamá a alguien por decreto? ¿Por qué darle tanto poder a alguien sin ver si existen otros familiares?", se preguntó en diálogo con LA NACION .

Lo cierto es que fuera de la iniciativa liderada por Filmus, según coinciden los especialistas consultados, las personas siguen apostando a vivir en familia como la mejor opción. Para que esta situación llegue a buen puerto, resulta esencial tener presente, como esboza Davison, que "la ensamblada tiene una estructura y una dinámica diferente que es necesario conocer previamente para no volver a fracasar".


Claves para un buen funcionamiento

Encarar una introspección profunda para despejar los enredos de la relación anterior y no repetir elecciones que no resultan.

Tener presente que los padres pueden divorciarse, pero los hijos no. Los progenitores deben aprender, pese a las pérdidas, a criar hijos conjuntamente aunque vivan separados.

Anticiparse y saber que si uno de los dos miembros de la pareja tiene hijos de uniones anteriores, la relación necesariamente tendrá que incluirlos (más si son pequeños).

Darse tiempo: los vínculos se construyen lentamente y con respeto mutuo

Considerar que con el amor sólo no alcanza: se trata de un proceso largo que requiere paciencia, flexibilidad, creatividad y hasta sentido del humor.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas