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Préstamos que alcanzan para poco: cubren planes sociales, pero no grandes obras

Economía

Luego de cancelar su deuda con el FMI en 2005, la Argentina descartó al que había sido hasta ahí su principal proveedor de financiamiento; a partir de ese momento ganaron protagonismo el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la CAF

Por   | LA NACION

El cliente va al banco en busca de dinero y se encuentra con que cada vez tiene menos cajeros habilitados. No sólo eso; los pocos que están disponibles ya no le entregan las grandes cantidades de billetes que solían facilitarle antes. Así está la Argentina actual a la hora de acudir a los mecanismos internacionales de crédito en busca de una ayuda económica que le permita encarar grandes obras de infraestructura, proyectos productivos o planes de asistencia social.

Pero ¿cuáles son los organismos externos que financian al país y en qué medida lo hacen? Descartado el Fondo Monetario Internacional (FMI), que exige condiciones imposibles de cumplir para un gobierno que, entre otras irregularidades, manipula las estadísticas oficiales, y los mercados voluntarios de deuda, que ubican al país como uno de los más riesgosos de la región, quedan el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Banco Mundial (BM). La ayuda de este último, incluso, pende de un hilo, debido a que los cruces con España por la expropiación de YPF y los roces con Estados Unidos por no cumplir con los fallos del Ciadi, el tribunal arbitral de ese organismo, hacen que estos países voten en contra del otorgamiento de crédito a la Argentina.

"La cancelación de la deuda con el FMI en 2005 implicó la desaparición de la principal fuente de desembolsos de los organismos internaciones para la Argentina, y su reemplazo por el BID y el Banco Mundial", señala Federico Sobisch, director de Develometis, consultora especializada en el seguimiento de las instituciones financieras internacionales en la región.

 
 
Los organismos internacionales representan una décima parte de la deuda pública argentina, es decir, US$ 18.000 millones, según precisa Develometis en su análisis "Monitor multilateral". Este porcentaje, que se mantiene constante desde 2003, está lejos del 20% registrado entre 2001 y 2005 y del 15% mantenido entre 1992 y 2000. En este aspecto, el país siguió la tendencia de América latina en general, en la que el peso de los flujos oficiales de financiamiento mundiales cayó desde 25,8% en 1999 hasta 14,4% en 2007. Pero la región se recuperó más rápido en los últimos años y ya está en 20 por ciento.

Si bien la Argentina sigue siendo el tercer destino en la región de la ayuda oficial al desarrollo y otros flujos de financiamiento público internacional, con una participación de 8,7%, detrás de Brasil (20,4) y México (17,8), hay países que se le acercan a gran velocidad gracias a una mayor recepción de préstamos en los últimos años. Perú y Colombia son dos buenos ejemplos de esto: con 7,3% y 7,1%, respectivamente, están casi pisándole los talones.

Ahora bien, ¿son importantes las sumas que estos organismos vuelcan en el país? Una sola comparación podría bastar para responder esa pregunta: en 2000, en lo que se conoció como el "blindaje financiero", el FMI le prestó US$ 40.000 millones, suma que supera en 30.000 millones a lo entregado por el BID y el BM juntos en los últimos cinco años.

Miguel Kiguel, presidente de la consultora Econviews, opina que el dinero que llega al país en estos conceptos es muy poco. "La verdad que los montos que recibe la Argentina de los organismos de préstamos internacionales son relativamente chicos -dice el ex secretario de Finanzas-. El dinero que nos dan es más o menos el mismo que se necesita durante el año para pagar los vencimientos de préstamos anteriores."

Según se detalla en su página web, el BID desembolsó US$ 1216 millones, en 2008; 1688 millones, en 2009; 1437 millones, en 2010, y 1267 millones, en 2011. Para 2012, ya está definido que la suma será de 1380 millones, aunque hasta ahora sólo se aprobaron tres proyectos, por 366 millones (Programa Vial Norte Grande II, Programa de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar y Programa de Fortalecimiento Institucional Provincial y de Gestión Financiera 2» Etapa).

Fuentes del BM informaron a LA NACION que en los últimos seis años prestaron a un promedio de US$ 1000 millones por año. El país tiene 39 proyectos con esta entidad, en infraestructura, desarrollo humano y medio ambiente. El monto de la cartera es de US$ 7096 millones, de los cuales 3900 están por desembolsarse. "A futuro, trabajamos en la preparación de la nueva estrategia de alianza con el país, que contempla el marco del trabajo conjunto con la Argentina para los próximos tres o cuatro años -comentaron desde la entidad-. Las áreas de trabajo en las que se colaborará se están definiendo, así como los montos de la asistencia."

Ese optimismo contrasta con lo que confirmaron a este diario desde la embajada de los Estados Unidos: "Nuestro gobierno va a continuar oponiéndose a los préstamos para la Argentina tanto en el BM como en el BID, a excepción de aquellos que estén dirigidos a los sectores más vulnerables". La razón del voto en contra es el incumplimiento del país de las sentencias del Ciadi en favor de dos empresas estadounidenses. En la sede diplomática aclararon, no obstante, que esta política no debe ser interpretada con la visión general de la relación bilateral. También España está que trina, luego de la expropiación de YPF a Repsol, y ya se opuso a la aprobación de créditos para el país.

En un contexto mundial en el que los precios de las commodities y las bajas tasas de interés en los mercados de deuda voluntarios han tornado a los países en desarrollo menos dependientes de los organismos internacionales de préstamo, la posición argentina no parece descabellada. Salvo por un detalle: su riesgo país (el más alto de la región después de Venezuela) hace que le apliquen una tasa de interés prohibitiva de 15%, mientras que el promedio de la región ronda el 3,5 por ciento.

En este escenario, el país podría recurrir mucho más a los organismos, ya que, como explica Sobisch, son el mejor acreedor del mundo: tienen tasas de 3% anual en dólares, condiciones de pago más benévolas y prestan capacidad técnica y de investigación. "La Argentina está perdiendo la oportunidad de trabajar más con ellos y no se sabe si eso se debe a la política de desendeudamiento del Gobierno o si es una omisión involuntaria, fundada en el incumplimiento de algunas de las condiciones que se piden para dar estos préstamos", dice Sobisch.

Kiguel explica que así como un banco comercial le da un crédito a un desarrollador contra la compra de una máquina, el préstamo de estos organismos se da contra avance porcentual de la obra. "Muchas veces se pide un crédito que está aprobado, pero no hay desembolso, porque se necesita una contraparte local que preste 40%, por ejemplo, y eso no se concreta", acota.

Así y todo, el economista Eduardo Levy Yeyati subraya que no tener otras opciones más allá del BID, el BM y la CAF limita por sí mismo el volumen del financiamiento, porque estos organismos tienen límites a la exposición a cada país, muy por debajo de las necesidades de inversión de la Argentina. "Por otro lado, el foco de estas entidades ha girado hacia proyectos de desarrollo social, en desmedro de los de infraestructura, un frente donde el país viene acumulando déficit", dice el ex economista jefe del BCRA.

Hasta ahora, si bien es verdad que la mayor parte de los fondos recibidos ha ido a proyectos sociales, también se ha destinado una parte a ciertos proyectos de infraestructura. Sobisch detalla que desde 2003 financiaron el comienzo de los Planes Jefas y Jefes, obras hídricas de agua y sanidad del Norte Grande (Catamarca, Corrientes, Chaco, Formosa, Jujuy, Misiones, Tucumán, Salta y Santiago del Estero), construcción de viviendas sociales y planes de salud, entre otros. "Hoy también financiamos la Asignación Universal por Hijo, el Plan Nacer, el SUBE, el saneamiento del Riachuelo y el programa de desarrollo agrícola Prosap", indicó una fuente del BM.

De todos modos, como concluye Levy Yeyati, la mayor fuente de financiamiento externo en economías emergentes es la inversión extranjera directa (IED), que se concentra en sectores dinámicos y competitivos. "Podría subsanar el déficit de financiamiento de largo plazo", opina.

Bien lo sabe Miguel Galuccio, presidente de YPF, que el jueves admitió que la petrolera estatal necesita socios. "Están bienvenidos a trabajar en este país", dijo el ejecutivo, en lo que sonó casi como una súplica.

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Es el porcentaje de la deuda total del sector público argentino que corresponde a endeudamiento con organismos internacionales, proporción que entre 2001 y 2005 se ubicó en 20%, y entre 1992 y 2000, en 15 por ciento.

EL REGRESO DE LAS ENTIDADES A SU FUNCIÓN ORIGINAL

Los acuerdos de Bretton Woods, que se celebraron en julio de 1944 y que crearon al FMI y al Banco Mundial, definieron que el primero de ellos debía prestar como última instancia, pero lo que ocurrió con la crisis de la deuda en los 80 fue que el resto de los organismos internacionales ingresaron en el negocio de los créditos estructurales (sin los cuales muchos países hubieran caído en default). Lo que sucede ahora es que el BID y el Banco Mundial han vuelto a lo que fue su origen, es decir, los préstamos para el desarrollo y no los salvatajes estructurales.

ORGANISMOS MULTILATERALES

  • CAF
    Creada en 1970, tiene como fin impulsar el desarrollo sostenible y la integración regional.
  • FMI
    Tiene entre sus misiones promocionar políticas cambiarias sostenibles a nivel internacional.
  • BID
    Creado en 1959 con el objetivo de financiar proyectos viables de desarrollo económico.
  • BM
    Es una fuente de asistencia financiera y técnica para los llamados países en desarrollo.
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