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Los republicanos buscan dejar atrás sus divisiones en Tampa

Tras meses de feroces internas, hoy elegirán formalmente a Romney como candidato

Martes 28 de agosto de 2012
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LA NACION
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TAMPA, Florida.- "¡Al fin llega nuestro momento!", se exaltó Zoraida Fonalledas, delegada por Puerto Rico, al paladear el paso que darán hoy los republicanos cuando unjan a Mitt Romney como su candidato formal a la presidencia y, con eso, den la campanada para recuperar el tono festivo, más allá de las divisiones que los desangraron en la feroz interna que los dividió durante meses.

Más que un deseo, su comentario resume las penurias con que comenzó esta convención partidaria, en la que se invirtieron más de 50 millones de dólares y que, hasta ahora, gracias a un cóctel de mala meteorología y groseros desatinos internos, tuvo de todo menos fiesta. Tanto que ayer la simbólica apertura de la convención se redujo a un triste martillazo casi en soledad y con notorias ausencias, hasta que Isaac, la temida tormenta tropical, se alejó de aquí, despejando los temores de desastre.

La mala noticia es que ahora amenaza a la ya castigada Nueva Orleáns y eso vuelve a distraer atenciones: muchos periodistas cambiaban de destino y viajaban allí (ver aparte).

Contra todo eso, hoy los republicanos entran en la recta final de la campaña y esperan que hoy, por fin, empiece la accidentada convención. A partir de las 14 comenzará el llamado para que los 2286 delegados del partido voten al candidato. El proceso despejará cuánta herida queda de la feroz interna partidaria.

Hubo ya algunos extremos. Ron Paul, el diputado por Texas, montó su convención paralela y atrajo a 8000 personas que, entusiasmadas, gritaron su nombre e ignoraron por completo el de Romney.

Sin llegar a tanto, otros no están de acuerdo con los enfoques del partido bajo el nuevo liderazgo y lo exponen sin pudor. El ex candidato a la presidencia John McCain -uno de los primeros en apoyar a Romney- se diferencia ahora en lo que refiere al voto hispano y llama a "mejorar" el enfoque hacia ese sector.

Lo mismo dice el influyente ex gobernador de Florida Jeb Bush, que, de paso, pide que dejen de culpar a su hermano, el ex presidente, por la "herencia" que los demócratas cargan sobre el partido.

"Esos ruidos siempre ocurren en una convención. Lo importante es ver cuánto de eso queda para el futuro o cuán lejos llegan", comentó a LA NACION el veterano periodista David Lightman, que lleva más de 20 años cubriendo convenciones y hoy trabaja para el grupo editor McClatchy.

Más soterradamente, otros hablan de la potencial influencia que, con la llegada del diputado Paul Ryan como "número dos" de la fórmula presidencial, pueda tener el Tea Party, el movimiento conservador con posiciones extremas respecto de la inmigración, el aborto y el gasto. El reciente escándalo con la "violación legítima" del diputado Todd Akin pareció sumar en esa dirección.

La indignación mayor era con el gran perdedor en las internas, Ron Paul, que no ganó en ninguno de los 50 estados durante las internas.

Pero, pese a eso, animado por una legión de seguidores que clama contra el intento de "una elite" de hacerse con el partido y meterse en la vida de todos, este incansable liberal a ultranza montó una "convención paralela" a 20 kilómetros de la oficial. Habló allí sobre el futuro sin citar, ni una sola vez, a quien se supone que es el nuevo líder del partido. "El debate de fondo no es entre demócratas y republicanos, sino entre nosotros mismos", desafió Paul.

Poco pudo hacer la gente de Romney para evitarlo. "Me ofrecieron una hora para hablar, pero dije que no porque querían censurar mis dichos", reveló Paul, devenido en un rebelde insobornable.

"Paul repite una estrategia que hemos visto en el pasado con otros movimientos de rebeldía. La idea, básicamente, es construir influencia más allá del partido", dijo Lightman. "Lo difícil es predecir qué tan lejos llegará", añadió.

Paul no tiene muchos delegados. Aunque sean pocos, nadie desecha que su crítica voz se haga oír de nuevo hoy, cuando comience el conteo de votos parta consagrar formalmente al candidato del partido. "Claro que diremos lo que tenemos que decir", prometió Craig Westover, de Minnesota, que se presentó como uno de ellos. Por lo pronto, consiguieron una simbólica "toma de banderas" y ayer lograron colgar una pancarta de su líder justo al lado de aquella en la que Romney prometía "puedes hacerlo mejor".

Otros ni quieren hablar de esas rebeldías. "Es hora de unidad y de tirar para adelante", era ayer el mensaje. "Las encuestas nos están dando mejor", señaló Fonalledas a LA NACION.

Se refería al sondeo de The Washington Post y ABC News según el cual Romney superó por un punto a su rival, con 47% de las intenciones de voto, contra 46% para Barack Obama, en lo que aún se define como un empate técnico. La mala noticia para el demócrata es el que estudio muestra un mayor interés de los votantes por el estado de la economía.

Por lo pronto, los republicanos prendían velas para que, de una vez por todas, la tan mentada "fiesta" del partido pueda empezar.

2286 Delegados Son los "grandes electores" del partido, seleccionados durante las primarias. Ellos promulgarán la candidatura de Mitt Romney.

50.000 Personas Se espera que atraiga la convención republicana en Tampa. Además, está previsto que 1500 periodistas cubran el evento.

60 Páginas Es la longitud del programa de la convención, centrado en la prohibición del aborto y la reforma sanitaria y la cuestión migratoria.

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