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Romney comienza su batalla final

Fue formalmente nominado y ahora buscará presentarse como el hombre que puede salvar la economía

Miércoles 29 de agosto de 2012
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LA NACION
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TAMPA, Florida.- Nada tan efectista como hacer simple una cosa compleja. Los republicanos colocaron no uno sino dos relojes de deuda para mostrar "el naufragio fiscal" y la "ruina sin remedio" en la que, según pronostican, caerá este país -y con él, buena parte de la economía mundial- si no llega Mitt Romney para salvarlos de la deriva.

Miles de seguidores de Romney llenaron ayer el auditorio en el postergado inicio de la convención opositora
Miles de seguidores de Romney llenaron ayer el auditorio en el postergado inicio de la convención opositora. Foto: AFP

El de la deuda nacional empezó en 15,9 billones de dólares. El de la "deuda acumulada" durante los cuatro días de la convención empezó en cero y ya está en cientos de millones.

"Esto es para que entiendan la velocidad a la que se consume nuestro dinero con un presidente como Barack Obama , que gasta demasiado porque nunca manejó siquiera un quiosco", dijo Rience Priebus, el presidente del partido.

Con esa consigna, los 2286 delegados comenzaron, por fin y después de tantas idas y venidas, el proceso en el que votaron a Romney como su candidato formal para enfrentar a Obama el próximo 6 de noviembre.

Ahora sigue lo difícil: tienen que terminar de vender a este multimillonario de 65 años, que ni siquiera termina de gustarles a ellos, como el "hombre del momento" para salvar al país de la supuesta ruina a la que lo lleva "la mala economía" de Obama. Hoy se espera que su compañero de fórmula, Paul Ryan, dé su discurso y mañana, Romney.

Mientras tanto, el operativo de venta tropezaba ayer con unos cuantos problemas. Entre ellos, una notoria disparidad entre lo que dice la plataforma del partido, ayer formalmente conocida, y lo que sostiene el candidato.

Anne Romney fue la oradora estrella ayer en Tampa
Anne Romney fue la oradora estrella ayer en Tampa. Foto: Reuters

Por momentos, el documento parece mucho más conservador que el ya de por sí conservador candidato. "Hubo mucha división y discusión", admitió a LA NACION Clarke Cooper, uno de los que participaron en la elaboración.

"Yo diría que no le lleven el apunte a eso. La plataforma no importa", fue la ocurrente vía con la que zanjó el asunto el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner. "Para mí, importa mucho más lo que pueda decir una página con la propuesta de Romney", añadió.

Acercarle la propuesta de Romney al ciudadano común es el imperativo del momento. "Anne tiene que humanizar a Mitt", era ayer el sugestivo titular del diario Politico. Aludía a la esperanza que los republicanos tenían anoche en la habilidad de la eventual primera dama para presentar el "lado amable" de su marido, un hombre con limitadas dotes oratorias.

"Les traje unas tortitas que cociné yo misma", ofreció a los periodistas que la acompañaron en su viaje a esta ciudad, como si no estuviera a pocas horas de pronunciar el discurso más importante de su vida.

De 63 años, simpática y entradora, Anne lleva 30 años casada con Romney, con el que tuvo cinco hijos. Se la reconoce por su lucha contra la esclerosis múltiple, que padece, y cuyo tratamiento apoya en parte en la terapia física que practica haciendo equitación.

El otro pilar de la noche fue el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, mencionado como una de las estrellas ascendentes de los republicanos, en igualdad de condiciones que el hispano Marco Rubio.

Christie, una de las presas favoritas de los canales de televisión, es un halcón en la reducción del gasto público. "Muchos ya se están preguntando si es el hombre para 2016", era ayer el comentario.

Con ese cóctel de "pincelada humana" a cargo de Anne y de "firmeza fiscal" por parte de sus lugartenientes, el mensaje de la campaña intentó centrarse una vez más en el miedo al desastre y la necesidad de alguien que "arregle" la economía, lo que, a su juicio, Obama no pudo hacer.

"Los relojes de la deuda son una forma de traer nuestro esfuerzo de campaña al estadio", fue la explicación formal de Russ Schriefer, uno de los principales estrategas de la campaña.

Números

De modo más sutil, otras fuentes admitieron a LA NACION que sirven, también, como recordatorio de lo que esa campaña quiere que aquí se diga del candidato, tanto desde el podio como en los reportajes que se concedan frente al escenario. Esto es, repetir hasta el cansancio que Romney es "el hombre" de la economía. "Si el reportaje no va bien, siempre se pueden girar y decir a la cámara «miren ese reloj», de modo que la simple visión de los números lo explique todo", fue el argumento.

Claro que en realidad los relojes no lo explican todo. Romney subraya que la gestión de Obama añadió cinco billones de dólares a la deuda. El número es correcto, pero muchos recuerdan que parte de eso se debe al efecto del recorte de impuestos decidido por George W. Bush.

Pero entre lo llamativo del debate económico figura el hecho de que, en un punto, la propuesta de Romney tiene un aire a lo que exige el líder cegetista Hugo Moyano: que se ajusten los salarios por la inflación real.

Aquí, esa formulación ha erizado unas cuantas pieles, tanto republicanas como demócratas. Y eso que nadie discute con qué índice operaría la ecuación.

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