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Superficies profundas

¿Cuál es el paisaje que forman las imágenes? Ambos artistas indagan en clave plástica un contexto que concierne a la historia del arte como ejercicio de la invención

Viernes 14 de septiembre de 2012
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LA NACION
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Entre dos espacios mitológicos poblados de imágenes, relatos y representaciones -el fondo del mar y la historia de Ariadna-, dos artistas argentinos reinterpretan en clave plástica imaginarios en los que la naturaleza cobra mayor protagonismo, en detrimento de la leyenda, los personajes y sus funciones. Con una aplicación en la materia pictórica, tanto Curci como Callori interpelan lo sublime de las imágenes sobre el paisaje, o sobre el paisaje que forman las imágenes, para asignarles un contexto que concierne a la historia del arte como ejercicio de la invención.

Abismo , de Marina Curci (Buenos Aires, 1969), ahonda en una serie presentada años atrás, Jardín oceánico . Tutelada por fragmentos de la obra de Julio Verne 20.000 leguas de viaje submarino , la artista se propone crear, de manera probable, técnicamente diestra, un catálogo de especies animales y vegetales del universo submarino de Benthos, iluminado por la luz solar que traspasa la superficie acuática. Anémonas, seres unicelulares, cardúmenes de semillas plateadas, iridiscencias trabajadas con plata a la hoja, ramilletes sutiles, suelos de bronce y esgrafiados inundan el soporte de las acuarelas, a veces aguadas de dorado, como en Árbol . Las pinceladas, que en el caso de Curci actúan como huellas artesanales (la artista crea sus propios pinceles y pigmentos), restituyen a la escena el brillo líquido y fantasmal de las profundidades marinas. Como en un juego de lenguaje que duplicara la lógica visual de las imágenes, la propuesta de abismarse en el abismo a través de la mirada (y si la mirada pudiera tocar, a través del roce de las obras) se lleva a cabo con la investigación sobre la técnica y cierta actitud poética como brújulas.

La obra de Daniel Callori (Buenos Aires, 1985) pone la lupa sobre el mito de Ariadna, derivado del mito de Teseo, que a su vez deriva del Minotauro, y así sucesivamente? Ese curioso árbol genealógico de la princesa cretense se deshace en un conjunto de imágenes abstractas de celebración visual, eufóricas, de gran formato, donde la aparente superposición de formas crea efectos de capas y capas de memorias plásticas. Fragmentos, partículas, figuras casi vegetales, casi ectoplasmas; seres redondeados, aplicaciones gestuales (salpicados y trazos), frases incluso -las que aportan los títulos de las obras-, todos elementos hilvanados sobre fondos que pasan a primer plano, y viceversa, en olas verticales y rondas de figuras -signos vibrantes, como en la deslumbrante obra La llegada de Baco -, remontan el goce de mirar a la categoría de una afirmación vital. Despliegue y a la vez síntesis del color de la obra de Tiziano Baco y Ariadna , Callori trabaja, como en obras anteriores, a partir de portaobjetos superpuestos con gotas de óleo. Estos bocetos minúsculos, estrictamente de laboratorio, mudaron en El mar de Ariadna a una escala monumental, en configuraciones dinámicas y seminales, cuya energía trasciende el campo de la innovación como un latido.

Abismo, en Ro (Paraná 1158), hasta el 5 de octubre

El mar de Ariadna en Praxis (Arenales 1311), hasta el 26 de septiembre

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