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Un armoniquista bilingüe

Domingo 16 de septiembre de 2012
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LA NACION
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"El que tiene mis discos sabe que en los tangueros siempre hay una zamba y en los folklóricos algún tango. Si tengo un concierto de tango en Alemania, alguna chacarera hago. Y si voy al Festival de Cosquín toco algún tema de Piazzolla. Vengo trabajando con el grupo, que es más folklórico y, por otro lado, con el dúo de tango que ahora se amplió a trío. A fines del año pasado me encontré con repertorio para dos discos. ¿Cuál iba a tocar primero? ¿Cuál iba a tener que esperar un año más? Entonces decidí hacerme un regalo a diez años de ser premio Revelación en el Festival de Cosquín. Hablé con el sello y sacamos los dos discos, pero yo los veo como una misma edición". Esto que contaba el armoniquista Franco Luciani a LA NACION hace un par de meses es una explicación simple y sincera del motivo de estos lanzamientos, que son dos pero que considera uno: Grupo folklore y Tango trío. De hecho, además de salir al mismo tiempo tienen el mismo tipo de arte de tapa.

Las particularidades de cada uno se notan una vez que se empieza a escuchar el disco. Y se podría decir que si el de tango, por ser en trío, tiene una elasticidad armónica e interpretativa más marcada, el de folklore exhibe pequeños rasgos de brillantez, sutilmente exhibidos en esos pocos espacios que dejan las estructuras fijas de ciertas danzas nativas, para buscar algo diferente o personal. Hay grandes momentos en esta placa con músicas y paisajes de tierra adentro: desde los interludios de "La alejada" (Cayetano Saluzzi y Manuel Castilla) y la vidala "Subo", a las versiones de la zamba "Si llega a ser tucumana" y la magnífica "Noite de Sao João" (con textos de Fernando Pessoa y música de Vítor Ramil).

El álbum tanguero -quizá porque Franco viene de una ciudad sumamente tanguera, Rosario- no es menos interesante que el otro. El lenguaje es diferente, la reflexión es distinta. En esta placa el armoniquista toca como quien habla, ya desde el primer track, "Moneda de cobre". Para esta producción seleccionó clásicos y otras piezas que no se suelen elegir al momento de armar el repertorio de un nuevo disco, como ciertos títulos de Manzi, el trabajo de un autor de esta época, Raimundo Rosales, y la invitada justa (Lidia Borda canta en "Tu vals").

Lo que tienen en común estos discos -además del mismo protagonista y de haber incluido temas propios en cada CD- es la buena hechura, la magnífica interpretación y la paridad al momento de pensar en la habilidad que Luciani tiene para manejar cada uno de estos lenguajes.

Este músico maneja con la misma naturalidad el tango y la música folklórica. Y eso hace que al escuchar los discos la sensación que queda es la de una fluidez pareja, como al escuchar a una persona que habla dos idiomas y fue criada en una familia bilingüe.

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