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Encuentro

Guillermo Zarba y Guinga: música sudamericana

Espectáculos

El pianista argentino y el guitarrista brasileño compartieron un concierto

Dentro de las actividades del programa Mes de Brasil en la Argentina, que impulsa la embajada de ese país y el Centro Cultural San Martín se realizó un encuentro musical entre el pianista Guillermo Zarba y el guitarrista brasileño Guinga.

Se habló, en reiteradas oportunidades durante el concierto, de la necesidad de incrementar el intercambio cultural y de estrechar lazos entre ambos países. Pero quizá el ejemplo más conciso lo dio Guinga, cuando dijo que fue cincuenta veces a Italia y vino sólo dos a Buenos Aires. Y luego de escucharlo tocar y cantar un puñado de canciones el público le demostró que ya es momento de ir pensando en viajes más frecuentes, sobre todo porque éste pareció, apenas, una pequeña muestra de su arte.

Lo que pasó fue que este concierto compartido fue dentro del marco de Jazzología, un espacio convertido en un bastión dedicado al jazz y otras músicas que lleva 29 años en la cartelera porteña, que tiene sus tiempos narrativos. En esta ocasión especial, que se realizó en el Teatro 25 de Mayo, el concierto tuvo un largo preámbulo de casi 20 minutos con comentarios, agradecimientos, entrega de reconocimientos a productores y largas disgresiones y chicanas futbolísticas. Incluso, quien hizo de anfitrión, a modo de conductor radial, para conectar la interpretaciones de Guillermo Zarba con la de Guinga (que fueron alternadas) terminó interpelado por el público, impaciente por sus parlamentos.

Por un lado hay que decir que ninguna falta de respeto puede ser justificada. Por otro, habrá que dedicarle algunos párrafos a la labor musical de Zarba y Guinga, que fue lo más importante de la noche y, quizá, sin comentarios que cortaran los climas habría tenido mayor fluidez. Juntos, los músicos comenzaron y terminaron la actuación con una pieza de Zarba, "En una cuerda olvidada". No hubo otro punto de contacto más que ése. Y tal vez, no lo haya en el futuro, ya que ni siquiera comulgaron con algunos clásicos de la Argentina y el Brasil que sonaron esa noche. Pero lo que cada uno aportó fue muy significativo porque de manera complementaria marcó una riqueza musical regional. Zarba lo hizo con un recorrido minucioso -a veces en compañía del guitarrista Maycown Reichembach y la cantante Analía Robledo- por música del litoral y de la llanura pampeana. Desde chamarritas y gatos bonaerenses hasta huellas y estilos, siempre con la altura artística que lo caracteriza, con refinamiento y el interés por mixturar la tradición y la proyección. Guinga también hizo una especie de recorrido geográfico, pero utilizando recuerdos de infancia y otras situaciones de su vida que resultaron disparadores que lo inspiraron. No hubo un plan trazado. De ahí que cualquier cosa podía ocurrir. Y como el guitarrista brasileño captó los requerimientos del público, no dudó en compartir unos compases de "Uno" y, para que la platea cantara, "Carinhoso" y "Garota de Ipanema", hacia el final del concierto. Habrá que estar atento a una nueva presentación de Guillermo Zarba y a la próxima visita de Guinga..

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