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Un largo periplo y la vuelta al pago

Tras décadas fuera del país, el aerofonista prepara su regreso a la Argentina

Sábado 22 de septiembre de 2012
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LA NACION
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Cuando el aerofonista Jorge Cumbo cuenta que vive en Castelldefels dice que no sabe por qué tantos argentinos eligen ese lugar para instalarse cuando quieren ir a vivir a España. Seguramente, la cercanía con Barcelona y alquileres más económicos que en la capital catalana sean algunos de los motivos. Cumbo fue allí porque es donde vive su hijo, pero no será por mucho tiempo. Actualmente el aerofonista está en la Argentina para dar una serie de conciertos, durante más de un mes, y para preparar el terreno para su regreso luego de muchos años. ¿Cuántos? Muchos, quizá la mitad de la vida de este hombre que va para los 70. Su primer viaje fue cuando era un veinteañero que quería perfeccionarse como músico. "Mis peripecias comenzaron en 1970, cuando me fui a Francia. Mi objetivo era estudiar música contemporánea. Y me quedé hasta el 76. Me volví justo en ese año nefasto; recuerdo cuando escuchaba que por la calle de mi casa pasaban autos tirándose tiros."

Durante los siguientes 14 años, Cumbo fusionó la quena y otros aerófonos con sintetizadores. Así puso a la música andina en otro contexto tímbrico que, si bien hoy sonaría anacrónico, en ese momento fue una búsqueda frecuente para muchos músicos. Los sonidos sintetizados fueron un elemento fundamental en los ochenta. A esto hay que sumar la grabación de samples en vivo; en este sentido fue una especie de pionero dentro de la música que cultiva.

Aquella estada duró hasta 1990 y registra momentos y proyectos memorables, como el trío con Lito Vitale y Lucho González, y dúos con Leo Maslíah y Manolo Juárez. "En el 90 no podía pagar ni la luz, pero en ese desastre financiero me llega una carta de una bailarina francesa con la que había trabajado en los 70. Me dijo que quería hacer un espectáculo conmigo. Vendí algunas cosas, compré un ticket de avión y me fui."

Estuvo instalado en Francia hasta 1998, cuando recibió una invitación para ir a tocar a Japón, donde ya había estado con Paul Simon. Esa convocatoria se transformó en varias giras de largas temporadas que duraron hasta 2006, cuando el quenista recaló en España, ya casado con una japonesa. "Allá hasta me había puesto a cantar tangos -recuerda- veta que no había manifestado, aunque me di cuenta de que era lo que menos me costaba."

En los últimos años regresó varias veces a la Argentina: especialmente a su ciudad natal, La Plata, y a otras en las que dio conciertos.

Esta vez vino junto a otro argentino que vive en Europa, el pianista Sergio Gruz, para tocar en La Plata (el último fin de semana), Buenos Aires, Bariloche, Bahía Blanca, Paraná y varias localidades bonaerenses.

"El 98 por ciento de la gente que pulula fuera de la Argentina está deseando volver. En mi caso personal, me molesta que me traten como extranjero. O disfrazarme de español o francés para asimilar las costumbres. Me hartó no poder comportarme como argentino, aunque si estuve todo este tiempo por allá es porque pasaban cosas artísticamente tan atractivas que no me las quería perder. A los 20 o 25 años sos el dueño del mundo, aunque no lo conozcas. Estás vestido igual, tenés el mismo corte de pelo que todos los demás. Cuando tenés 60 y la gente tiene 20 te sentís doblemente extranjero."

Jorge Cumbo

Gira por Argentina Biblioteca Nacional , Agüero 2501.Mañana, a las 17. Con entrada libre y gratuita.

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