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El año Sbaraglia

LA NACION revista

Palermo Hollywood, 13.30 horas. Amable, cálido, sin estridencias, Leonardo Sbaraglia llega puntual.

Ser testigo de su carrera es seguir a un actor en transformación constante. Siempre está empujando sus propios límites. Busca y explora con diversos directores, con mundos diferentes, para no repetirse.

Habla muy pausado. Tiene claro lo que siente y lo que piensa. Sus silencios más largos se producen cuando tiene que nombrar actrices que le dejaron huella. A la hora de definirse políticamente se considera oficialista pero sin fanatismos. Hace personajes histriónicos en medio del relato. De pronto se convierte en Lito Cruz, en Robert De Niro o en Pedro Almodóvar.

Hablamos de Sin Retorno, la película dirigida por Miguel Kohan donde él trabaja junto con Federico Luppi. Decimos que es una joya.

Desde 1986, en el cine no paró: La noche de los lápices, La puta y la ballena, Plata Quemada, Caballos salvajes, El campo... Y ahora llegarán Luces rojas, Restos y Cornelia frente al espejo.

A los 42 años, este hombre que nació bajo el signo de cáncer también le ha rendido homenaje al teatro con, entre otras, La soledad de los campos de algodón (con Alfredo Alcón), Closer y ahora Cock, dirigida por Atilio Veronese. En TV, este año protagonizó la exitosa En terapia, donde ya se aseguró la segunda temporada.

¿Estás viendo televisión?

No, la verdad que no.

 
Foto: Martín Lucesole
 

¿Es una respuesta para no comprometerte?

No. En realidad yo veo más Icarly, Hannah Montana. De eso sí te puedo hablar maravillas. Si mi hija me deja, veo un poquitito de Showmatch y Graduados. Pero no los puedo seguir, no puedo opinar.

En 1995, cuando estrenaron Caballos salvajes, estabas en pareja con una tal Guadalupe.

Claro, es Lupe Marín. Llevamos juntos 16 años.

O sea que no sos un señor que está en disponibilidad sentimental...

No, no [se ríe]. Tenemos una hija de 6 años. Se llama Julia. Estuvimos juntos mucho tiempo sin tener hijos. En el 98, empecé a viajar y por eso, por los viajes a España, no tuvimos hijos antes.

¿Te ibas acompañado?

Claro, sí, con ella. Siempre la idea fue tener un proyecto conjunto. Un proyecto de a dos .Yo creo que de otra manera hubiese sido todo muy difícil.

¿Con qué idea te fuiste? ¿Cotizar más afuera?, ¿tener una carrera internacional?, ¿ser una especie de Héctor Alterio?

Surgió por razones y muy concretas. En el 96 se estrenó en España Caballos salvajes. Tuvo tanto éxito que cuatro representantes se ofrecieron para trabajar conmigo. Finalmente empecé con Ramón Pilacés. Desde entonces trabajamos juntos.

¿Qué te ofrecieron?

Desde La buena estrella, con Ricardo Franco, o cosas con Berlanga. En un momento casi hago Lisboa, con Antonio Hernández, que fue un director con el cual yo después trabajé. Casi hago una película que se llamaba El día que murió Judy Garland. Empecé a trabajar el tema del acento español para ese proyecto, que finalmente se pinchó. Al tiempito hice Plata quemada, en coproducción con España. Es decir, sabía que la película se iba a estrenar sí o sí allá.

Vos siempre quisiste vivir de tu trabajo de actor.

Sí, crecer haciendo lo que hacía y vivir de mi trabajo. Eso, en Buenos Aires, me costaba mucho. Por ejemplo, hice Casablanca, una telenovela con Natalia Oreiro, que nunca se emitió.

 
Tranquilo y seguro. ´´Me dedico mucho al trabajo que hago´´, adirma Sbaraglia, a los 42. Foto: Martín Lucesole
 

En su momento me habías hablado de tu trabajo con Agustín Alezzo y Joy Morris.

Sí, ellos eran los maestros con los que yo estudiaba. Por suerte, con Agustín volví a trabajar en teatro hace un año y medio, en Contrapunto, con Soriano. Tuvimos una relación hermosa, de trabajo adulto.

Con tanto trabajo, tanta exposición, ¿la mirada de quién te importa?

En estos años me estuve formando con Augusto Fernández y después con Fernando Piernas, un discípulo de Augusto con el que trabajé casi ininterrumpidamente en España durante 10 años. Fue una persona con quien yo podía reflexionar desde otro punto de vista. Experimentar, probar, ver mi proceso.

¿Pero qué opinión te interesa?

Mi vieja es bastante incondicional, tiene una mirada libre y sensible. Mi viejo -psicoanalista-, siempre fue más duro y con Epitafios me dio una mano con los personajes esquizofrénicos. Con mi suegro, Juan Carlos Marín, que es sociólogo, converso mucho.

Desde el punto de vista sociológico sos muy endogámico, todo gira alrededor de la familia.

Un astrólogo te diría que es mi cáncer. Pero sí, tengo mucho círculo familiar. Por supuesto: Lupe es una mirada.

¿Ser padre te cambió?

Ser padre te acerca otra vez al estado más puro del juego. Te saca del ego trip y del unipersonal. Creo que los hijos te ponen en la mejor caja.

 
Con Dolores Fonzi en En terapia; con ella también hizo El campo. 
 

Volviendo a mediados de los 90, ¿en qué estabas políticamente?

Tenía un compromiso con las Abuelas de Plaza de Mayo. Había más que compromiso, una oposición a un modelo .

Fue muy comentada una carta que escribiste cuando murió Néstor Kirchner.

Yo vivía en España, estaba en Valladolid, la noticia me tomó de sorpresa y me entristeció. Justo me llamaron del diario El País para hacer una valoración en relación con su muerte y entonces empecé a escribir lo que yo sentía, pero desde el corazón. Fue una hermosa oportunidad para hacerlo, y me lo publicaron.

¿Cómo es tu relación con el dinero?

Tranquila. Me cuesta ganar el dinero como a todo el mundo, vivo relativamente al día. Me dedico mucho al trabajo que hago. Por eso exijo ganar bien. Pero nunca fue una prioridad.

¿Hoy dónde tenés el deseo?

En ir tendiendo cada vez proyectos más personales. Por ejemplo, ahora tenemos un proyecto sobre Gardel. Con Mariano Mucci que es un director de cine, y con mi mujer, que es artista plástica. Como estoy tratando de pasar un poco al canto, de hacer algo cantado, desde hace más de tres años estudio con Susana Rossi, para una comedia musical que va a producir Lino Patalano.

¿Qué sería para vos tocar el cielo con las manos?

Tocar el cielo con las manos sería trabajar con De Niro [risas], ¿no?

Bueno, trabajaste con De Niro en Luces rojas.

Se me hizo realidad la fantasía. Estaba trabajando en inglés, en una película en la que yo sabía que estaba De Niro, aunque estaba seguro de que no iba a coincidir con él en ninguna escena. Coincidía con Sigourney Weaver, Cillian Murphy, un actor irlandés extraordinario. En otra película trabajé con Harvey Keitel.

 
En Cornelia frente al espejo que se verá en octubre. 
 

Hablemos de De Niro.

Fui varias veces a verlo en el set pero no me animé a saludarlo. Es impresionante estar viendo el proceso de un actor que uno admira y ver cómo trabaja, ver que a veces está tranquilo, que no esfuerza nada, ver que a veces le sale, otras no, que se equivoca, se pone nervioso, que le molestan los ruidos. Él no pasaba frente al equipo. Tenía un pasadizo entre su motorhome y el set. Ese es un estilo, una manera de trabajar que tiene que ver con defender a rajatabla la concentración. De repente, él escuchaba un ruido a 50 metros y decía: "¡Por favor, por favor, alguien está hablando, por favor!"

Muy teatral.

El tiene su coach físico, con el que viaja, que se llama Dany. Yo me puse a conversar con él. En un momento me dice: "¿Pero cómo no lo conociste a Boby todavía? ¿No te lo presentaron?". Entonces fue directamente, le tocó la puerta de la motorhome y le dijo: "Acá está Leonardo Sbaraglia, el actor argentino que trabaja en la película y que te quiere conocer". Estuve 15 minutos esperando y finalmente nos quedamos él y yo solos. Cuando lo vi, me pareció encontrarme con un tipo que conocía de toda la vida. Era como encontrarme con mi padre. Muy simpático, muy conectado. Se acordaba de que había venido hacía veinte años a la Argentina y que había estado con Lito Cruz.

¿Con una carrera tan prolífica y con tantos trabajos realizados podés descifrar las cuatro o cinco actrices que te hayan dejado huella?

[Tarda en contestar] De Norma Aleandro, con quien hicimos Cleopatra, aprendí de su capacidad de juego, de divertirse trabajando, de su magia como actriz, de su imaginación. De Leticia Brédice aprendí el desparpajo. De Érica Rivas, su sensibilidad, su meticulosidad. Trabajamos en una película con Augusto Fernández, hicimos Besos en la frente, El corrector nocturno, trabajamos en un capítulo de De poeta y loco y la quiero mucho.

¿Y actores que te hayan dejado enseñanzas?

Entre los tipos de quienes más aprendí está Lito Cruz. Antes había trabajado con Martín Adjemián, un tipo que se formó junto a Lito. Fue en una obra que se llamaba Huérfanos. Fue la primera vez que un actor me dijo: "Tranquilo, se ve todo, no hagas nada, solamente imaginalo y el espectador lo va a ver". Y le hice caso. Al año me encontré con Lito y le pregunté: "¿Qué te parece lo que estoy haciendo? ¿Te gusta?". "No -me dijo-. No me estás hablando a mí, estás diciendo los textos, no estás pendiente de mi reacción." Ese día yo tenía un gran monólogo y cuando terminé, después de un largo silencio, Lito me dio un cachetazo. Me descolocó, convirtió una escena en una situación viva.

¿Has encontrado directores de actores?

Alejandro Doria, María Herminia Avellaneda, Alberto Lequi, con quien trabajé en Epitafios. Junto con Daniel Barone hacen una dupla espectacular. Cada uno desde un lugar diferente, pero dos grandes directores. Rodrigo Cortés es el director de Concursante y de Luces rojas, tiene una precisión musical a la hora de dirigir. Trabaja como con una partitura: "No, no, acá pará, esto decilo rápido, esto no sé, a esto dale esta inflexión". Uno, por supuesto, tiene que hacer eso de una, pero hay una claridad en lo que ellos quieren como directores que te da placer y te tranquiliza. Un poco como Almodóvar, que es eso también.

¿Quiénes son para vos los cuatro o cinco mejores actores argentinos?

Julio Chávez, Oscar Martínez, Federico Luppi, Pepe Soriano, Alfredo Alcón. Y Alejandro Urdapilleta y Ricardo Darín. De los jóvenes me gustan mucho Rodrigo de la Serna y Fernán Mirás.

¿Y mujeres?

Me gustan mucho Norma Aleandro, Beatriz Spelzini, Mercedes Morán, Érica, Leticia Brédice y mi madre, Roxana Randón.

¿Trabajarías para Polka?

[Silencio] Sí, ¿cómo no? Si trabajé para Polka, de hecho. Hace más de dos años, en Epitafios.

Fue antes de que Clarín y el gobierno nacional se convirtieran en enemigos.

Tuve muchas propuestas, sobre todo de Diego Andrasnik, que es muy amigo mío. Pero sí, trabajaría para Polka.

¿Estás a favor o en contra de la re-reelección?

¿De la re-reelección? Si Cristina fuera otra vez electa... uh, no lo sé. La verdad no te puedo contestar algo al respecto. Me gustaría que siga, me gusta mucho su gobierno. Quiero decir: con matices, por supuesto, y con cosas que podría discutir. Pero me parece que hay muchas cosas nuevas que yo comparto, aunque vayan en mi contra. Ahora estoy tratando de vender unos departamentos, y no se vende nada. Pero son procesos que me joroban en lo personal, aunque entiendo que a la larga serán para mejor.

CINCO RAZONES DE UN AÑO EXCEPCIONAL

1. Se destacó por su papel de Martín Pineda, marido de Dolores Fonzi, en En terapia. Y ya se aseguró un lugar en la segunda temporada del exitoso ciclo de Canal 7, que se emitirá en 2013. La miniserie está basada en la ficción israelí Bi Tipul, que en los Estados Unidos se llamó In Treatment.

2. En Cock, la obra del joven autor inglés Mike Barlett, interpreta a un homosexual que se enamora por primera vez de una mujer, Eleonora Wexler. Un texto intenso y polémico, dirigido por Daniel Veronese, que se presenta en el Paseo La Plaza. Con Jorge D'Elia y Diego Velázquez.

3. Con su participación en Luces rojas, el film que se estrenará el próximo jueves, abrió una puerta en Hollywood. Allí llegó de la mano del director español Rodrigo Cortés (Enterrado). La película está protagonizada por Robert De Niro y Sigourney Weaver y Sbaraglia encarna a un mentalista nada ético.

4. El 4 de octubre estrenará en el Malba, Cornelia frente al espejo, film de Daniel Rosenfeld, basado en el cuento homónimo de Silvina Ocampo. Con Ricardo Darín trabajó en la comedia dirigida por Cesc Gay, Una pistola en cada mano. Y con dirección de Alfonso Pineda Ulloa filmó Restos.

5. Confeso admirador de Graduados, el actor hará una participación en la serie del momento. Entre los proyectos que tiene para 2013 figura un espectáculo de tango donde interpretará nada menos que a Carlos Gardel. Se trata de un espectáculo de Mariano Mucci que produciría Lino Patalano..

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