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La debacle del PT en Brasil, una pesadilla para Dilma y Lula

Las elecciones municipales son dentro de dos semanas y, a pesar de la intervención en la campaña de sus dos mayores figuras, el oficialismo se enfrenta a derrotas en los principales distritos

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LA NACION
Domingo 23 de septiembre de 2012
La encrucijada de Dilma: cómo sobrevivir a una derrota y a las revelaciones sobre Lula
La encrucijada de Dilma: cómo sobrevivir a una derrota y a las revelaciones sobre Lula. Foto: Ilustración Ipolitti
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RÍO DE JANEIRO.- El Partido de los Trabajadores (PT) está en problemas. Cuando faltan apenas dos semanas para las elecciones municipales en Brasil, todas las encuestas coinciden en que el oficialismo está muy rezagado, y ni siquiera el carisma del ex mandatario Luiz Inacio Lula da Silva ni la popularidad de la presidenta Dilma Rousseff parecen suficientes para evitar una fuerte derrota.

Naturalmente desgastado tras años de crecimiento, desprestigiado por el juicio sobre el escándalo de corrupción del "mensalão", enemistado con algunos aliados y más distanciado de una nueva clase media que comienza a prestar atención a cuestiones menos materiales, el PT se encamina al 7 de octubre a tener el peor desempeño de su historia en las capitales estatales.

El botín más preciado, San Pablo, la mayor ciudad del país, está ya prácticamente perdido, mientras que en el Nordeste, uno de los bastiones del PT en la era Lula, los candidatos petistas luchan por acceder al ballottage. Hoy el oficialismo sólo tiene chances de ganar en primera vuelta en la verde Goiânia (centro).

De nada sirvió que Lula, recién recuperado del tratamiento contra un cáncer y con toda la empatía popular a cuestas, saliera a hacer campaña por los aspirantes a alcalde, en algunos casos con apariciones más largas que los propios candidatos en la propaganda televisiva.

Las alarmas partidistas se encendieron cuando Fernando Haddad, ungido por Lula para disputar la alcaldía de San Pablo, no logró despegar del tercer puesto en las intenciones de voto, incluso tras varios actos y anuncios televisivos con el ex mandatario.

La presidenta Rousseff, que había decidido no participar de la campaña, tuvo que reconsiderar su postura, en las últimas semanas, ante los reclamos de la cúpula petista, que tenía la esperanza de que su popularidad del 75,7% pudiese revertir el dramático escenario electoral. Hasta hoy eso no ha surtido efecto.

"No estamos en crisis, pero sí enfrentamos enormes dificultades en las grandes ciudades del país. La popularidad de Lula y de Dilma no es una cosa automática, no se puede transferir", reconoció a LA NACION Paulo Frateschi, secretario nacional de Organización del PT, para quien, de todos modos, el partido, seguramente, ganará en una mayoría de municipios menores.

Frateschi destacó la situación en la ciudad de Río de Janeiro, la segunda mayor del país, donde está casi asegurada la reelección del actual alcalde, Eduardo Paes, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), principal aliado del PT a nivel nacional. De hecho, el nuevo compañero de fórmula de Paes, quien goza de una intención de voto del 54%, es del PT: Adilson Pires.

"Cada municipio tiene una dinámica particular y el gran proyecto democrático nacional no está en duda. El PT creció mucho desde el 85 [el retorno de la democracia], y hoy está presente en casi todo el territorio; es normal que haya un desgaste, fruto también de la mayor competencia", explicó Frateschi.

Un elemento clave que se coló en la campaña y desgastó más al partido fue el juicio contra la antigua cúpula del PT por la supuesta compra de votos opositores en el Congreso en 2005, el llamado escándalo del "mensalão", que hizo tambalear al primer gobierno de Lula.

Dilma y Lula, juntos en un acto reciente del PT
Dilma y Lula, juntos en un acto reciente del PT. Foto: Archivo

El proceso ha sido agitado como bandera de campaña contra el PT por la oposición, en particular por su mayor rival, el Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB), y muy especialmente en la ciudad de San Pablo. Allí, el candidato del PSDB, José Serra, confía en superar a Haddad y disputar la segunda vuelta contra el favorito, Celso Russomanno, del Partido Republicano Brasileño (PRB).

"Sin dudas, el juicio del «mensalão» le hizo daño al PT, que ya no es visto como el partido de la ética que tanto pregonaba cuando estaba en la oposición. Todas las revelaciones del juicio lo igualaron a los otros partidos en ese aspecto; ya no cuenta con ese diferencial", indicó el analista político Gaudencio Torquato, de la Universidad de San Pablo.

También tuvieron su costo los escándalos de corrupción que afectaron al gobierno de Rousseff, quien ya pidió la renuncia a siete ministros acusados. En la coalición gobernante, esa falta de apoyo a los señalados -en su mayoría de partidos aliados- provocó resentimientos y esas agrupaciones dejaron de respaldar a los petistas en esta campaña.

Soluciones concretas

Más allá de la lucha entre los partidos, el mal desempeño del PT se explica asimismo por cambios en el electorado. Por un lado, los brasileños están saturados por la clásica oferta antagónica PT-PSDB y quieren mayor diversidad y soluciones concretas, según los sondeos de opinión, que resaltan que, en estas elecciones, los temas que más preocupan a la gente son la salud, la seguridad y la educación, sin que la economía aparezca en los primeros puestos.

La creciente nueva clase media -que el PT ayudó a crear y consolidar a través de los planes sociales de Lula- ya tiene su televisor, su heladera, paga las cuotas de su auto y su casa, pero ahora quiere otras cosas.

"Con la inflación controlada, el virtual pleno empleo y líneas de crédito fácil, ahora la nueva clase media siente que le faltan otras cosas inmateriales: el acceso a una salud, una educación y un transporte de calidad, mayor seguridad en las ciudades. Quiere soluciones a problemas cotidianos concretos de la comunidad. No va a votar ciegamente por una ideología, como la que puede ofrecer el PT en su discurso", señaló Marcia Cavallari, directora de la unidad Inteligencia, de la encuestadora Ibope.

Para Cavallari, gracias a las políticas de los últimos años, Brasil ya pasó por un primer momento de movilidad económica, por lo que el país se enfrenta al desafío de lograr una verdadera movilidad social y las próximas elecciones pueden hacerlo avanzar en ese sentido.


Del editor: qué significa. Brasil y China comparten algo. Sus clases medias maduraron y ya no se contentan con el éxito económico; ahora quieren más desarrollo social e institucional.
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