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Historias de golpes, balas e intentos de violación

Lunes 24 de septiembre de 2012
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LA NACION

LA PLATA.– Javier, el enfermero, sintió el filo de la hoja en el cuello. Era una simple faca, un instrumento sin elegancia, pero letal de todos modos. "Devolvele la vida a mi amigo o te mato", dijo el pibe. Ahí nomás, en la entrada de la guardia del hospital, estaba el muerto: lo habían matado de un tiro en una fiesta de quin­ce.

Javier atinó a hacer una panto­mi­ma de resucitación; al terror se sumaba, así, el absurdo. Vinieron más pibes: como 30, muchos de ellos armados. También varios patrulleros. Pero sólo la llega­da de la Gendarmería Nacional logró que todo termi­nara. Todo menos el lío en la cabeza de Javier, hoy sometido a terapia.

Ocurrió hace menos de un mes en el hospital Alejandro Korn, no lejos de esta capital provin­cial. No fue un hecho aislado. La violencia es una vieja co­no­cida en las guardias de los hospitales de la provincia de Buenos Aires. Sólo ahora, sin embargo, las autoridades empezaron a contar los casos de amenazas y agresiones que tienen lugar en los centros de salud .

"No hace falta que estén borrachos ni drogados", dijo a LA NACION la médica emergentóloga Virginia Algañaraz, que trabaja en el hospital Pedro Fiorito, de Avellaneda.

El lunes 10 de este mes, Algañaraz fue golpea­da y arañada en la cara por una mujer a la que atendía. Al ataque se sumó la hija de la paciente, que la emprendió a patadas y trom­padas contra el personal. Una chica que esperaba ser revisada también fue golpeada y cayó al suelo.

El día anterior, la médica había vivido otra situación tensa mientras participaba de una intervención al jefe de la barra brava de Indepen­diente, César "Loquillo" Rodríguez, herido de bala. Ocho miembros de la hinchada se metieron en el quirófano mientras los médicos operaban. "Trabajás con una presión extra –dijo Algañaraz–. Después volvés a tu casa, y te preguntás si vale la pena exponerse tanto."

"Estuve sin trabajar 60 días. Necesitaba medicación para dormir. Al final pedí que me trasladaran", dijo Silvia Ferreyra, una médica que en abril último fue atacada por un joven que intentó violarla dentro de la sala de emergencias municipal del barrio Kilómetro 26, en Florencio Varela, tras volver de aten­der una urgencia.

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