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No podrán imponer el peso por la fuerza

Opinión

El diputado kirchnerista Roberto Feletti afirmó que las restricciones a la compra de dólares van a continuar "hasta que se complete el proceso de pesificación, o sea que el peso se convierta en una moneda de reserva de valor..."

El diputado parece creer que es posible transformar en moneda a unos papeles pintados que pierden valor por efecto de la inflación solo porque ellos lo quieren así. Cree que porque a la gente se le prohíba comprar dólares, el peso va a dejar de perder su valor y no se va a derretir como una barra de hielo en la terraza de un edificio, en verano y con 40 grados de temperatura.

Nadie puede afirmar que una emisión monetaria del 35/40 por ciento anual no derrite el poder de compra de una moneda, que es la tasa de emisión monetaria que está llevando a cabo el BCRA.

Feletti parece creer que es posible transformar en moneda a unos papeles pintados que pierden valor por efecto de la inflación solo porque ellos lo quieren así

La afirmación de Feletti de que van a prohibir la compra de dólares hasta que el peso se convierta en moneda de reserva de valor es como si alguien le prohibiera comprar a otra persona otro auto que no sea el suyo y que está con el motor fundido. Es decir, el comprador tiene que comprar y aceptar que el motor fundido del auto malo no está fundido para ver si alguna vez le dejan comprar otro auto. Una locura conceptual.

Con la moneda ocurre lo siguiente. Como el BCRA produce una moneda de mala calidad y nadie la quiere, en vez de corregir el problema y producir una moneda que no se derrita como reserva de valor, lo que hacen es prohibirle a la gente defender el fruto de su trabajo. Le dicen a la gente: "Ustedes se quedan con los pesos que pierden valor y yo me quedo con los dólares que emite la Reserva Federal". Claro, dicen que lo hacen en nombre de la Patria y el modelo nacional y popular, pero lo cierto es que lo que esconde ese discurso es meter a la gente en un corralito en pesos para poder cobrarle el impuesto inflacionario. Y como el impuesto inflacionario es el más regresivo porque afecta con mayor intensidad a los sectores de menores ingresos, tienen que buscar a un culpable que no sea el BCRA. Así que son los formadores de precios, unos señores malos y desesperados por plata que aumentan continuamente los precios para perjudicar a la gente.

Es ahí donde entra a tallar Moreno que pidiendo planillas de costos y precios, regulando, prohibiendo y gritando destruye riqueza porque entorpece la producción y espanta las inversiones. En términos estrictamente económicos, a los argentinos nos saldría más barato que Moreno se quede en su casa sin hacer nada e igual cobre el sueldo, a que cobre el sueldo para destruir riqueza y entorpecer la producción.

A los argentinos nos saldría más barato que Moreno se quede en su casa sin hacer nada e igual cobre el sueldo, a que cobre el sueldo para destruir riqueza y entorpecer la producción

Pero volviendo a la insólita afirmación de Feletti de que los controles a la compra de dólares van a seguir hasta que la gente acepte el peso como reserva de valor (es decir nunca con esta política monetaria y fiscal), lo cierto es que al peso no lo van a poder imponer por la fuerza ni la gente quiere el dólar por capricho. Simplemente rechaza el peso por ser una moneda de mala calidad, entendiendo por eso que no es reserva de valor, por lo tanto atesora en moneda que no se deprecia. Simplemente, la gente defiende el fruto de su trabajo del impuesto inflacionario. Para el oficialismo, que cada uno defienda el fruto de su trabajo, es ser antipatria, destituyente, egoísta y cuanto calificativo uno pueda encontrar para descalificar a una población que sabe cómo es esto de la inflación. Cómo afecta su trabajo y su salario.

Para el oficialismo, que cada uno defienda el fruto de su trabajo, es ser antipatria, destituyente, egoísta

Para que el peso sea aceptado como reserva de valor, primero el BCRA tiene que dejar de emitir a tasas descomunales del 35% anual o más, y para eso hace falta disciplina fiscal, algo que el Gobierno no parece estar dispuesto a aplicar. Por lo tanto, la gente no tiene la culpa de rechazar el peso, es el Gobierno el que quiere que la gente le compre carne podrida: una moneda que se desvaloriza por más que el relato oficial lo niegue. Venderle carne podrida por buena. Pero tantos años de inflación, megainflación e hiperinflación han hecho que la gente tenga un olfato muy refinado cuando le quieren vender carne podrida.

En definitiva, lo que el Gobierno quiere es que la gente acepte el peso como si fuera el dólar pero sin disciplina monetaria y fiscal. Quiere los beneficios de poder emitir dólares pero sin cumplir con reglas básicas de disciplina monetaria y fiscal. Dicho de otra manera, quiere los beneficios pero no los costos de tener una buena moneda. Un capricho autoritario para destruir el fruto del trabajo de la gente..

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