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Octavio Getino. Director de La hora de los hornos junto con Pino Solanas, teórico y docente

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PARA LA NACION
Martes 02 de octubre de 2012
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El cineasta Octavio Getino falleció ayer, a los 77 años, víctima de un cáncer. Había nacido en León, España, el 6 de agosto de 1935 y llegó a la Argentina en 1952 con sus padres, que debieron exiliarse por el franquismo. La realidad del país lo conmovió y algunos años más tarde comenzó a desarrollar una intensa actividad gremial y política, aunque el cine y la literatura acapararon su tiempo.

En 1963 obtuvo el premio Casa de las Américas por su libro de cuentos Chulleca y, paralelamente, Getino se acercó a la Asociación de Cine Experimental, donde estudió durante algún tiempo y rodó varios cortometrajes, entre ellos Trasmallos (1964), en el que ya ponía de manifiesto su pasión por la problemática social.

Por esos años fundó, junto con Fernando "Pino" Solanas, el Grupo de Cine Liberación. Con Solanas dirigiría La hora de los hornos , rodado entre 1966 y 1968, que se convertiría en un mojón del cine político en nuestro país. El film sólo pudo verse en funciones clandestinas hasta 1973, cuando la primera parte logró llegar al gran público.

El cineasta en una foto reciente
El cineasta en una foto reciente. Foto: Canal (á)

Posteriormente, Getino colaboró en el rodaje de El camino hacia la muerte del viejo Reales , dirigido por Gerardo Vallejo, y luego realizó los documentales Argentina, mayo de 1969: los caminos de la liberación ; La revolución justicialista, y Actualización política y doctrinaria , estos dos últimos nuevamente en colaboración con Solanas, que recogían el pensamiento de Perón en el exilio. En 1972 filmó El familiar, su única ficción. La historia, ambientada en una zona rural, tenía como centro a un ser demoníaco que pacta con los dueños de la tierra para adueñarse de los peones.

Con sus producciones, Getino abarcó una etapa de gran significación para la cinematografía argentina, en las que se mantuvo fiel a su convicción de que "el cine debe ser el espejo de la realidad, de nuestra realidad, por más dura que ella sea". En 1973 fue nombrado por el gobierno de Cámpora interventor en el Ente de Calificación Cinematográfica, cargo que le permitió levantar la censura que pesaba en nuestro país sobre varias películas europeas que luego se convertirían en clásicos, entre ellas Ú ltimo tango en París, de Bernardo Bertolucci; La chinoise , de Godard; Decamerón , de Pier Paolo Pasolini, y Estado de sitio , de Costa-Gavras.

Como consecuencia del golpe militar de 1976, Getino debió exiliarse en Perú y en México, donde realizó diversos cortometrajes, y regresó a nuestro país en 1989, año en que fue nombrado director del Instituto Nacional de Cinematografía, cargo que mantuvo hasta 1990. Anteriormente se había desempeñado como consultor internacional de organismos de las Naciones Unidas y de la OEA en temas de comunicación y ejerció la docencia en diversas universidades de América latina. Entre 2004 y 2007 coordinó el Observatorio de Industrias Culturales (OIC) de la Ciudad de Buenos Aires y el Observatorio Mercosur Audiovisual (OMA) de los organismos nacionales de cine de la región.

Getino publicó numerosos libros en los que dejaba constancia de su pensamiento, entre ellos Cine latinoamericano: economía y nuevas tecnologías audiovisuales , Cine y dependencia: el caso argentino , y Cine y televisión en América latina . Los restos de Octavio Getino fueron velados en la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (Enerc), y recibirán sepultura hoy, a las 11, en la Chacarita.

La última entrevista

Esta noche, a las 20, en el ciclo Vidas de película, que emite Canal (á), se verá la última entrevista que se realizó al director. Allí, Getino relata sus encuentros con Juan Domingo Perón, que derivaron en varios documentales, y cómo su pensamiento, enrolado en el peronismo de izquierda, se vio interpelado por la actualidad política del país.

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