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Plaza de Mayo

Tras marchar con el moyanismo Micheli anunció un paro general

Política

La CTA opositora y la CGT del camionero encabezaron una protesta frente a la Casa Rosada; estuvieron presentes Pablo y Facundo Moyano

Por   | LA NACION

La CTA de Pablo Micheli y la CGT de Hugo Moyano, ambas enfrentadas con el Gobierno, hicieron debutar ayer su "unidad de acción" con una marcha a Plaza de Mayo. Aunque no fue lo masiva que esperaban los organizadores, la protesta constituyó una demostración de fuerza y mostró la heterogeneidad de actores sociales entre los que crece el rechazo a las políticas de la Casa Rosada.

Sirvió, además, de escenario para convocar a un nuevo paro para fin de año, del que Moyano participaría activamente y no sólo aportando la movilización de parte de su tropa, como ocurrió ayer.

"No va a terminar este año, Pablo, sin que hagamos ese paro en el que no se va a mover una sola pluma en el país", exclamó Micheli en el cierre de su discurso. Reprodujo un mensaje que, dijo, le transmitió el líder camionero por teléfono antes de la movilización.

En el mismo mensaje, siempre según Micheli, el jefe de la CGT lo invitó a compartir otra protesta, esta vez frente al Congreso y contra la ley de riesgos de trabajo que impulsa el kirchnerismo. "El 24 de octubre [cuando la norma podría tratarse en Diputados] vamos a rodear el Congreso para evitar que voten esa ley de mierda", fue la propuesta de Moyano.

Aunque prefirió no aparecer por la Plaza de Mayo, Moyano estuvo omnipresente: tanto en el discurso de Micheli como en la columna de camioneros que, aunque no fue lo numerosa que había prometido el jefe, ocupó buena parte de la Plaza.

Los hombres de Moyano fueron mayoría entre la muy variada asistencia que incluyó, además de la CTA, a la Federación Agraria Argentina (FAA), la Corriente Clasista y Combativa (CCC), la Federación Universitaria Argentina (FUA), los delegados de la Unión Ferroviaria que responden a Rubén Sobrero, el MST Teresa Vive, el Partido Obrero y representantes de pueblos originarios.

Los organizadores se jactaron de que en la Plaza de Mayo "no cabía un alfiler" y dijeron que reunieron unas 80.000 personas. Según cálculos policiales y de LA NACION, había entre 20.000 y 30.000 manifestantes.

Los hombres del jefe de la CGT antikirchnerista llegaron apenas pasadas las 14.30, cuando la Plaza estaba casi vacía y por los parlantes sonaban clásicos del reggae nacional. En pocos minutos los compases playeros quedaron sepultados por la cadencia de los bombos.

Al frente de la columna caminaban Pablo y Facundo Moyano y el dirigente judicial Julio Piumato. "Hoy sólo me saco fotos", bromeó Facundo para excusarse de hablar con los medios. Pablo esperó a que el acto hubiera terminado para decir que sintió "asco" por la asunción de Antonio Caló como jefe de la nueva CGT oficialista. Ambos sintonizaron con su padre, quien había justificado su ausencia en que no quería "restarle protagonismo" a Micheli.

"¿Dónde está Micheli? Convocó él y llega tarde", dijo un moyanista, mitad en broma, mitad en serio. A su lado, otro hombre de confianza del camionero, definitivamente sonriente, acotó: "¿Sabés cuál es el cantito acá en la Plaza? «Y ya lo ve, y ya lo ve, para Moyano que lo mira por TV". Facundo y Pablo, que seguían de cerca la escena, se rieron.

A la hora de los discursos, el Gobierno fue el blanco común de las críticas. "Es una enorme alegría volver a estar en esta Plaza, espalda con espalda, con todos los agredidos por este modelo que se dice nacional y popular y sólo alimenta el capitalismo de amigos", lanzó el presidente de la FAA, Eduardo Buzzi.

En representación de Moyano habló Juan Carlos Schmid, jefe del gremio de Dragado y Balizamiento y hombre de su confianza. "No somos la oposición. No venimos a cumplir la función de los partidos. No somos conspiradores ni chantajistas. Tenemos que construir una alternativa y este es un escalón", planteó.

Destacó la "agenda común" con la CTA, sobre todo, mejoras en el Impuesto a las Ganancias y la universalización de las asignaciones familiares. "Vamos a seguir llevando adelante nuestro programa de acción común", prometió.

Micheli, que antes de hablar para cerrar el acto se abrazó con Schmid, volvió sobre la idea de unidad y fustigó a la CGT antimoyanista, que menos de 24 horas antes se había reunido con Cristina Kirchner.

"Ayer [por anteayer] vi tanta alcahuetería con el Gobierno que pensé: «Algo van a conseguir, alguna mejora en Ganancias, algo». Pero no, no les dieron nada. Son alcahuetes gratis. Hay dos centrales obreras, los otros son alcahuetes", disparó el jefe de la CTA opositora.

"Hay una sola CGT", cantaron los camioneros desde abajo. Sin perder la sonrisa, Micheli los invitó a corregir: "Hay una sola CGT y una sola CTA". La tarde terminó con un clásico que dejó a todos contentos: "Unidad de los trabajadores y al que no le gusta, se jode, se jode".

Una plaza heterogénea

    La marcha reunió a sectores políticos y sindicales
  • Sindicatos
    Fueron mayoría los camioneros de la CGT. También estuvieron los gremios de la CTA: ATE, docentes de Udocba y ferroviarios
  • Organizaciones
    Participaron la Federación Agraria, la CCC, la FUA, el MST Teresa Vive, Barrios de Pie y el Partido Obrero
  • Políticos
    En el escenario se vio a Pino Solanas y Vilma Ripoll. Abajo, a Carlos "El Perro" Santillán
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