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Un viaje con sorpresas y un costo de US$ 50.000 por día

Política

Los cuatro días que la Fragata Libertad tenía previsto permanecer en Ghana ya se triplicaron. Y el costo por seguir amarrada en el puerto local de Tema, estimado en 50.000 dólares por día, crece al ritmo de la bandera de un taxi.

Ajenos a los ajetreos judiciales, pero inquietos por el bloqueo, los 289 oficiales, suboficiales y guardiamarinas que desde el 2 de junio comparten el 43er viaje de instrucción del buque escuela de la Armada, junto con 23 graduados uruguayos y chilenos y 13 invitados, tratan de sobreponerse a una emergencia para la que no se prepararon y en la que no tienen espacio para actuar.

"Los marinos nos preparamos para la emergencia y estamos entrenados para las contingencias en alta mar. Esto es inédito", confió ayer a LA NACION el maquinista naval superior Fernando Morales, veterano de Malvinas y vicepresidente de la Liga Naval Argentina, que sigue con atención desde Buenos Aires cada noticia que llega desde Ghana.

El costo de US$ 50.000 dólares por día, dijo, es superior a los US$ 30.000 de cualquier buque mercante, aunque éstos navegan con menos de veinte tripulantes.

La fragata ya tocó once puertos (Salvador, Lisboa, Cádiz, Casablanca, Dakar y Tema, entre otros) y es la primera vez que se incluye a Ghana en el itinerario. "El plan de viaje lo definen el Ministerio de Defensa y la Cancillería, pero suele pesar la decisión política de priorizar la relación con determinados países o alguna región", confió a LA NACION un experimentado vocero castrense. Este año se dio prioridad al recorrido por el Atlántico Sur y por países africanos.

En condiciones normales, los guardiamarinas reparten su día entre actividades de estudio, trabajo y esparcimiento. "La emergencia alteró la rutina, pero igual se realizan actividades académicas y a bordo, aunque seguramente se relegan las prácticas de navegación", precisó Morales.

"La instrucción se complementa, por ejemplo, con tareas de mantenimiento de máquinas y motores, maniobras de vela y de embarcaciones menores, y no faltan prácticas deportivas", comentó el marino, al recordar que una de las misiones más valiosas del viaje es la formación en la cultura del trabajo y la tarea en equipo.

Al llegar al puerto de Paramaribo, en Surinam, las suboficiales Ivana Vanesa González y Gabriela Carolemos -dos de las 15 mujeres que integran la tripulación- dejaron constancia de su experiencia en La Gaceta Marinera, el diario oficial de la Armada. "Fue la primera vez que tuve que escalar en una maniobra real y no sentí nervios ni vértigo", describió González, que tiene el grado de cabo segunda.

Fuentes de la Armada confirmaron que todos tienen libertad para moverse, pese a la retención del buque. "La tripulación no está detenida. Bajan y se mueven fuera de la fragata sin inconvenientes", aseguró el oficial Morales. Y contó que la tripulación dispone de combis para ser trasladada a distintos puntos de la ciudad.

"No hay peligro de quedar sin provisiones. El buque tiene sostenimiento logístico y no hay riesgos de desabastecimiento", añadió el dirigente de la Liga Naval. Estimó que si la retención de la fragata se prolongara, podría pensarse en repatriar a los cadetes, pero ésa sería una decisión de la Cancillería y del Ministerio de Defensa. "Por el momento no anunciaron ningún plan B", señaló.

Si la tripulación regresara, debería quedar una dotación de seguridad mínima con capacidad para navegar el buque, estiman en la Armada.

"No hay antecedentes de embargo de un buque militar. Está prohibido por la Convención Internacional del Derecho del Mar. No podría pasar ni siquiera con Gran Bretaña, por el conflicto de Malvinas", concluyó Morales, a la espera de novedades..

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