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Al margen de la semana

Más acelerador y menos freno

Economía

Aunque las ventas de autos 0 kilómetro siempre estuvieron pesificadas, paradójicamente se están beneficiando con las derivaciones del cepo cambiario. Quienes deciden desprenderse de dólares atesorados y transformarlos en un auto nuevo -nacional o importado- consiguen abaratarlo 25% en términos de dólar blue con una brecha cambiaria estabilizada en 32% desde hace dos meses.

No se trata de la consigna "autos baratos para el pueblo peronista", con la que Guillermo Moreno arengaba hace unos años a las terminales automotrices. Ni excluye a las marcas extranjeras más codiciadas. Más bien es producto de otro fenómeno: la brecha cambiaria juega a favor de quienes ahorraron en dólares y no encuentran opciones para colocarlos. Si ya poseen un auto seminuevo, deben cubrir una diferencia menor que en el pasado para permutarlo por un 0 kilómetro.

Ésta es una de las principales razones por las cuales el patentamiento de automóviles 0 kilómetro se ubica en los primeros nueve meses de este año (con 523.676 unidades) casi en los mismos niveles (apenas 0,5% -o 2782 unidades- por debajo) del mismo período de 2011, cuando el sector batía todos los récords en plena fiesta de consumo preelectoral. El dato pasó prácticamente inadvertido porque en septiembre las ventas cayeron (-10,8%) con respecto a agosto. Un tropiezo que fuentes del sector atribuyen tanto al empeoramiento del clima político (cacerolazos) como a la proliferación de feriados nacionales (hubo tres y cada uno de ellos implica unos 3400 patentamientos menos).

El gerente general de ventas de la concesionaria Dietrich (Volkswagen y Ford), Christian Castro Carrera, coincide en que la permuta de autos con dos a tres años de uso por unidades 0 kilómetro pasó a ser este año una forma más visible de resguardar ahorros, en pesos o en dólares. Como argumento, señala que el precio de los autos nuevos se ajusta a un promedio de 1,3% mensual que, anualizado, equivale a 15/17 por ciento. A ello agrega que los precios de los usados vienen acompañando la variación de los 0 kilómetro, con lo cual la brecha en pesos entre unos y otros no se ha ampliado y además puede haber cierto ahorro en gastos de mantenimiento, seguros y patente. Por su parte, las terminales ofrecen tasas bonificadas para créditos prendarios y se mantiene el ritmo de suscripción de contratos de ahorro previo, con lo cual las ventas financiadas por estos sistemas suman en partes iguales 40% del total.

Incluso, las cifras de la Asociación de Concesionarios (Acara) muestran en los primeros nueve meses de 2012 una ligera suba (0,7% interanual) en el patentamiento de utilitarios livianos (pick up y furgones), por nuevos lanzamientos. Esta leve aceleración es similar a la de varias marcas extranjeras de alta gama que pertenecen a terminales con plantas en el Mercosur y que han podido seguir importando modelos al compensarlos con exportaciones de producción regional. Salvando las distancias, en el mercado automotor ocurre la inversa del mercado inmobiliario, donde la brecha cambiaria elevó los precios en pesos de las propiedades usadas y derrumbó la "inversión en ladrillos", uno de los emblemas de la era K. También puede recibir como refugio a ahorristas espantados por medidas sorpresa, como la pesificación intempestiva de bonos chaqueños.

En cambio, las ventas de camiones se comportan como el resto de la inversión en bienes de capital: retrocedieron 22,8% interanual, aunque esa caída se redujo al 9% para los fabricados en plantas de la Argentina, que el gobierno incluyó en el plan de créditos a tasa subsidiada del Banco Nación para la renovación de flotas y va a marcha muy lenta.

Con Brasil en la mira

El economista Dante Sica, titular de la consultora abeceb.com, estima que si bien los patentamientos de este año serán similares al récord de 2011 (850.000 unidades), la producción local retrocederá entre 8 y 10% para ubicarse en un rango de 760/780.000 unidades.

La aceleración o el freno productivo dependerán de las exportaciones (que representan 60% de la producción argentina), especialmente a Brasil. En los primeros nueve meses de 2012 aún muestran una caída de 28,3%, en un marco de contracción del comercio bilateral con restricciones recíprocas. Pero, según Sica, esa suerte de freno de mano se está atenuando a raíz de los incentivos fiscales (exención de impuestos) y crediticios (financiamiento de hasta 70%) para la venta de autos dispuestos por el gobierno de Dilma Rousseff y que podrían prorrogarse hasta fin de año.

Un caso diferente es el de México. El gobierno argentino denunció este año el acuerdo automotor bilateral para evitar un déficit comercial cercano a los 1000 millones de dólares. Sin embargo, varias terminales que importaban modelos desde ese país optaron por importarlos con arancel de 35% para no desatender la demanda, aunque absorbiendo parte de los mayores precios. Ahora aguardan la asunción del nuevo gobierno de Enrique Peña Nieto para impulsar una negociación con cupos y comercio libre a partir de 2015, si bien todavía no lograron el visto bueno del gobierno argentino.

Será difícil que 2012 pase al olvido. Las restricciones cambiarias, los permisos previos para importar o las exigencias de Moreno de compensar 1 a 1 con cualquier tipo de exportaciones la importación de vehículos o partes alteraron sustancialmente el ritmo del sector. A casi un año de aquella catarata de cambios, las terminales aseguran que, en general, pudieron mantener stocks básicos para no frenar la producción, aunque la desaceleración económica brasileña también tuvo impacto en el faltante de partes y piezas de ese origen. Más complicado por las trabas quedó el mercado de reposición, ya que más de 60% de las piezas de los vehículos de producción nacional son importadas. Incluso, la escasez de algunos componentes clave (en especial llantas y neumáticos) dio lugar a un aumento de hurtos por encargo -o directamente de robos de autos para desarmar- que movieron el amperímetro de las compañías de seguros. Como frutilla del postre, el registro de propiedad automotor acaba de elevar los precios de formularios y trámites entre 20 y 200%, mientras que los gobiernos porteño y bonaerense prevén el año próximo aplicar sobretasas al patentamiento de autos nuevos.

Aunque Sica prevé que la producción automotriz local podría repetir en 2013 la performance récord de 2011 (casi 830.000 unidades), el principal problema estructural quedará sin resolver: cuantos más vehículos se fabriquen y exporten, más aumentará el déficit de divisas del complejo automotor debido a la alta participación de componentes importados. Según abeceb.com, el desequilibrio total fue de 7525 millones de dólares el año pasado, y entre enero y agosto de 2012 se ubicaba en casi 4700 millones. Los autopartistas acusan de no aumentar la integración nacional a las terminales, que a su vez se defienden señalando que menos de un tercio de sus proveedores pueden abastecerlas en condiciones competitivas de tecnología, calidad y precio, sobre todo cuando los costos de la Argentina y Brasil pasaron a ser comparables. Como en tantas otras políticas, está claro que la sustitución de importaciones no puede producir efectos macro de la noche a la mañana..

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