Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Ver página en pdf

Andy Kusnetzoff: "Me gustan los desafíos"

Espectáculos

Mientras cumple diez años con Perros de la calle disfruta su trabajo de actor en Graduados

Por   | Para LA NACION

Son coincidencias numéricas para Andy Kusnetzoff. A los 41 años, está cumpliendo diez años de Perros de la calle (el ciclo que va de lunes a viernes, de 10 a 14, por Metro FM 95.1) y casi 20 de trayectoria radial. Hoy disfruta no sólo del éxito consolidado de la radio, sino también de su participación en el exitoso ciclo Graduados, en Telefé, en el que interpreta al primo de Daniel Hendler. Habló de todo con LA NACION: de sus inicios, la radio, la TV, Pergolini, la actuación, el rol de los medios y la política.

Llega montado en su scooter, con el casco, por supuesto. Entra al café donde se realiza la entrevista y es saludado por todos, con calificativos como capo o ídolo. Él saluda y contesta con simpatía y cordialidad.

Sus inicios en la radio fueron cuando tenía 22 años. "Había terminado La TV ataca y le dije a Mario Pergolini que quería trabajar en la radio. Me dijo que la radio no era joda, que no era para cualquiera. Le repliqué que me interesaba y me contestó que era un medio muy distinto a la tele. Yo todavía vivía con mis viejos, así que imaginate. Fue «pre» todo".

Tenés casi veinte años de radio.

-No como conductor, pero sí. Arranqué en el 93. Fui a laburar a Rock & Pop, donde me inventé un puesto. Yo iba y miraba, hasta que un día estaban hablando de un actor: Jorge Schubert. Les dije: «¿En vez de hablar de él no quieren hablar con él?». Y lo puse al aire. El productor era Nacho Goano. Ese programa de Mario salía a la tarde, después pasó a la mañana. Otra vez quisieron dialogar con Renato Gaúcho, un jugador brasileño que había estado con mil mujeres. Lo busqué, lo encontré y lo puse al aire. Cuando Mario terminó la charla con él y la selección, me dijo: «Bienvenido a la radio». Ahí arranqué. Fue como una prueba que me tuve que ganar. Después me ayudó mucho Lorena Maciel, que en aquellos años era productora de la AM de Rock & Pop. Y terminé siendo productor periodístico de ¿Cuál es?

-¿Cuánto duró eso?

-Hasta el 94. En un momento que no hacía TV, producía el programa de la mañana de Pergolini, los viernes a la noche un programa con Leo Fernández, el sábado a la tarde hacía el Ranking Rock & Pop, y el domingo, Clásico de clásicos, con Eduardo de la Puente. Hubo un año que estuve produciendo programas de lunes a lunes. Me ayudó muchísimo. En ese momento, además, era mucho más difícil. No había Internet, había que conseguir los teléfonos, ser amigo de otras producciones. El primer programa en el que hice aire fue uno de Conrado Geiger -el marido de Paola Barrientos-, llamado Noche de entrega, un ciclo mensual para estudiantes de arquitectura que salía por Del Plata. Él me dejaba hacer aire. Me iba a las tres de la mañana, con mis teorías sobre los estudiantes de arquitectura, sus novias, etcétera. Él me dio esa oportunidad, y nunca se lo dije, se está enterando ahora.

-Hoy conducís uno de los ciclos más afianzados de la FM.

-Perros de la calle se escucha mucho. Tiene audiencia cautiva. Metro es una radio muy potente. Se dio una cosa homogénea en la programación, que es muy sólida. Se hizo un nexo entre los tres programas, que no se ve mucho en el resto de las radios. Es que Juan Pablo Varsky, Matías Martin y yo tenemos la misma edad, somos amigos.

-En CQC descubrimos a un movilero atípico.

-Estuvo bueno. Marcó un momento de mi vida y de la de mucha gente. Me ayudó mucho mi conocimiento de inglés y portugués. Aquel CQC, porque ahora sigue al aire, pero es distinto.

-¿Cómo está hoy tu relación con Mario?

-Le tengo mucho respeto, cariño, y le estoy agradecido por todo lo que aprendí a su lado. Después tuvimos momentos difíciles por nuestras personalidades. Cuando nos enfrentamos, creo que hay respeto. Ambos sabemos que no somos malas personas, más allá del show. No es una amistad, pero pasamos muchos momentos juntos que no se van a repetir.

-Convocás a columnistas que no se escuchan en otras emisoras.

-Aunque ahora no esté, lo de Martín Lousteau fue muy bueno. Es un tipo brillante e increíblemente didáctico. Ahora están Paco Mármol, gerente de contenidos de noticias de Telefé, y Estanislao Bachrach, que sacó un libro de neurociencia y al que la gente está descubriendo. Además están mis padres; Alejandro Melamed, que ayuda a conseguir laburo y a mejorar el currículum, un buen servicio, y las secciones clásicas: "Da para darse", "Segunda opinión", "Ex parejas" y "El Canuto Carsio".

-Y entrevistas especiales.

-Este año, por ejemplo, vino Maradona y fue un gran momento. Siento que conmigo tiene una onda especial. Vino con Dalma. Fue muy lindo porque nunca habían hecho una nota juntos. Y aquí quiero destacar a quienes me acompañan: Nicolás Cayetano Cajg, Gabriel Schultz, Nicolás Salvarrey y Julieta Cajg [Cayetina], en el móvil. El equipo de producción está integrado por mujeres, porque las chicas son obsesivas, organizadas y exigentes. Se anticipan. El hombre es más desorganizado.

-¿Comenzaste como entretenedor y ahora sos periodista?

-Soy periodista. Igual, yo siempre creí en el periodismo con entretenimiento. Al periodismo aburrido no lo escucha ni lo lee nadie, y si solamente sos entretenedor, no bajás ningún pensamiento. Me caben las dos cosas. Siempre hice periodismo con mucho sentido del humor.

-Sentís un especial gusto por las movidas solidarias, ¿verdad?

-Sí, esa movida que hacemos es impresionante. Para mí, un gran descubrimiento que ya tiene cinco años. De la primera, con solo un camión, a la última, con ochenta y ocho camiones, el cambio fue impresionante. Yo estoy desde las siete de la mañana hasta las doce de la noche. La movida es para comedores de la Capital y el Gran Buenos Aires, de Mar del Plata, Chaco y de otras provincias. Es una prueba contundente de la audiencia. Sentís que tu trabajo sirve para algo.

-De repente te hiciste actor.

-Me preparé y nunca lo había ejercido. Estudié con Julio Chávez y ahora con Nora Moseinco, pero nunca había hecho nada relacionado con la actuación. Iba a hacer este mismo proyecto, que se iba a llamar El paseaperros. Hasta salieron un par de notas. Nadie se imaginaba este boom de Graduados, ¿no?

-Fuiste el primer convocado, pero no te animaste.

-Quiero aclarar eso. Para hacer el programa, tenía que dejar la radio y no era el momento. Le dije a Sebastián Ortega que cumplía diez años con el programa y tenía mucha gente a cargo. Amo la radio, es mi vida y una forma de vida. Cuando pasa algo, siento que sólo en la radio puedo contarlo y estar en contacto con los oyentes. Me propuso hacer una participación que empezó siendo por seis capítulos. Después me fui, volví y ahora estoy feliz. Actuar me divierte muchísimo, es un desafío que seguirá hasta fin de año. Y los desafíos, sin duda, permiten crecer.

-¿Cambió tu vida?

-Sí, porque estoy grabando casi todas las tardes y no estaba acostumbrado. Es un grupo nuevo, algo distinto. Me ayudaron muchos actores que conocía y les pedí ayuda. Fueron muy generosos conmigo. Antes de empezar, Sebastián me dijo: «Mirá que me toca el éxito». Y se le dio, más de lo que creía, obviamente. Estoy muy agradecido porque fue muy generoso, sobre todo, porque rechacé el papel de Andy. Cualquier otro en su lugar podría haber dicho: «Ah, ¿lo rechazaste? Ahora te jodés». Pero los Ortega son muy nobles.

-¿Te definirías políticamente?

-Tengo mucho sentido común. Trato de mantenerme independiente, pero real, no como los que se dicen "independientes". Hay muchas cosas del Gobierno que fui apoyando y otras que no. No me gustan la corrupción y otras cosas que veo. Digo lo que me gusta y lo que no. En su momento, me levantaron mucho de 6,7,8 y TVR y quedé como tildado, pero cuando hay cosas que no me gustan, critico. Creo que el apoyo incondicional no le sirve a ningún gobierno. Si no le marcás las críticas, se pierde el rumbo. Uno tiene que decir todo.

-¿Cómo ves al medio radial?

-Claramente, los medios son parte de la política. A través de los medios, se discute la política, y a través de la política, se discuten los medios. Van de la mano. Para la política, los medios son importantes para contar lo que se hace y lo que se quiere contar. Depende de cómo se utilicen. Y bueno, todo depende de quién lo cuenta o cómo lo cuenta. Hace tres o cuatro años, decía que había que hacer «Clarín - 6,7,8 = realidad». Una especie de ecuación. Escuchar una sola campana no sirve..

TEMAS DE HOYJorge MejíaCristina KirchnerElecciones 2015Torneo Primera División