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Pensamientos Incorrectos

¿Estallará la burbuja del fútbol?

Opinión

En un país donde casi todos somos hinchas (y expertos) de fútbol, puedo mostrar mis propias credenciales: vi jugar a Néstor Rossi, a Eliseo Prado, Walter Gómez, Ángel Labruna y Félix Loustau. También a "Pierino" González, y al Negro Meléndez. A Norberto Madurga. A Guidi y Nazionale, para Lanús. A Miguel Ángel Adorno, inolvidable, con la camiseta de Racing. A Mura- Conigliaro-Rambert.

Ya lo sé. Nada que ver con lo actual. Lo mío son monsergas de señor antiguo. Permítanme, entonces, cuando ya está escrita la sentencia, decirlo así: todos aquellos señores jugaban a lo que juega Lionel Messi. Algunos no llegaban tan alto, pero jugaban "a eso".

Me responderán que el fútbol de antes era más lento, y que hoy, con la preparación física de esos atletas supersónicos del Manchester United o el Barça, los "gorditos" de la década del 50 no habrían podido jugar. Les respondo, a mi vez, que el fútbol argentino actual es insoportablemente lento, porque los jugadores tropiezan con la pelota, la transportan metros y metros, chocan y se topan con sus contrarios e infaltablemente yerran el pase cuando ven a un compañero cerca.

Les respondo que el fútbol argentino actual es insoportablemente lento

En cuanto a la supuesta condición "física, atlética y veloz" del fútbol actual, vemos que sus grandes figuras son Messi, Xavi e Iniesta: hombres menudos y habilidosos. Hay muchos otros como Yaya Touré, Wayne Rooney o Cristiano Ronaldo, pero no les vemos ninguna particularidad atlética. Más bien son jugadores de clase, como los que existían en tiempos de Eliseo Mouriño y Alfredo Pérez.

Me miran desde su modernidad y responden: todo cambió.

Replico: nada cambió. La pelota es redonda y corre sola, rueda más rápido de pie a pie: cada vez que la levantan por el aire pierden tiempo y favorecen al defensor. Para colmo, ya no hay shoteadores ni filtradores ni wines ni desbordes ni pases en cortada.

Me asombra la modestia del fútbol argentino. Sólo nos quedan los demasiado jóvenes y los veteranos que juegan su último año

Me asombra la modestia del fútbol argentino. Sólo nos quedan los demasiado jóvenes y los veteranos que juegan su último año. Todos los jugadores capacitados se ganan la vida en Europa. Pero no sólo se ganan la vida: ¡Son príncipes! En Madrid y Barcelona, en Roma y Londres, pero también en Grecia, Rusia, Japón, Dubai. En cualquier parte del mundo, un futbolista argentino tiene chapa, porque lo precedieron en la historia Alfredo Di Stefano, Omar Sívori, Diego Maradona, Lionel Messi. En fin. Ser argentino, en el fútbol como en el polo, hace una diferencia.

Ahora bien. Se nos explica que los clásicos clubes del fútbol argentino están fundidos. Boca y River, Rosario y Newells, Independiente y Racing, Gimnasia y Estudiantes, etcétera. Sin embargo, se nos comunica que grandes jugadores como Rojo, Demichelis, Pablito Aimar o Guiñazú viven muy bien en el Gran Mundo. No hablemos de Messi, Mascherano, Higuaín o Di María. Hablemos de jugadores de nivel medio-alto que no han sido campeones en Argentina, pero sin embargo ganan millones de euros o dólares en el exterior.

Algo raro está pasando.

Hay países de América latina que, por algún motivo, seguramente su buena administración, pueden mantener a sus grandes jugadores. Por ejemplo, México y Brasil. Y ciertas instituciones argentinas como Vélez Sarsfield o Lanús, más algunas del interior, se salvan del naufragio. Nosotros estamos atravesando el desierto que antes vivió Uruguay: todos los que se destacan, van afuera desde los 17 años. Y Uruguay, gran país de pequeña población, resultó arrasado por este fenómeno. ¿Cuál es el fenómeno? La mala administración.

¿Cuál es el fenómeno? La mala administración

El mundo está viviendo una crisis que sacude a países antes admirados por su sobria prosperidad: España, Italia, Portugal, Inglaterra...¡Los Estados Unidos de América!

Dicen que esto se debe a las burbujas. Por ejemplo, la burbuja inmobiliaria: determinado lugar se pone de moda (Miami o Marbella, por ejemplo) y las grúas empiezan a proliferar. Pisos, departamentos, ofertas, financiaciones, imágenes de una vida en el paraíso, hipotecas. Como resultado de esta burbuja, un departamento cuya construcción ha costado 30.000 dólares se vende a 120.000 de la misma moneda, y los bancos "financian" este operativo. La gente se deja esclavizar, feliz, porque desde su ventana ve el Mediterráneo, o sospecha el Caribe.

Hasta que un día la burbuja explota. Porque las personas no pueden pagar, con sus sueldos, una cuota de 500 euros o 1000 dólares o xxx(¿) pesos. Y comienza el derrumbe.

Por más que el mundo reviente, el fútbol sigue siendo un negocio próspero

Podía verse venir. Un departamento de dos ambientes, por más que se encuentre en Bal Harbor, ha costado 40.000 dólares y no puede ser vendido en 4 millones, en cómodas cuotas, a lo largo de 30 años, que es toda la vida útil de una persona que trabaja. Al final, esta fantasía revienta.

Y se caen los países. Y se enchincha el FMI.

Por encima de todas las naciones, más allá de la crisis, incluso más allá de España complicada y Cataluña sublevada, lejos de la Inglaterra prolija y la Alemania prudente, hasta hoy se encuentra el fútbol. Rico y feliz. O sea: por más que el mundo reviente, el fútbol sigue siendo un negocio próspero. Porque la televisión, la publicidad, la globalización, etcétera.

Bien. Vamos a examinar algunas cifras.

La única liga de alto nivel que parece mantenerse en equilibrio es la alemana (o sea la Bundes-Liga) donde existe un acuerdo tácito de topes salariales

En la Argentina Boca Juniors tiene un pasivo de 83 millones de pesos. River Plate, de 204 millones de pesos. San Lorenzo,134 millones. Racing,110 millones. Independiente, 329 millones. ¿Cómo es posible, cuando en esos grandes equipos han actuado jugadores de cotización internacional como Juan Román Riquelme, Radamel Falcao García o Sergio Agüero? ¿Los pases de estos grandes cracks ( y los otros, menos famosos) no dejaron un solo centavo? ¿Dónde está la plata?

El fenómeno no es sólo argentino: la Liga española le debe al fisco 750 millones de euros. El pasivo más alto corresponde al Atlético de Madrid y asciende a 470 millones de euros.

Para los que opinan que toda esta locura deficitaria es consecuencia de los latinos y sus delirios. La Premier League (es decir, el notable campeonato inglés) perdió 1000 millones de libras esterlinas en la última temporada.

La única liga de alto nivel que parece mantenerse en equilibrio es la alemana (o sea la Bundes-Liga) donde existe un acuerdo tácito de topes salariales.

En resumen: mientras todo tiembla en el planeta, desde Japón con su crisis de Fukushima hasta España con sus bonos-basura, desde Argentina con su inflación hasta Rusia con sus desórdenes políticos...¡El fútbol vive! Es rico, lujoso, fashion.

¡El fútbol vive! Es rico, lujoso, fashion

Nos encanta ver los movimientos de un Yaya Touré o un Ibrahimovich en la cancha. Ojalá que disfruten por muchos años de su prosperidad envidiable.

Pero algo nos huele mal: en Miami y en Marbella, en Dubai y en Punta del Este, de golpe...las burbujas explotan.

Muchos compatriotas nuestros viven (y muy bien) de esta fantasía, de modo que les deseamos un poquito más...unos añitos más... hasta que llegue la hora de retirarse a tomar mate..

Datos suministrados por el periodista deportivo Elio Rossi, todos extraídos de balances oficiales de las instituciones.

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