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La patente, arma preferida en las guerras del mundo tecnológico

El detrás de escena de las feroces disputas judiciales que amenazan con frenar la innovación en el mundo tecnológico, mientras los defensores de esta estrategia argumentan actuar de esta forma para proteger sus creaciones

Miércoles 17 de octubre de 2012 • 10:15
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El detalle de 317 patentes de Apple en la exposición organizada en sede de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual en Ginebra, Suiza
El detalle de 317 patentes de Apple en la exposición organizada en sede de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual en Ginebra, Suiza. Foto: Reuters

Cuando Apple anunció el año pasado que todos los iPhone vendrían con un asistente activado por la voz llamado Siri , capaz de responder preguntas habladas, Michael Phillips se sintió desfallecer.

Por tres décadas Phillips se había concentrado en escribir software para permitir a las computadoras entender la voz humana. En 2006 había cofundado una compañía de reconocimiento de voz y eventualmente ejecutivos de Apple, Google y otras empresas propusieron asociaciones. La tecnología de Phillips incluso fue integrada a Siri, antes de que el asistente digital fuera absorbido por el iPhone.

Pero en 2008, la compañía de Phillps, Vlingo, había sido contactada por una firma de reconocimiento de voz mucho más grande llamada Nuance. "Tengo patentes que pueden impedirle practicar en este mercado" le dijo Paul Ricci, el CEO de Nuance , a Phillips, según ejecutivos involucrados en esa conversación.

Ricci le dio un ultimátum: Phillips podía vender su firma a Ricci o se le haría juicio por violaciones de patentes. Cuando Phillips se negó a vender, la compañía de Ricci presentó la primera de seis demandas.

Poco después, Apple y Google dejaron de devolverle las llamadas. La compañía detrás de Siri pasó su asociación de la firma de Phillips a la de Ricci. Y los millones de dólares que Phillips había reservado para investigación y desarrollo fueron redirigidos hacia abogados y gastos legales.

Cuando la primera demanda llegó a juicio el año pasado, Phillips ganó. En la única confrontación en la corte de las compañías, un jurado dictaminó que Phillips no había violado una patente de reconocimiento de voz amplia propiedad de la compañía de Ricci.

Pero era demasiado tarde. El juicio había costado 3 millones de dólares y el daño financiero ya estaba hecho. En diciembre Phillips acordó vender la compañía a Ricci . "Estábamos al borde de cambiar el mundo antes de quedar atrapados en este enredo legal" dijo Phillips.

Phillips y Vlingo se cuentan entre miles de ejecutivos y compañías atrapados en un sistema de patentes de software que jueces federales, economistas, legisladores y ejecutivos de tecnología dicen que es tan malo que a menudo traba la innovación.

Sobre los impresionantes avances tecnológicos de las últimas dos décadas, sostienen, ha caído una mortaja: el mercado de nuevas ideas ha sido corrompido por las patentes de software usadas como armas destructivas.

Vlingo era una recién venida diminuta en este campo de batalla, pero como lo demuestra un reciente litigio que involucra a Apple y Samsung , los gigantes de la tecnología también libran guerras entre sí.

Tan solo en la industria de los teléfono inteligentes, según un análisis de la universidad de Stanford, se gastó hasta US$ 20.000 millones en litigios por patentes y las compras de patentes en los últimos dos años, una suma igual a ocho veces lo que costó la última misión a Marte. El año pasado, por primera vez,, el gasto de Apple y Google en juicios por patentes y compras de patentes inusualmente caras superaron el gasto en investigación y desarrollo de nuevos productos, según archivos públicos.

""Estábamos al borde de cambiar el mundo antes de quedar atrapados en este enredo legal" dijo Michael Phillips, un investigador que debió vender su compañía especializada en reconocimiento de voz a otra firma mucho más grande tras un largo y costoso juicio por patentes"

Las patentes son vitalmente importantes para proteger la propiedad intelectual. Hay mucha creatividad dentro de la industria de tecnología y sin patentes, según los ejecutivos, nunca podrían justificar gastar fortunas en nuevos productos. Y los académicos dicen que algunos aspectos del sistema de patentes, como la protección de productos farmacéuticos, a menudo funcionan aceitadamente.

Sin embargo, mucha gente sostiene que las normas de patentes de Estados Unidos, que se crearon para un mundo mecánico, son inadecuadas en el mercado digital de hoy. A diferencia de las patentes para las fórmulas de nuevas drogas, las patentes sobre software son efectivamente reconocimiento de la propiedad sobre conceptos, en vez de creaciones tangibles. Hoy, la oficina de patentes rutinariamente aprueba patentes que describen algoritmos o métodos de negocios vagos. Como un sistema de software para calcular precios online, sin que los examinadores de las patentes exijan detalles acerca de cómo se dan estos cálculos o cómo funciona el software.

Como resultado de ello, algunas patentes son tan amplias que permiten a los propietarios de las mismas sostener que son dueños de productos fabricados por otros aparentemente sin relación alguna. A menudo se lleva a empresas a juicio por violar patentes que no sabían que existían o nunca soñaron que pudieran ser de aplicación respecto de sus creaciones, a un costo que es asumido por los consumidores en la forma de precios más altos y menso opciones.

"Hay un verdadero caos" dijo en una entrevista Richard Posner, un juez de apelaciones federal, que ha ayudado a modelar la ley de patentes. "Los estándares para otorgar patentes son demasiado laxos".

Casi todas las compañías de alta tecnología importantes están involucradas en batallas por patentes, pero el actor más significativo es Apple, dicen ejecutivos del sector, por su influencia y el tamaño de sus demandas.

En agosto en California, la compañía ganó un juicio por US$ 1000 millones por violación de patente contra Samsung. Antiguos empleados de Apple dicen que altos ejecutivos tomaron la decisión deliberada en la última década, luego de que Apple fuera víctima de ataques por patentes, de usar patentes como palanca contra los competidores del iPhone, la mayor fuente de ganancias de la compañía.

Apple ha hecho múltiples juicios contra tres compañías –HTC, Samsung y Motorola Mobility, ahora parte de Google- que hoy son responsables por la venta de más de la mitad de los teléfonos inteligentes en Estados Unidos. Si se imponen los reclamos de Apple –que incluyen la propiedad de elementos menores como +iconos cuadrados con ángulos redondeados y de tecnologías más fundamentales- probablemente fuerce a los competidores a cambiar la manera en que diseñan sus celulares, según expertos del sector.

""Hay un verdadero caos" dijo en una entrevista Richard Posner, un juez de apelaciones federal. "Los estándares para otorgar patentes son demasiado laxos""

HTC, Samsung Motorola y otros han hecho también sus propias demandas, tratando de asegurarse la propiedad de tecnologías que han cambiado el mercado.

No solo Apple y otras compañías grandes se han beneficiado a veces con esta guerra, lo mismo sucede con algunos socios menores. En 2010 Apple adquirió Siri , la compañía del software del mismo nombre. El precio de las acciones de la compañía de Ricci, Nuance, que para entonces se había convertido en el socio de Siri, subió más del 70 pro ciento al mismo tiempo que las ventas del iPhone se iban por las nubes. Algunos ex ejecutivos de Vlingo , el viejo rival de Nuance, siguen amargados.

"Gastamos 3 millones de dólares para ganar un juicio por patentes y había cinco más por delante", dijo un ex ejecutivo de Vling que quiso mantener el anonimato por haber firmado acuerdos de confidencialidad. "Teníamos el mejor producto, pero no importó, porque este sistema está totalmente roto".

Ricci no quiso ser entrevistado. Otros en Nuance dijeron que simplemente estaban protegiendo su propiedad intelectual.

Un iPhone 4 junto a un Galaxy SII, los teléfonos móviles involucrados en la disputa judicial entablada entre Apple y Samsung
Un iPhone 4 junto a un Galaxy SII, los teléfonos móviles involucrados en la disputa judicial entablada entre Apple y Samsung. Foto: Reuters

"Nuestra responsabilidad es cumplir con la ley" dijo Lee Patch, vicepresidente de Nuance. "Es lo que hacemos. No es nuestra culpa que a alguna gente no le guste el sistema".

Hoy Nuance es un gigante del reconocimiento de voz. Apple es la compañía más valiosa del mundo. Y el iPhone está envuelto en miles de patentes que tienen a numerosas compañías enredadas en numerosas batallas judiciales.

"Apple siempre defendió la innovación" escribió la compañía en una declaración en respuesta preguntas de The New York Times. "Para proteger nuestros inventos, hemos patentado muchas de las nuevas tecnologías en estos productos innovadores y que definen su categoría. En los pocos casos en los que hacemos juicios en una disputa por patente, es solo como último recurso.

"Creemos que las compañías debieran imaginar sus propios productos en vez de copiar los nuestros, y en agosto un jurado en California llegó a la misma conclusión", dijo la declaración.

En una conferencia de tecnología este año, el CEO de Apple, Tim Cook, dijo que las batallas por patentes no habían hecho más lenta la innovación en la compañía, pero reconoció que algunos aspectos de esas batallas se habían "convertido en una locura".

"Parte de esto es enloquecedor", dijo. "Es un desperdicio; se chupa el tiempo".

La evolución de Apple a convertirse en uno de los guerreros de patentes se aceleró, como muchas cosas dentro de la compañía, con una orden de su CEO Steve Jobs.

La educación de un guerrero de las patentes

Era 2006 y Apple se preparaba para presentar el primer iPhone. La vida dentro de la sede de la compañía, dijeron antiguos ejecutivos, se había convertido en una locura de sesiones de programación y reuniones entre ingenieros y ejecutivos. Y, cada vez más, abogados dedicados a patentes.

Meses antes Apple había aceptado pagar 100 millones de dólares a Creative Technology, una compañía con sede en Singapur. Cinco años antes, la firma había solicitado una amplia patente de software por un "dispositivo portátil de reproducción de música" que tenía similitudes menores con el iPod, y un producto de Apple que había salido a la venta el mismo año. Una vez que se le otorgó la patente a Creative, se convirtió en una licencia para hacer demandas.

Apple llegó a un acuerdo tres meses después de que Creative fuera a las cortes. "Creative tiene mucha suerte de que se le otorgara esta patente temprana" dijo Jobs en una declaración anunciando el acuerdo en 2006.

En privado, Jobs reunió a sus más altos ejecutivos. Si bien Apple venía patentando, en lo que se refería al iPhone "vamos a patentar todo", declaró, según un ex ejecutivo que, al igual que otros ex empleados requirió el anonimato por acuerdos de confidencialidad.

"Su actitud fue que si alguien en Apple puede imaginarlo, entonces debemos pedir una patente, porque aunque nunca lo fabriquemos, es una herramienta defensiva", dijo Nancy Heinen, la abogado general de Apple hasta 2006.

Pronto se pidió a los ingenieros de Apple que participaran en "sesiones de presentación e invenciones" mensuales. Un día un grupo de ingenieros de software se reunieron con tres abogados especializados en patentes, según un ex abogado de Apple que estuvo en la reunión.

""La actitud de Steve Jobs fue que si alguien en Apple puede imaginarlo, entonces debemos pedir una patente, porque aunque nunca lo fabriquemos, es una herramienta defensiva", dijo Nancy Heinen, la abogada general de Apple hasta 2006"

El primer ingeniero habló de un software que estudiaba las preferencias de los usuarios mientras navegaban la red.

"Eso es una patente" dijo un abogado, tomando nota.

Otro ingeniero describió una ligera modificación de una aplicación popular.

"Eso es una patente" dijo el abogado.

Otro ingeniero mencionó que su equipo había mejorado un software.

"Esa es otra" dijo el abogado.

"Aunque supiéramos que no la aprobarían, presentábamos la solicitud de todos modos" dijo el ex abogado de Apple en una entrevista. "Aunque más no sea impide que otra compañía trate de patentar la idea".

La sesión de presentación de invenciones había generado más de una docena de patentes potenciales cuando un ingeniero, un veterano de Apple, dijo: "Quiero evitar participar", dijo, según el abogado que estuvo en la reunión. El ingeniero explicó que no creía que debiera permitirse a las compañías tener la propiedad de conceptos básicos de software.

Es una queja que se escucha en toda la industria. El impulso creciente para afirmar la propiedad de tecnologías amplias ha llevado a una carrera armamentista destructiva, dicen los ingenieros. Algunos apuntan a los llamados devoradores de patentes, compañías que solo existen para hacer juicios por violaciones a patentes. Otros dicen que las grandes compañías de tecnología también han explotado las debilidades del sistema.

"Hay cientos de maneras de escribir el mismo programa de computadora" dijo James Bessen, experto legal de Harvard. Y por tanto las solicitudes de patentes, a menudo intenta abarcar todos los aspectos potenciales de una nueva tecnología. Cuando se aprueban tales pedidos, dijo Bessen, "los límites son pocos definidos, por lo que es fácil de acusar a otros de apropiarse de sus ideas".

El número de solicitudes de patentes, relacionadas con la computación o no, presentadas cada año en la oficina de patentes de Estados Unidos ha aumentado más de 50 por ciento en la última década, llegando a 540.000 en 2011. Google ha recibido 2700 patentes desde 2000, según la firma de análisis de patentes M-CAM, Microsoft ha recibido 21.000.

La salida de Siri en el iPhone 4S selló la suerte de Vlingo, que terminó siendo adquirida por un competidor más grande, Nuance, socio vital en el desarrollo de la aplicación de Apple
La salida de Siri en el iPhone 4S selló la suerte de Vlingo, que terminó siendo adquirida por un competidor más grande, Nuance, socio vital en el desarrollo de la aplicación de Apple. Foto: AFP

En la última década, la cantidad de solicitudes de patentes presentadas por Apple cada año casi se ha multiplicado por diez. La compañía ha obtenido la propiedad de pinchar la pantalla para aproximar la imagen, de usar imanes para fijar una tapa sobre una computadora tableta y de las escaleras de vidrio en las tiendas de Apple. Ha recibido más de 400 patentes desde 2000 según M-CAM.

Y con la expansión de las carteras de patentes también lo han hecho las presiones para usarlas contra competidores.

En marzo de 2010, Apple demandó a HTC, un fabricante de teléfonos inteligentes taiwanés que se había asociado con Google. Apple no habló con HTC antes de presentar la demanda. Las negociaciones no eran parte de la estrategia, según ex ejecutivos. "Google era el enemigo, el verdadero blanco" dijo el ejecutivo.

Fue una de las principales siete demandas por teléfonos inteligentes y patentes iniciadas por Apple desde 2006. Las demandas se han concentrado en dos compañías grandes, HTC y Samsung, ambas socias de Google, que juntas representan el 39 por ciento de las ventas de teléfonos inteligentes en Estados Unidos. Apple también presentado contrademandas contra Nokia, así como contra Motorola Mobility, ahora propiedad de Google y tiene el 12 por ciento de las ventas.

Además la compañía han presentado dos acciones reclamando a las cortes que dictaminen sobre la proveniencia y la validez de patentes. En el mismo período Apple misma ha sido demandada 135 veces, mayormente por devoradores de patentes interesados en sus recursos.

Apple no está sola. La cantidad de demandas por patentes presentadas en las cortes de distrito de Estados Unidos cada años se ha casi triplicado en las últimas dos décadas, llegando a 3260 en 2010, el último año para el que hay datos federales. Microsoft ha demandado a Motorola; Motorola ha demandado a Apple y Research in Motion; Research in Motion ha demandado a Visto, una compañía de tecnología móvil, y en agosto, Google, a través de su unidad Motorola, demandó a Apple, sosteniendo que Siri había violado sus patentes.

No obstante, Google abandonó la demanda la semana pasada, dejando abierta la posibilidad de volver a presentarla más adelante. Todas esas compañías también han sido demandadas numerosas veces por devoradores de patentes.

Las patentes por software y algunos tipos de productos electrónicos, en particular los teléfonos inteligentes, son ahora tan problemáticas que contribuyen a lo que se conoce como impuesto a la patente, que agrega hasta un 20 por ciento a los costos de investigación y desarrollo de las compañías, según un estudio realizado el año pasado por dos profesores de la Universidad de Boston.

Los partidarios de las demandas iniciadas por Apple dicen que los litigios son vitales para el éxito de la compañía y que a Apple le hacen muchas más demandas de las que inicia la propia compañía, tal como sucede con todas las firmas de tecnología importantes.

"Si no podemos proteger nuestra propiedad intelectual, entonces no gastaremos millones en crear productos como el iPhone", dijo un ex ejecutivo de Apple, señalando que se tardó años en perfeccionar algunas de las patentes de Apple, como el de "deslizar para destrabar" en el iPhone. El concepto "podría parecer obvio ahora, pero eso es luego de que gastamos millones en crearlo" dijo el ejecutivo. "Otras compañías no debieran poder robarnos eso sin compensarnos. Para eso existe el sistema de patentes".

Pero otros cuestionan esa lógica, dadas las inmensas ganancias de las que disfruta la industria de tecnología. Apple obtiene más de 1000 millones de dólares semanales por ventas del iPhone y relacionadas. "Soy escéptico de que se necesite las patentes en la industria del software para dar incentivos adecuados" escribió el juez Posner en un correo electrónico.

Una consecuencia de todos estos juicios, según legisladores y académicos, es que las disputas pro patentes están sofocando la cultura de nuevas empresas que por mucho tiempo mantuvo el crecimiento del empleo y la innovación tecnológica.

"Piense en los miles de millones de dólares que se desvanecen" dijo Heinen, la ex abogada general de Apple, que dejó la compañía y pagó 2,2 millones de dólares por una investigación federal de manejos ilegales con opciones accionarias. "Cuando los abogados de patentes se vuelven estrellas de rock, es una mala señal de a donde va la industria", dijo, agregando que no tenía ningún problema con los abogados mismos.

Hay algunos indicios de que las grandes compañías mismas se están cansando de esta guerra.

En su respuesta a The New York Times, Apple se refirió a las patentes que son "estándares esenciales" que las compañías están obligadas a conceder en licencia a competidores a precios razonables, y escribió de que está "profundamente preocupada por el abuso generalizado de patentes de estándares esenciales por algunos de nuestros competidores".

""Nuestra sensación es que realmente no quieren que esto se termine. Y mientras todos están distraídos por estos juicios, el iPhone se sigue vendiendo", señalan desde Google"

"Las patentes estándares esenciales son tecnologías que estas compañías han ofrecido en licencia a cualquiera por un monto razonable" dice la declaración. "Pero en vez de negociar con Apple han optado por demandarnos". Samsung, Motorola, Nokia y HTC han demandado a Apple, diciendo que viola patentes de estándares esenciales.

Otra señal de fatiga es la frecuencia con la que ejecutivos y abogados de Apple y Google hablan entre sí sobre disputas por patentes. Este año Google propuso un alto el fuego, según gente familiarizada con las negociaciones. Y cuando Google retiró su demanda de Motorola la semana pasada, fue visto ampliamente como un gesto de paz.

Pero Apple ha sido difícil de controlar, dijo una persona de Google que no está autorizada a hablar en púbico. "A veces piden dinero. Luego dicen que tenemos que prometer no copiar aspectos del iPhone. Y cuando nos acercamos a un acuerdo, todo cambia nuevamente.

"Nuestra sensación es que realmente no quieren que esto se termine. Y mientras todos están distraídos por estos juicios, el iPhone se sigue vendiendo".

Apple no hizo comentarios sobre las negociaciones.

La burocracia de las patentes

La solicitud de Apple que eventualmente se convirtió en la patente 8086604 apareció por primera vez en los escritorios de la Oficina de Patentes y Marcas un día de invierno de 2004.

En los dos años siguientes, un pequeño elenco de funcionarios pasó alrededor de 23 horas –el tiempo generalmente dedicado a estudiar una neuva solicitud- examinando tres docenas de paginas antes de recomendar su rechazo. La solicitud, por un motor de búsquedas basado en voz y teto, era "una variación obvia" de ideas existentes, según un examinador de patentes llamado Raheem Hoffler. En los siguientes cinco años Apple modificó y volvió a presentar la solicitud ocho veces y cada vez fue rechazada por la oficina de patentes.

Hasta el año pasado.

En su décimo intento Apple logró la aprobación de la patente 8086604. Hoy, aunque la patente no está entre las que llevaron a la lucha entre vlingo y Nuance, es conocida como la patente Siri porque se la ve como una de las claves de la estrategia de Apple para proteger sus tecnologías de teléfono inteligente.

En febrero la compañía utilizó esta nueva patente en una demanda contra Samsung que podría reordenar radicalmente el negocio de teléfonos inteligentes de 200.000 millones de dólares, dando a Apple la propiedad efectiva de tecnologías ahora comunes, según expertos en software.

El camino a la aprobación de la patente 8086604 "muestra que hay mucho de malo en el proceso" dijo Arti K. Rai, experta en propiedad intelectual de la facultad de derecho de la Universidad Duke, que analizó la solicitud de patente para The Times. Esa patente, al igual que muchas otras, es un ejemplo de cómo las compañías pueden hacer un solicitud una y otra vez hasta obtener su aprobación dijo Rai.

Cuando Apple presento la primera solicitud de aprobación de la patente 8086604, el iPhone y Siri no existían. La solicitud era una aspiración: describía una "interface universal" teórica que permitiría a la gente buscar en varios medios, como Internet, bases de datos corporativas y discos duros de computadoras, sin tener que usar múltiples motores de búsqueda. Delineaba como podría funcionar ese software, pero no ofrecía detalles de cómo crearlo. Sugería que alguna gente podría decir una frase de búsqueda en vez de usar un teclado.

Las ideas contenidas en la solicitud florecerían en Apple, Google, Microsoft, Nuance, Vlingo y docenas de compañías más. Mientras tanto l solicitud viajaba pro la oficina de patentes donde los funcionarios la rechazaron dos veces en 2007, tres veces en 2008, una vez en 2009, dos veces en 2010 y una vez en 2011.

La oficina de patentes tiene fama de tener demasiado trabajo, no tener suficiente personal y agobiada por el recambio de personal y los empleados reconocen que parte de su trabajo es subjetivo.

"Cuando recibo una solicitud básicamente tengo dos días para investigar y escribir un trabajo de entre 10 y 20 páginas respecto de por qué pienso que debe aprobarse o rechazarse", dijo Robert Budens, examinador de patentes desde hace 22 años y presidente del sindicato de los examinadores. "No voy a pretender que acertamos siempre".

"Para recibir una patente, un invención debe ser nueva, no obvia (no se puede patentar una nueva tostadora simplemente expandiéndola para que maneje cinco rebanadas de pan) y útil (no se puede patentar la máquina de la invisibilidad si la invisibilidad es imposible)"

Para recibir una patente, un invención debe ser nueva (sustancialmente distinta de lo que ya existe), no obvia (no se puede patentar una nueva tostadora simplemente expandiéndola para que maneje cinco rebanadas de pan) y útil (no se puede patentar la máquina de la invisibilidad si la invisibilidad es imposible).

"Si se le da la misma solicitud a 10 examinadores distintos, tendrá 10 resultados diferentes" dijo Raymond Perisino, abogado de patentes que trabajó como examinador de 1994 a 2005.

Luego de que al patente 8086604 fuera rechazada por primera vez en 2007, los abogado de Apple hicieron pequeños ajustes a la solicitud, cambiando la palabra "documentos" por "ítems de información" e insertaron la frase "módulos heurísticos" para referir a tramos de código de software. Unos años más tarde, la inclusión de la palabra "predeterminado" hizo más estrecho el enfoque de Apple.

Estos cambios tuvieron poco impacto sustancial, según los expertos que analizaron la solicitud para The Times. Pero la oficina de patentes lentamente comenzó a acordar con el punto de vista de Apple.

Si bien presentar una solicitud repetidamente puede conducir a honorarios legales importantes, es a menudo eficaz. Alrededor del 70 por ciento de las solicitudes de patente son aprobadas eventualmente cuando los solicitantes alteran sus afirmaciones, modifican el lenguaje o cansan a los examinadores.

Una consecuencia de ello es que a veces se otorga patentes sobre ideas que ya existen.

En 1999, por ejemplo, se le dio a dos hombres patente por un sándwich de pan sin costra y sellado de manteca de maní y mermelada. La compañía J. M. Smucker adquirió la patente y la usó para demanda a otros dos fabricantes de alimentos. En 2007, luego de denuncias en la prensa, funcionarios federales cancelaron la patente.

Un año antes la oficina de patente había otorgado a una compañía de Illinois la propiedad efectiva de muchos de los sistemas básicos que sostienen a Internet. Esa firma demandó a una cantidad de gigantes de la tecnología, persuadiendo a muchos de firmar acuerdos por varios millones de dólares, hasta que un jurado declaró el año pasado que algunas de las patentes son inválidas.

En el caso de la patente 8086604 de Apple, los examinadores finalmente se la otorgaron en diciembre pasado.

"Apple tiene otro misil en su arsenal, pero aquí no hay ningún gran invento", dijo David J. Pratt, presidente de M-CAM, la firma de análisis de patentes, que analizó la aplicación para The Times.

La oficina de patentes no quiso hablar de a patente 8086604. Los funcionarios señalaron que los 7650 examinadores del ente recibieron más de medio millón de solicitudes el año pasado, y la cifra sigue subiendo.

No hay dudas de que ha habido mejoras en al oficina de patentes desde que se hizo cargo David J. Kappos como director en 2009. En una entrevista, Kappos dijo que las ideas y venidas prolongadas entre los examinadores y Apple son evidencia de que el sistema funciona.

"Se llama oficina de patentes", dijo, señalando que dar patentes es la tarea del ente. En una declaración el ente dijo que había pasado los últimos tres años fortaleciendo sus políticas para mejorar la calidad de las patentes. Además, dijo Kappos, "nos damos cuenta de que solo un puñado de estas patentes serán realmente importantes.

Sin embargo la patente 8086604 se ha demostrado muy importante. En febrero, Apple demandó a Samsung en una corte de California, sosteniendo que 17 de los celulares y tabletas de Samsung violan la patente 8086604. En junio un juez prohibió la venta del teléfono Galaxy Nexus de Samsung, convalidando la patente 8086604 y dictaminando que el celular viola la patente de Apple porque tiene "una caja de búsquedas rápidas de Google" que permite a los usuarios ingresar un término de búsqueda, con el teclado o en forma hablada, que obtiene resultados simultáneamente de internet, contactos guardados en el teléfono y sitios visitados recientemente (la prohibición se mantiene sin efecto mientras dura la apelación.)

Buscando soluciones

A algunos expertos les preocupa que las amplias patentes de Apple podrían dar a la compañía control sobre tecnologías que, en los últimos siete años, han sido desarrolladas en forma independiente por docenas de compañías y se han vuelto centrales para muchos dispositivos.

"Apple podría estrangular a la industria de los teléfonos inteligentes" dijo Tim O’Reilly, editor de guías de computación y crítico de las patentes de software. "Una patente es un monopolio avalado por el estado y debemos ser muy cautos respecto de otorgarlos".

Otros dicen que el sistema funciona bien.

"La propiedad intelectual es una propiedad, igual que la de una casa, y sus dueños merecen tener protección" dijo Jay P. Kesan, profesor de derecho de la universidad de Illinois. "Tenemos normas y ese están mejorando".

"¿Y qué hay si alguien recibe una patente equivocada?" dijo. "Se puede pedir que se vuelva a estudiar. Se puede ir a las cortes a invalidar la patente. Incluso las normas que necesitan ser mejoradas son mejores que la falta de reglas".

Hace cinco años el Congreso debatía cómo arreglar el sistema de patentes cuando un inventor llamado Stephen G. Perlman fue al capitolio.

Perlman trabajaba en Apple en la década de 1980. Hoy conduce una incubadora de nuevas firmas llamada Rearden en San Francisco. Tiene 100 patentes, incluyendo el software que está por detrás del envejecimiento invertido en el film "el Caso Curioso de Benjamin Button", y tiene unas100 solicitudes más pendientes.

Las patentes son cruciales para su negocio, según Perlman, en particular para la obtención de fondos de capitalistas de riesgo y disuadir a compañías grandes de copiar sus innovaciones. "Cuando hacemos una solicitud de patente es algo importante", dijo.

Cuando Perlman fue la Congreso, llevó ideas para proteger a los pequeños inventores. No es el único que ha sugerido soluciones. Miles de compañías, desde firmas nuevas como Vlingo hasta grandes firmas de tecnología, han sostenido que un sistema de patente que funcione bien es esencial para su éxito. Los problemas con el actual sistema son tan generalizados, dicen, que las cortes, los legisladores y Silicon Valley tienen que encontrar sus propias soluciones.

Una opción es el activismo judicial. Este año, el juez Posner, en una corte federal de Illinois, rechazó argumentos de defensa de patentes presentados tanto pro Apple como Motorola Mobility en una opinión de 38 páginas que rechazó un juicio entre las dos compañías. Posner dijo en una entrevista que solucionar el lío de las patentes podría requerir también reducir la duración de las patentes sobre tecnologías digitales, que pueden durar hasta 20 años. "Eso haría mucha diferencia", dijo. "Luego de cinco años estas patentes son principalmente trampas para los distraídos".

También expertos en política y Silicon Valley han aportado ideas. El Banco de la Reserva Federal de San Louis recientemente publicó un trabajo reclamando la abolición de patentes, diciendo que hacen más mal que bien.

Otra idea es crear distintas clases de patentes, de modo que algunos tipos de inventos, como los de productos farmacéuticos, podrían recibir 20 años de protección sin fisuras, mientras que otros como el software podrían recibir términos más breves y flexibles.

Una tercera sugerencia fue hecha por Twitter, que difundió un "Acuerdo de Patente de Innovadores" este año que busca dar a los ingenieros de software algo de control sobre la manera en que se usa sus creaciones. Bajo los términos del acuerdo, las compañías juran que las patentes solo serán usadas para propósitos defensivos.

"Estamos tratando de hacer algo modesto" dijo Benjamin Lee, el abogado de Twitter.

De modo similar, profesor de derecho de la universidad de California, en Berkeley, han propuesto una "Licencia de Patente Defensiva" en la que las compañías contribuirían con patentes a un pozo común que proteja a los participantes de agresores litigiosos. Se le permitiría participar a las compañías mientras no fueran las primeras en atacar. El beneficio es que "no hay que preocuparse de que su patente se convierta en un arma" y que sea usada para atacar a competidores, dijo Jason M. Schultz, profesor adjunto que ayudó a diseñar la licencia.

Pero para tener incidencia tales ideas requieren la participación de las grandes compañías de tecnología y los incentivos para cooperar son pequeños. Por lo que algunos ingenieros frustrados se han convertido en promotores de las reformas.

Perlman, el inventor independiente, por ejemplo, tenía esperanzas de que su voz fuera escuchada en el capitolio. Pero junto a Perlman había cientos de lobistas de corporaciones de alta tecnología y la industria farmacéutica, que a menudo promueven propuestas en conflicto. Las grandes compañías de tecnología, en general, quieren limitar los premios financieros que los jueces puedan otorgar por violaciones de patentes menores, mientras que los fabricantes de drogas quieren asegurarse de poder demandar por miles de millones de dólares si se viola una sola patente.

Estas y docenas de otras batallas han paralizado la capacidad del congreso de hacer cambios reales, según legisladores y lobistas. El último intento, la Ley de Invenciones de EE.UU., aprobada el año pasado, generó principalmente soluciones administrativas, como hacer más fácil que gente de fuera cuestione la validez de una patente.

La nueva ley hizo un cambio fundamental sin embargo. Desde que el sistema de patente estuvo supervisado por Thomas Jefferson, los Estados Unidos han otorgado la propiedad de una innovación al que cree el primer prototipos, política conocida como la del "primero en inventar". Bajo la Ley de Inventos de EE.UU., la propiedad será otorgada a quien entregue la primera solicitud, o el "primer en solicitar".

Según inventores como Perlman, ese cambio le hace más difícil la vida a los pequeños empresarios. Las grandes compañías con batallones de abogados pueden presentar miles de solicitudes de patentes preventivas en industrias emergentes Las nuevas firmas que no cuentas con recursos similares serán presas fáciles una vez que sus productos se muestren prometedores.

Esa es la preocupación de gente como Phillips, el especialista en reconocimiento de voz y socio en un tiempo de Siri que fundó Vlingo. "Las nuevas empresas es donde ocurren los procesos" dijo en una entrevista. "Si uno se pasa todo su tiempo en las corte, no puede crear demasiada tecnología".

En junio Phillips comenzó a trabajar con su nuevo empleador, y ex adversario en las cortes, Nuance. Teóricamente su tarea era ayudar a manejar la integración de la nueva compañía y encontrar nuevas fronteras tecnológicas para explorar. Con formación en MIT y Carnegie Mellon, se lo reconoce ampliamente como uno de los máximos innovadores en computación controlada por voz.

Pero pasó gran parte del verano de vacaciones, recuperándose de los últimos seis años difíciles. Y en septiembre renunció. Piensa salirse del campo de reconocimiento de voz por completo, según han dicho algunos amigos, para encontrar una industria que sea un terreno menos traicionero en materia de patentes.

© NYT Traducción de Gabriel Zadunaisky

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