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El militante de la noticia

Deportiva

"Si te tocara exponer cuando juega Brasil, yo me quedo viendo a Brasil", me tranquiliza Juca Kfouri. Acaso el periodista deportivo más respetado en las últimas décadas en Brasil, Kfouri, paulista de 62 años, se apresta a iniciar su exposición en Bogotá justo cuando Argentina comienza en Mendoza su partido contra Uruguay. Es la apertura de Colpin, la conferencia en la que varios de los periodistas de investigación más importantes de América latina exponen resonantes casos de corrupción de sus gobiernos. "Es una época dorada del periodismo de investigación", dicen al abrir la conferencia. "Somos valientes contra el poder político, pero no contra el poder económico", concede en el cierre Alejandro Santos, director de la respetada revista Semana, de Colombia.

"Pareciera que los grandes medios investigan a los nuevos gobiernos de estos últimos años en América latina como nunca lo hicieron antes con otros gobiernos", le digo a Kfouri. "Hasta la Globo, que siempre fue oficial, «chapa blanca», ahora es crítica. La prensa del continente -responde Kfouri- no acepta las «locuras» de Chávez, Evo Morales, los Kirchner... Pero acá hubo años de exclusión. Y sólo los «lunáticos», los muy carismáticos, son capaces de darle lugar a esta gente." Kfouri, igual que su colega Lucio de Castro (ESPN), fue invitado a la conferencia porque los ojos del mundo deportivo están puestos en Brasil. Ese país organizará el próximo Mundial, pero el presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), Ricardo Teixeira, que ganó las Copas de 1994 y 2002, la sede de 2014 y soñaba reinar en la FIFA en 2015, renunció por corrupto y lleva siete meses sin volver de Miami. Brasil organizará también los próximos Juegos Olímpicos en Río 2016, pero Joao Havelange, el dirigente deportivo más poderoso en la historia del país, renunció, también bajo acusaciones de corrupción, como miembro decano del Comité Olímpico Internacional (COI).

"Hasta donde yo veo, la gente ve como un alivio sus salidas y me arriesgo a una profecía. Creo que (Arthur) Nuzman (presidente del Comité Olímpico Brasileño (COB), no abrirá los Juegos de Río 2016. Va por el mismo camino. Creo que tampoco él soportará las presiones", dice Kfouri. "¿En manos de quién vamos a dejar las Olimpíadas? ¿En manos del que hizo los Juegos Panamericanos hace cinco años gastando diez veces más del dinero público que había dicho, sin cumplir las promesas de despolución de la laguna Rodrigo de Freitas y del metro que iba a ir del aeropuerto del Galeao a Jacarepaguá y sin dejar ningún legado para Río? El Parque Acuático y el Velódromo no servirán para los Juegos y el Engenhao, que iba a ser el estadio más moderno de Brasil, no se usará en el Mundial". Para Kfouri, Brasil jamás tuvo una política deportiva que ayudara a combatir la exclusión que aún sufre buena parte de su población. "La Organización Mundial de la Salud dice que por cada dólar que se invierte en deporte se ahorran 3 en salud, pero Brasil todavía tiene dolencias del siglo pasado. Un país que en 512 años de vida no masificó el deporte y ahora quiere ganar medallas organizando unas Olimpíadas -afirma- está poniendo el carro delante de los bueyes."

En su exposición del viernes en Bogotá, Kfouri contó de qué modo Havelange (presidente FIFA de 1974 a 1998) se relacionó con dictaduras. Y cómo la arrogancia traicionó a su ex yerno Teixeira, que era "uno de los cinco hombres más poderosos de Brasil cuando logró la sede del Mundial" y terminó enterrado este año después de un increíble reportaje que dio a una periodista de Piauí. "Se confió, mujer bonita, revista de un banquero cuyo banco (Itaú) es patrocinador de la selección brasileña y del Mundial y que unos meses antes había publicado un perfil muy favorable de Nuzman." Teixeira, que había sobrevivido a viejos escándalos de corrupción ganando Mundiales, exhibió una arrogancia insoportable en esa entrevista. La presidenta Dilma Rousseff, que a diferencia de Lula da Silva jamás lo había recibido, y Joseph Blatter (enojado desde que Teixeira pactó con el "enemigo" qatarí Bin Hamman) dejaron caer así al dirigente que se había imaginado en convertirse nuevo rey del fútbol mundial. "El hombre -me dice Kfouri- que había dicho que la de 2016 sería la Copa de la iniciativa privada. El Tribunal de Cuentas de la Nación dice ahora que el 99,7 por ciento del dinero será público". Kfouri me habla de los negocios de Teixeira con Sandro Rosell, presidente de Barcelona, y me asegura que vio con sus propios ojos comisiones pagadas al ex presidente de la CBF por partidos amistosos de Brasil: "No sé quién ni cuándo -me dice-, pero está claro que a Teixeira le llegó el aviso: «O te vas o te sacamos el pasaporte»".

Kfouri afirma que Brasil tiene pleno derecho a ser sede del Mundial. "Pero de hacer la Copa de Brasil en Brasil, no la de Alemania", aclara. "Los aeropuertos serán una vergüenza y los atrasos no permiten saber todavía dónde se jugará en 2013 la Copa de Confederaciones." Ayer mismo lo admitió también Jerome Valcke, secretario general de la FIFA, en visita de inspección en Brasil. "Habrá doce estadios nuevos, porque el Maracaná será nuevo. Los de Cuiabá, Brasilia, Natal y Fortaleza, donde ni siquiera hay equipos en segunda división, terminarán siendo elefantes blancos, como sucede en Sudáfrica. En San Pablo le dieron la espalda al Morumbí y en Recife ya hay tres estadios y todo esto en un campeonato que tiene una media de 15.000 personas por partido." Kfouri me dice que Dilma Rousseff, de dura política anticorrupción, tampoco tolera recibir al sucesor de Teixeira, José María Marín ("un dirigente más que cómplice de la dictadura") y que la CBF debe dialogar con el ministro de Deportes Aldo Rebelo, un funcionario "duro e independiente". Pero cuando le pregunto quién decide entonces, cuál de los dos sectores tiene más peso, Kfouri responde: "Las empresas constructoras, las que soportan las campañas electorales en Brasil. Es una verdad a todo precio".

Consciente de que la investigación de los periodistas "tiene un límite" (porque también las empresas de prensa tienen sus intereses), Kfouri dijo en una entrevista reciente que, seguramente, su formación en Ciencias Sociales y su militancia universitaria en el entonces clandestino Partido Comunista, en plena dictadura, lo ayudaron a "pensar el mundo con los ojos más abiertos y no limitar" su periodismo "a las cuatro líneas de una cancha de fútbol". A convertirlo en un "Militante de la Noticia", como lo llamó una biografía no autorizada. "Y quiero decir -expresó Kfouri- que no creo en la llamada neutralidad periodística. Todos los periodistas tienen su posición y es bueno que la gente lo sepa. Mi pasión por el fútbol (es público su amor por Corinthians) no me impide mi obligación de contar los entretelones del fútbol. No pierdo mi vieja capacidad de indignarme. Como dijo Millor Fernandes: «El que se inclina ante los poderosos muestra su trasero a los oprimidos»". Kfouri, que trabajó en los medios más importantes de Brasil y hoy lo hace en ESPN, Folha, UOL, CBN y tiene su propio blog, me cuenta que ya no se siente solo y que hay una veintena de buenos periodistas en Brasil que investigan al poder del fútbol. Le hablo de otro último libro que salió en Brasil sobre su trabajo, Por qué no desisto, fútbol, poder y política .

"Pero eso lo hizo otra persona, yo no tuve nada que ver", me aclara. "Pero usted no desiste", le digo.

"No, ya es muy tarde para desistir"..

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