Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Ver página en pdf

Alegato en defensa de Campagnaro y Zabaleta

Deportiva

S eñores del Jurado, les robaré unos minutos nada más. Los señores Hugo Campagnaro y Pablo Zabaleta, de profesión laterales del seleccionado argentino, son co-responsables del funcionamiento defensivo. Pueden fallar. Equivocarse en un cruce, distraerse en una marca, entregar mal un balón, pasar al ataque sin sorpresa. Pero de ninguna manera se los puede considerar culpables de la fragilidad del primer tiempo ante Chile. La supremacía numérica del rival con un lateral y un extremo haciéndoles el 2-1 en cada costado los expuso ante la opinión pública.

Señores del Jurado, ustedes saben que el fútbol es un deporte colectivo con responsabilidades compartidas. Afortunadamente, hemos dejado atrás esa obsoleta idea de la fragmentación. Atacan todos y defienden todos. El delantero defiende presionando la salida del adversario, obligándolo a un primer pase sucio. El defensor ataca desde el primer pase limpio para el mediocampista, indispensable eslabón de la cadena de elaboración. Chile planificó bien el partido. Logró jugar en los sectores donde la Argentina tenía menos gente, los laterales. La distribución de espacios de nuestra selección presenta muchos futbolistas por el centro. En la mitad de la cancha, Gago y Di María arman un triángulo con Mascherano, vértice retrasado. Se ubican mucho más cerca de Javier que de la línea lateral. Cerraditos, para hablar en lenguaje futbolero. Su obligación de marca pasa por los medios rivales. No toman al marcador de punta que se proyecte. Tampoco asumen esa obligación nuestros delanteros. Pueden pasar la línea de la pelota en alguna posesión, pero no los veremos perseguir al lateral hasta la propia línea de fondo.

Chile soltó en todos los tiros a Isla por la derecha y a Beausejour por la izquierda. Se asociaron con los extremos Sánchez y González. Demasiada gente para sólo dos jugadores. Ya le había pasado lo mismo a Marcos Rojo contra Perú, superado por el tándem Advíncula-Farfán. No es una cuestión de nombres, más allá de gustos. Dani Alves y Philip Lahm, por citar a dos de los mejores del mundo, también la hubieran pasado mal. Que quede bien claro: no quiero que se proteja a mis defendidos con el 4-4-2. Puede ocurrir, como en el segundo tiempo, cuando Guiñazú reemplazó a Higuaín y bloqueó a Isla. Vale como solución coyuntural. Pero no siempre hace falta quitar peligro para agregar orden. Apoyo enfáticamente la decisión política de Sabella de reunir a Di María, Agüero, Higuaín y Messi, más Gago, el quinto Beatle. Gracias a su poder de fuego, el equipo estornuda y hace goles, lo más difícil del fútbol. Ha tenido un año casi perfecto, con resultados y respuestas. Le cabe el mérito al seleccionador. La elección de juntar tantos futbolistas de ataque trae, como consecuencia inevitable, algún punto de debilidad defensiva.

Gracias Tim por la frase de la manta corta, exacto retrato del fútbol. La culpa la tiene Barcelona, que nos malacostumbró a la perfección. Y encima nuestro líder juega a ese deporte todos los días. Por eso se anima a decir "cometimos el error de tirarnos atrás". Porque nunca le pasa eso en su club. Mis defendidos tienen la obligación de achicar más arriba, por supuesto. Deben convencerse, asumir ese riesgo. Pero también necesitan la colaboración de los centrales para cruzar a su espalda, de los medios para cortar en la zona de gestación y de los delanteros para seguir la proyección de un lateral rival. El compromiso colectivo para defender esta atrevida y exitosa manera de jugar. Buscar con pressing, pases y desmarques más tenencia de pelota. No busquemos culpables. El problema tiene solución. Se llama funcionamiento. Se logra con trabajo y con tiempo. El mío ha terminado. Señores del Jurado, muchas gracias..

REDES SOCIALES
 

TEMAS DE HOYEl caso de Lázaro BáezCristina KirchnerElecciones 2015SuperclásicoConsejo de la Magistratura