Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Caravaggio, Rafael y Tiziano: los viejos maestros están de vuelta

Una tendencia internacional con eco local. Del Louvre a Frieze, museos y ferias revisitan los grandes nombres de la historia del arte

Viernes 19 de octubre de 2012
SEGUIR
PARA LA NACION
0

Con la llegada de Caravaggio al Museo Nacional de Bellas Artes se concreta un viejo sueño del director Guillermo Alonso, quien imaginó que el autor de la Cabeza de Medusa cerraría de la mejor manera un ciclo virtuoso. La profecía se ha cumplido con el apoyo incondicional de la Asociación de Amigos; la acción tenaz de su presidente, Julio Crivelli, y, en este caso, el generoso patrocinio de Cristiano Rattazzi, heredero de la dinastía Agnelli, coleccionistas y mecenas por tradición. Basta pensar en la acción desarrollada por su familia durante años en el Palazzo Grassi de Venecia y recordar el firme compromiso en favor de la cultura empeñado por su madre, Susanna Agnelli, que fue canciller de Italia.

Caravaggio en Bellas Artes completa también el acuerdo de cooperación iniciado por el embajador de Italia, Guido La Tella, que impulsó con enorme éxito la exhibición del Doríforo en el edificio de Avenida del Libertador, la vieja casa de bombas rediseñada por Alejandro Bustillo para albergar las colecciones nacionales.

Contemplar la cara desencajada de la Medusa y esa mirada temible premia los esfuerzos. La buena pintura de los viejos maestros está de regreso y es recibida con entusiasmo por el gran público, según lo prueban las casi 100.000 personas que visitaron en el Museo Nacional de Arte Decorativo la exposición Meraviglie dalle Marche, con obras de Rafael, Tiziano y Rubens. Lo ocurrido en Buenos Aires confirma una tendencia internacional, cuyo ejemplo cumbre es la retrospectiva de Rafael en el Museo del Louvre. Son obras del patrimonio de Francia y joyas del Museo del Prado, pintadas en los últimos siete años de la vida de Sanzio; muchas en colaboración con Giulio Romano, su amado y apuesto discípulo. La crítica parece haber redescubierto a un artista tocado por un don celestial que, en su corta vida –murió a los 37 años–, dejó una obra eterna.

Curiosamente, el regreso de los Old Masters se ha dado también en un marco inesperado como Frieze, la feria más cool del planeta, montada en una carpa en el Regent’s Park londinense. Este año, los organizadores decidieron "contextualizar" la oferta contemporánea con Frieze Masters, porque "no existe arte del presente sin el conocimiento del arte del pasado". Y viceversa. Dos carpas para una misma pasión. Al lado del delirante pañuelo Kleenex rosa firmado por Paul McCarthy, valuado en 1,3 millón de dólares, está el "contexto": Canaletto, Poussin y galerías como Acquavella, Gagosian y Hauser & Wirth, con sus poderosas trastiendas pobladas de capolavoros.

Este regreso de los viejos maestros tiene mucho que ver con los nuevos métodos de catalogación. La simple duda en la certeza de autenticidad de una pintura, a la que por su antigüedad es imposible seguir el rastro, conspiraba contra su cotización en el mercado. Botones de muestra: el récord pagado por el retrato de Pontormo de un joven "anónimo" tuvo todo que ver con el descubrimiento de su identidad: el retratado era Cósimo de Médicis, nada menos. Récord de 30 millones de dólares. La catalogación errónea, en cambio, les jugó una mala pasada a los Ravenna, coleccionistas argentinos, cuando descubrieron que un cuadro que habían vendido por unos miles de dólares a un marchand corso en Buenos Aires se remataba en Nueva York por 5 millones de dólares. Obvio: ya no era la obra de un italiano anónimo sino la figurita difícil de Ludovico Carracci. Ese Descendimiento de la Cruz fue pieza central en la retrospectiva del artista organizada por el Met.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas