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Ley de medios

Lorenzetti exhortó a los jueces a "no ceder ante las presiones" del poder

Política
 
 

MENDOZA.- En medio de la fuerte ofensiva del Gobierno contra el Grupo Clarín, el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, hizo ayer una firme defensa de la independencia judicial y pidió a los jueces "no ceder ante las presiones" del poder.

Delante de más de 500 magistrados reunidos en la V Conferencia Nacional de Jueces, que se celebra aquí, Lorenzetti fue enfático en su mensaje: "No podemos ceder frente a las presiones ni del Gobierno ni de las corporaciones, porque si cedemos una vez, terminaremos cediendo siempre".

Al terminar, esas palabras fueron celebradas por sus colegas. "Nos supo interpretar. Fue un mensaje muy claro para todos los sectores", dijo el presidente de la Asociación de Magistrados, Luis Cabral.

Inmediatamente, en la Capital Federal, el senador Marcelo Fuentes (FPV), una de las espadas del Poder Ejecutivo en el ataque al Grupo Clarín, le respondió: "Si éstas son presiones a la Justicia, bienvenidas sean".

Casi en simultáneo, el kirchnerismo se anotó ayer un éxito: la Cámara Civil y Comercial, por sugerencia directa de la Corte y bajo presiones del Gobierno, derogó el régimen de subrogancias que aplicaba e, invocando el que establece la ley 26.376, designó juez interino para intervenir en la causa sobre la ley de medios a Horacio Alfonso. Este juez fue nombrado por Cristina Kirchner en 2011 y ya dictó un fallo contra Cablevisión.

Los jueces de la Corte están molestos porque sienten que el Poder Ejecutivo quiere involucrarlos de lleno en el conflicto con el Grupo Clarín por la aplicación de la ley de medios, sin medir los costos para el tribunal. Pero, ¿podrá la Corte resistir ella misma las presiones del Gobierno?

En efecto, esta semana, la Corte rechazó un pedido que le había hecho el jefe de Gabinete, Juan Abal Medina, para que el máximo tribunal destrabara una votación en el Consejo de la Magistratura, donde los consejeros kirchneristas quieren nombrar a un juez cercano al Gobierno, y también, para que declarara nulo el régimen que usa la Cámara Civil y Comercial para nombrar subrogantes. Y, anteayer, el senador Miguel Pichetto presentó un proyecto de ley para establecer el per saltum, lo que le permitirá al Gobierno plantear la causa rápidamente ante la Corte.

La realidad, sin embargo, es más compleja de lo que parece indicar el discurso de Lorenzetti en favor de la independencia judicial.

A la misma hora en que Lorenzetti hablaba de la "imparcialidad" de los jueces, en Buenos Aires, la Cámara Civil cedió al pedido de cambiar el régimen de subrogancias -es lo que buscaba el Gobierno el lunes, cuando el jefe de Gabinete se presentó en la Corte- y nombró al juez Alfonso. En Mendoza se monitoreaba lo que ocurría en Buenos Aires.

Tal vez la Corte hizo esa sugerencia pensando que lo más apropiado para la Cámara era adaptarse al régimen de subrogancias establecido en la ley y seguramente la Cámara reciba de la Corte un fuerte apoyo, que le dará aire frente a las fuertes presiones que ejercen el Poder Ejecutivo y los consejeros kirchneristas.

En cuanto al proyecto de establecer por ley el per saltum, los funcionarios de la Corte dejaban trascender que "tal vez la estrategia del Gobierno de llevar rápido el tema al tribunal no le salga bien" y deslizaban que "si la ley establece el per saltum, eso no significa que la Corte esté obligada a tomar la causa".

Recién reelegido presidente de la Corte, Lorenzetti dijo en su discurso de ayer: "Las mayorías tienen un rol preponderante en la sociedad y hay que respetarlas, pero las decisiones de las mayorías pueden estar equivocadas, como ocurrió en la Alemania de Hittler. Las decisiones de las mayorías pueden ser inconstitucionales y violar los derechos fundamentales, y los jueces tienen que controlarlas".

A lo largo de una hora, fue repasando los que, según él, deben ser los objetivos centrales del Poder Judicial: garantizar la igualdad, la seguridad pública, la libertad, el rápido juzgamiento de los delitos de lesa humanidad y la tranquilidad de los ciudadanos. Pero cuando más densidad cobró su exposición fue en el momento en que, sin mencionar la embestida del Gobierno contra Clarín, pareció aludir al tema con mucha claridad. "El deber de los magistrados es ser imparciales, no importa que las partes de una causa sean el Estado, las corporaciones o cualquier persona."

"El Poder Judicial está unido y puede resistir cualquier tormenta. Esto no quiere decir que no debamos discutir. Debemos hacerlo, pero debemos discutir sobre argumentos, no con ataques contra quien los emite. Y cuando decidimos, cuando dictamos sentencia, debemos ser razonables", concluyó Lorenzetti, con lo que arrancó un prolongado aplauso del auditorio donde se mezclaban jueces federales -María Servini, Daniel Rafecas, Julián Ercolini, Ariel Lijo-, provinciales y de todos los fueros. Entre el público también estaba Ricardo Recondo, el camarista civil que está en el ojo de la tormenta y que fue denunciado por el Gobierno. El kirchnerismo empapeló algunas calles de Mendoza con su cara. Y esta noche llegaba Diana Conti.

Los elogios para el discurso fueron generalizados, porque los jueces interpretan que la crispación política se está saliendo de madre.

En una conferencia de prensa posterior, Lorenzetti dijo: "Es facultad del Congreso crear el per saltum, y si hay una ley, habrá que aplicarla. Nosotros después decidiremos. Los jueces tenemos que ser razonables y encontrar equilibrios"..

Del editor: qué significa.
Lo que dijo Lorenzetti sonó a un freno al Gobierno. Lo que gestionó la Corte en privado -la designación de un nuevo juez para el caso Clarín- llevó una ola de alivió a la Casa Rosada.

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