Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Ver página en pdf

Entrevista con

Pablo Moyano: "El mayor representante de la oposición hoy, sin soberbia, es Hugo Moyano"

Enfoques

Hay varias formas de presentar a Pablo Moyano: por lo que es o por lo que significa. Es el mayor de los siete hijos del líder de la CGT. Es el heredero del hombre fuerte del sindicalismo argentino. Es el responsable de los choferes de camiones, lo que significa que -no sólo en la Argentina, sino en cualquier parte del mundo- puede paralizar un país. Y es el impulsor de la ruptura de relaciones de su padre con el gobierno de Cristina Kirchner.

Moyano critica al kirchnerismo por "no escuchar" las demandas de los trabajadores, cree que Antonio Caló va a ser "otro títere del Gobierno" al frente de la CGT oficialista, se entusiasma con la posibilidad de que surja una lista de candidatos del movimiento obrero para las elecciones legislativas de 2013 y, en línea con lo que viene diciendo su padre, insinúa una candidatura presidencial de ese sector para 2015. "El mayor representante de la oposición hoy es Hugo Moyano", sostiene.

-¿Cuál fue su primer sueldo?

-Mi sueldo? No me acuerdo. Cuando yo empecé a trabajar en el año 91, 92, lo hice como empleado administrativo en el sindicato, pero yo veía que me gustaba lo gremial, estar en la calle. Estuve dos años como empleado y le dije a mi viejo: "A mí me gusta lo otro, quiero hacer mi carrera como gremialista". Me dijo: "Bueno, andate a trabajar a una empresa y no me pidas que yo te recomiende". Así que me fui a laburar a Expreso Escobar.

-Se puede pensar que está al frente del sindicato de camioneros por su padre. ¿Cuánto tiempo manejó un camión?

-Como cinco años. Fui elegido delegado y después empecé a hacer, como bien se dice, jardín de infantes, la primaria y la secundaria. Delegado, vocal, protesorero y ahora secretario adjunto.

-En esta carrera sindical, ¿a qué dirigente respeta?

-Por supuesto, el máximo referente para mí fue Saúl Ubaldini. Me acuerdo de las marchas en el año? 83, 84, yo me desesperaba por ir. Me encantaba escucharlo. Respeto a Hugo, por supuesto, a todos los que acompañaron la lucha contra el menemismo. A Víctor De Gennaro, a Julio Piumato, a Juan Carlos Schmidt de los compañeros que resistimos en los años 90.

-¿Cuál es su relación con los llamados "Gordos": Luis Barrionuevo, Armando Cavalieri, José Pedraza, Oscar Lescano?

-No, no. Ellos fueron cómplices de los gobiernos que estaban en contra de los trabajadores.

-Dicen que usted fue el ideólogo de la separación de Hugo Moyano de los Kirchner.

-(Se ríe) A Kirchner lo respeto, porque el tipo dio todo cada vez que la CGT pedía una reunión, y cumplió. Nos dio el aumento de salario mínimo, vital y móvil, derogó la reforma laboral, dio las paritarias. Y el primer gobierno de Cristina, también. Acompañó porque escuchaba a los dirigentes del movimiento obrero, nos convocaba. Pero a medida que se fue alejando dejó de dar respuesta a los trabajadores. No nos íbamos a quedar ahí pidiéndolo de rodillas. No sé si fui un ideólogo, pero yo veía que no había respuestas, que la bronca de la gente crecía y yo lo hablaba con Hugo. Creo que el quiebre definitivo fue el 15 de diciembre en la cancha de Huracán, cuando Hugo dijo que renunciaba al Partido Justicialista porque era una cáscara vacía.

-Hablando del PJ, ¿cómo ve a Daniel Scioli?

-A Scioli lo acompañamos porque entendía y escuchaba los reclamos de los trabajadores, pero creo que tuvo una oportunidad histórica cuando no le giraron la plata del aguinaldo. Era el momento justo para decir: "Hasta acá llegué, hasta acá te acompañé". Pero lamentablemente siguió acompañando al gobierno nacional. Nosotros fuimos uno de los impulsores, hasta hace poco, de la posibilidad de que fuera candidato en 2015. Pero de acá a 2015?

-Falta mucho.

-Falta mucho y ¿quién te dice que no puede surgir un candidato del movimiento obrero?

-¿Lo ve a su padre como el Lula argentino?

-No, no sé si Moyano. Él siempre dice que quiere generar una fuerza de trabajadores para tener un buen grupo de compañeros diputados para el año que viene, y así no tener que depender del gobierno nacional para sacar una ley a favor de los trabajadores. Queremos hacer un buen bloque de diputados gremiales que defienda verdaderamente los intereses de los trabajadores.

-¿Estuvo de acuerdo con la forma en que se planteó el conflicto con el campo?

-Creo que se confundió a la población, a todo el mundo. Hubo una gran campaña de los dos lados, tanto de los grandes monopolios como del mismo Gobierno. La equivocación fue que no se puede sostener un conflicto tanto tiempo con todo el daño que eso les hizo al país y a la sociedad. Creo que el error fue no haber bajado un poco el acelerador, tener un poco de humildad y atender los reclamos. Es lo mismo que pasa ahora. Van hasta el fondo y no escuchan verdaderamente los reclamos.

-Ustedes tienen la percepción de que el Gobierno no escucha.

-En los llamados a las radios, en la calle, en los taxis, se ve que la gente se cansó. Creo que, por la soberbia que tienen, se produce un nivel de bronca en la gente, que se está expresando cada vez más. Entonces salen los caceroleros y son destituyentes; salen los gendarmes y hablan de golpe de Estado; salimos nosotros y somos destituyentes.

-¿Lo conoció a Néstor Kirchner?

-Sí, pero nunca hablé, sólo en los actos. Nunca tuve una relación de hablar.

-¿Y a Cristina?

-También, en los actos, en alguna comida, saludarla, hablar un minuto, pero no tener una charla.

-¿Quién es la persona del Gobierno con la que ustedes conversan? ¿Randazzo, De Vido, Tomada?

-Hablamos cuando hay conflictos. Pero no es que uno habla todos los días. Puede ser que en un conflicto vayamos dos o tres veces al Ministerio. Hablaba con Tomada, pero tampoco tres horas; es sólo un momento. Con De Vido, a veces. Después, con nadie más.

-Según su padre, ¿cuál fue el ministro de Trabajo con el que tuvo más diálogo?

-Con Graciela Camaño. Ella escuchaba, atendía a las organizaciones gremiales. Quizá no te ibas con el ciento por ciento resuelto, pero te daba respuestas o trataba de juntar a las dos partes, empresarios y trabajadores, para llegar a una solución.

-¿Ahora no siente que pasa eso?

-¡Nooo! Por supuesto que no. Creo que Tomada va a pasar a la historia como uno de los peores ministros de Trabajo, comparable con la dictadura militar. No solamente impuso una multa de 4 millones de pesos a nuestro sindicato por el paro de combustibles, sino que nos inició un juicio por extorsión. Estamos todos procesados, toda la comisión del sindicato. Y fue asesor de "los Gordos".

-Cuando recién habían matado a Mariano Ferreyra, la CGT y su padre no tuvieron una posición muy firme de repudio, como si no hubieran querido enojarse con Pedraza.

-¿Cómo que no? Si me acuerdo de que en un programa de televisión estuvieron los delegados.

-En ese programa, los delegados lo apuraron al aire a Moyano.

No, después vinieron acá los muchachos a hablar con nosotros. Nosotros no sabíamos el desastre que pasaba con los ferrocarriles, ni el tema de las bandas, ni de los tercerizados. Lamentablemente tuvo que pasar lo que pasó para que saliera a la luz todo lo que pasaba.

-¿En qué momento la clase media pasó de tenerle miedo a Moyano a tenerle respeto?

Habría que preguntarles a esas personas. A mí me pasó. Hace tres años, cuando iba a un shopping los domingos, me insultaban y hoy me saludan.

-¿Qué produce el cambio de que en la Argentina los sectores antiperonistas apoyen a Moyano?

-Creo que el quiebre fue el 15 de diciembre de 2011, cuando ante 60.000 trabajadores Hugo dijo que renunciaba al partido y empezó a pegarle al Gobierno por la falta de respuestas a los trabajadores. Creo que hoy, el mayor representante de la oposición, dicho sin soberbia, es Hugo Moyano.

-¿Qué pasa con el resto de la oposición? ¿Cómo ve a los radicales? ¿Cómo ve a Binner o a Macri?

(Silencio, levanta los hombros) Macri? Si vos querés ser presidente de la Nación y no podés resolver unos días de colegios tomados, creo que no tenés la fuerza suficiente como para conducir el país. Binner hizo una muy buena gobernación en Santa Fe. Cuando quiso ser presidente la gente no lo acompañó, pero tiene que seguir trabajando para sus ideas si quiere ser presidente. Tiene muy buena relación con la CGT. Y los radicales, creo que todavía están buscando a su candidato. Los radicales y los socialistas están más cerca de la CGT que este gobierno, que se dice nacional y popular.

-¿Fue un error del Gobierno soltarle la mano a Hugo Moyano?

Obviamente. Por eso, digo, la CGT no se toca. Los laburantes no se tocan. Esto fue un error que los peronistas y los kirchneristas reconocen. No se puede estar de la vereda de enfrente de la CGT. Ésta es una lucha ideológica.

-¿No es una lucha de poder?

Es ideológica. Cuando Perón echó a los montoneros de la Plaza, se quedó con el movimiento sindical. Hoy ningunean a los trabajadores y al sindicalismo. No se dan cuenta de que los gobiernos pasan, pero la CGT queda.

-No se sienten escuchados por la Presidenta.

Todo el mundo lo dice. ¿A quién escucha? No se puede tener a los gendarmes parados varios días. O tener cuatro meses al campo, o a cualquier parte de la sociedad que tome una medida legítima, sin respuestas por diez o quince días. Creo que con tanta cadena nacional y con tanta demostración de soberbia, de querer llevarse todo por delante y creer que la única verdad es de ellos, se alejan de la gente.

-¿Cree que las fuerzas de seguridad tienen que sindicalizarse?

Creo que tienen un derecho legítimo de sindicalizarse. Está la Policía Federal, la bonaerense, la Gendarmería, la Prefectura. ¡Las cosas que han sufrido estos muchachos! Tener derecho al descanso, a una obra social. Mirá el manoseo que les han provocado.

-¿Qué va a poder hacer Caló?

Nada. Si lo primero que dijo fue que apoyó el paro de la Gendarmería y a las dos horas tuvo que desdecirse? Creo que va a ser un Daer más, un títere más del Gobierno para poder llevar adelante las políticas de ajuste que se vienen desde el poder. Pobres trabajadores.

-¿Cómo es la relación con los intendentes y los gobernadores?

Difícil. Porque los llaman de arriba y les cortan el grifo. Sabemos que hay muchos intendentes y gobernadores que opinan como Moyano y él es el único que no tiene compromisos con nadie.

-¿Y las denuncias judiciales?

Las acusaciones por los medicamentos truchos, por Covelia, el exhorto de Suiza? todo quedó en la nada. Hugo siempre dice: "Si yo estoy tranquilo con Dios, estoy tranquilo con mi conciencia". Fue una campaña para desprestigiarnos, que al final se les volvió en contra, porque hoy la figura de Hugo está creciendo.

-¿Qué pasó en Quilmes y en otros distritos donde ustedes manejan la recolección de basura?

Nosotros no la manejamos, nosotros defendemos a los trabajadores. Nos llama la atención que "el Barba" Gutiérrez (intendente de Quilmes), un hombre del movimiento obrero, haya querido municipalizar el barrido. Un barrendero está cobrando de 8000 a 9000 pesos. Lo quieren reemplazar por la cooperativa de trabajo o por los planes Argentina Trabaja de 1500 pesos. Pero nosotros les vamos a presentar lucha. Ya lo hemos hecho. Hemos paralizado dos veces la jurisdicción, nos hemos instalado con carpas en la puerta de la municipalidad y vamos a ir las veces que sea necesario porque para nosotros es defender un puesto de trabajo.

-¡Pero la empresa es de ustedes!

No, son afiliados nuestros. Por Covelia no nos interesa.

-La figura de Hugo Moyano puede crecer ahora como oposición. Pero otra cosa es votarlo. Para determinados sectores, algunos sindicalistas son "piantavotos".

Lamentablemente, eso pasa por culpa de estos personajes: los Cavalieri, los Martínez. La gente terminó metiendo todo dentro de la misma bolsa. Mi viejo ha estado recorriendo mucho, ha tenido más de diez charlas en las universidades, se ha reunido con muchísimos empresarios altos. Esperemos a 2013 para ver si el movimiento obrero tiene la capacidad de armar una lista para competir, y esperemos que elija la gente.

-¿Cómo es su relación con los empresarios? Dicen que es el más complicado para negociar.

El más duro, porque uno defiende a los trabajadores y sus intereses, desde un peso hasta un puesto de trabajo. Somos duros, pero una vez que acordamos, se termina la discusión y se sigue trabajando normalmente. Nosotros no vamos a ir a cerrar una empresa y tampoco queremos represalias sobre los trabajadores.

-Cuando paraban la distribución de Clarín y la nacion, el Gobierno los apoyaba. Ahora dice que los banca Clarín. ¿Qué pasó?

Cuando nosotros hacíamos asambleas y parábamos la distribución de Clarín y la nacion, o parábamos Siderar, el mismo Gobierno alentaba esos paros. ¿Y ahora somos totalmente lo contrario? Una vez más, la ambivalencia del Gobierno.

-¿Cree que el enemigo número uno del Gobierno es Clarín?

(Silencio) Yo creo que el enemigo número uno es la bronca que tiene la gente. No sé si será Clarín, pero la verdad es que el enemigo número uno del Gobierno no son los monopolios, sino su misma soberbia.

-¿Ustedes sienten la presión de los medios oficiales?

Y, sí. Y no te dan la posibilidad de denunciar o reclamar. Nosotros hacemos marchas y no viene ni la radio ni el diario del barrio. Es una forma también de censurarte. Todo lo que ellos decían del monopolio de Clarín, ahora lo hacen ellos. Dicen: "¿Por qué Moyano va a Morales Solá?". ¡Si es el único que lo invita! ¿Por qué no lo invitan los canales oficiales?

-¿Nunca lo invitaron de 6,7,8 ?

-No, nunca. Fue una vez Facundo y una vez mi viejo. A mí no.

-¿Cuánto gana?

-En el sindicato 12 lucas. Y 5 lucas en la Federación.

Mano a mano

Con una respuesta política siempre lista

 
Moyano, en una marcha con la CTA y ATE.. Foto: Emiliano Lasalvia
 

Pablo Moyano no está muy acostumbrado a ser entrevistado largamente, ni a que se lo interrogue acerca de su vida personal. Es un hombre que tiene a mano respuestas políticas rápidas, más de barricada que de reflexión. Por eso, empezó la charla inquieto y desconfiado. En su oficina del tercer piso del sindicato de camioneros de la calle San José hay un gran retrato de Perón, un busto de Evita, una foto con Carlos Tevez, otra con Diego Maradona, algunas con Hugo Chávez, y otras con sus tres hijos: Facundo Hugo, de 14 años; Micaela Sol, de 12, y Pablo Nicolás, de 9, de su matrimonio con Patricia Villares, fallecida en forma confusa después de una operación. Nacido en 1970 en Mar del Plata, vino a vivir a Buenos Aires en 1986. Cursó hasta tercer año de Ciencias Políticas en la Universidad Kennedy. Fanático de Independiente, de 43 años, vive en Parque Patricios y no quiere hablar de la muerte de su mujer: "De ese tema olvidate. Tengo la conciencia en paz. Se agarró un virus y pasó lo que pasó. Hice todo lo posible, y hasta el día de hoy me pregunto por qué", dice. Asegura que es "muy creyente. Era creyente antes de lo que me pasó, así que ahora más. Cuando estoy mal, llamo a un pastor, voy un rato a la iglesia o leo la Biblia"..

TEMAS DE HOYColoquio de IDEAEl brote de ébolaElecciones en BrasilEstado Islámico