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En África, las nuevas empresarias cambian la imagen del continente

Cada vez más emprendedoras logran insertar sus productos en el mercado mundial y usan el marketing para transformar la identidad de sus países, a menudo vistos sólo como receptores de ayuda internacional

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The New York Times
Domingo 21 de octubre de 2012
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KAMPALA, UGANDA

Demasiado a menudo, en la mirada de las aún incipientes emprendedoras de África, su continente es caracterizado como un receptor de ayuda que permite a sus residentes sobrevivir, y como un lugar que maltrata y marginaliza a sus mujeres.

A fines de 2010, luego de una visita a la República Democrática del Congo, el relator especial sobre violencia sexual de las Naciones Unidas llamó a ese país "la capital mundial de las violaciones". Análisis de datos de Google muestran que, desde 2004, el término individual más relacionado con búsquedas para "África" desde Estados Unidos ha sido "sida". Este año, la ONG Salvar a los Niños ( Save the Children ) llamó a Nigeria el "peor lugar para ser madre".

Bethlehem Tilahun, la creadora de SoleRebels, en su fábrica de zapatos de Etiopía
Bethlehem Tilahun, la creadora de SoleRebels, en su fábrica de zapatos de Etiopía. Foto: AFP

Bethlehem Tilahun dice que su compañía de zapatos SoleRebels nació en ese mundo y contra él. "Escuché una y otra vez la frase «reducción de la pobreza»", dijo Tilahun, ahora empresaria del calzado, cuya compañía ha tenido ventas brutas por US$ 2 millones este año. "Los medios, preocupados con una narrativa singular sobre África que desconoce la historia del continente, son parte de un espectro mayor de numerosas entidades que han monopolizado la imagen de África, nuestra marca." Con SoleRebels, dijo orgullosa, "hemos invertido todo ese paradigma".

Tilahun, de 33 años, es parte de una ola de empresarios africanos que están aprovechando los negocios y las marcas de África en momentos en que el continente experimenta su mayor crecimiento desde hace varias generaciones. El Fondo Monetario Internacional ahora pronostica que, aunque sea en un mundo plagado por la recesión, África tendrá la economía de mayor crecimiento de todos los continentes en los próximos cinco años. Muchos de esos nuevos empresarios africanos son mujeres. Y Tilahun es una de ellas.

A partir de 2004, como reciente graduada del ciclo básico universitario en Etiopía, con un puñado de artesanos del barrio y un taller en el terreno de su abuela, Tilahun construyó SoleRebels, que pasó de una tienda de sandalias hechas a mano a ser una empresa multimillonaria, cuyo calzado icónico -hecho a mano y ecológico- se vende en el extranjero por US$ 60 o más, y se publicita en revistas de moda de Toronto y Berlín.

Ahora, su compañía emplea a aproximadamente 100 trabajadores y recientemente abrió su tienda principal en el centro de Addis Abeba, donde está a la vista la fusión de gustos abisinios y occidentales. Con cada par de zapatos, dijo, busca cambiar la visión de la gente sobre África. "Cambiamos el concepto de que los no africanos escriban el guión", prosiguió Tilahun. "Básicamente hemos recuperado el control de nuestro destino controlando el mensaje de marketing."

Una fuerza poderosa

Por cierto, es probable que África no esté tan mal como muestran los índices. Según un informe del Banco Mundial difundido este mes, más de 20 países africanos subsaharianos, con un total de más de 400 millones de personas, han alcanzado el status de ingresos medios.

Este año, según el Banco Mundial, un tercio de las economías de los 49 países subsaharianos crecerán a un ritmo del 6 % o más; mientras tanto, la cantidad de personas que viven en la pobreza ha caído aproximadamente 10 puntos en la última década. Tiene tanto o más que ver con el comercio que con la asistencia financiera.

"Las mujeres en el sector privado representan una fuente poderosa de crecimiento económico y oportunidades", dijo Marcelo Giugale, director del Banco Mundial para la reducción de la pobreza y la administración económica para África.

"En África muchas mujeres están muy activas en el mercado laboral", coincidió Markus Goldstein, economista del desarrollo en el departamento de género del Banco Mundial en Washington. Según datos de esa entidad, casi dos tercios de las mujeres están participando en la fuerza laboral de África.

Entre las mujeres que sostienen a sus familias se incluye la gran cantidad de comerciantes que cruzan las fronteras entre los países subsaharianos; mujeres que venden ropa usada y utensilios de cocina; peluqueras y dueñas de salones de belleza, pequeñas tiendas de alimentos e incluso pozos de agua. Pero éstos son todos negocios que se ven como más tradicionales: en el África del siglo XXI, las empresarias están apareciendo en la escena nacional de sus países sacudiendo la modorra de la industria.

Las pioneras

En Sudáfrica, Sibongile Sambo ha sido pionera de las mujeres en la aviación. Dirige una compañía exclusiva de aviones chárter. En Kenya, Ory Okolloh, de 23 años, ayudó a fundar Ushahibdi, una iniciativa de software de la red 2.0 que cambió el escenario en el seguimiento de eventos de emergencia en tiempo real vía el ciberespacio. Originalmente apuntaba a la violencia política luego de la sangrienta elección presidencial en Kenya en 2008 y ahora es utilizada por Google.

En Nigeria, Adenike Ogunlesi ha creado un imperio de ropa infantil de la nada, comenzando con la venta de pijamas desde el baúl de su auto.

En Uganda, Lovin Kobusingya ha llevado salchichas de pescado a la mesa de la gente. "Siempre supe que sería empresaria", dijo Kobusingya, de 29 años, madre de dos niños. Su compañía, Kati Fish Farms, vende 500 kilos de salchichas de pescado por día y mueve una tonelada de pescado por semana. "Cuando era chica me decían que un hombre tenía que cuidarme. Pero las mujeres contribuyen mucho más que los hombres. Siempre estamos haciendo múltiples tareas", dijo, entre trabajar y criar la familia. "Si pudiera traducirse a dinero, sería un 80% de la economía".

La tasa de mujeres empresarias es más alta que en cualquier otra región del mundo, dice el Banco Mundial. E incluso países africanos criticados por los abusos de derechos humanos y libertades civiles parecen progresistas en materia de género.

En Ruanda, un cambio de las leyes de propiedad de la tierra que permite a las esposas estar registradas junto a sus maridos incrementó en casi el 20% el número de establecimientos agropecuarios registrados a nombre de mujeres.

Tanto Etiopía como Ruanda han sido criticados por las restricciones a las libertades civiles, pero también han dado origen a la comercialización teniendo como objetivo los consumidores de Estados Unidos -incluyendo la cadena de café Bourbon de Ruanda y los SoleRebels de Tilahun-, esfuerzos que pueden a ayudar a cambiar la imagen de África.

"Al entrar a la universidad -señaló Tilahun- se me hizo claro que la «reducción de la pobreza» es un mito. La gente no quiere ser «no pobre», quiere alguna forma de prosperidad. Eso no significa ser millonarios o multimillonarios, sino prosperidad", dijo Tilahun. "Y para crear prosperidad, hay que crear algo a la altura de lo que demanda el mundo."

Ella comenzó con lo básico: fibras, que han sido parte de la supervivencia, y el ingenio en Etiopía, que junto con China, la India y Egipto, es una de las civilizaciones más antiguas del mundo. El calzado SoleRebels -zapatos, sandalias y pantuflas- está hecho de una variedad de materiales tejidos a mano, incluyendo gomas recicladas de autos y la fibra koba, cultivada tradicionalmente. Al ponerse de moda sus zapatos, se ha impuesto una imagen de África que los consumidores están dispuestos a comprar y no simplemente a financiar con ayuda.

Los consumidores e inversores de naciones dadoras de ayuda han respondido. Tilahun fue incluida por la revista Forbes entre las 100 mujeres a seguir en 2012 y fue invitada a hablar en el Foro Económico Mundial de 2011. Dijo que hay "necesidad urgente" de crear más marcas que sean propiedad de empresarios africanos, que se pongan a la altura del mercado mundial con sus productos para terminar con el mensaje de organizaciones de caridad "que imponen sus mensajes y sus imágenes de África".

"Reconozcámoslo -dijo-: es bastante difícil convencer a alguien de que compre lo que una vende cuando otro lo ha convencido de que una está ocupada únicamente en espantar moscas."

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