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Harlem: las mejores voces del gospel

Recital de gospel y negro spirituals por el Inspirational Ensemble del Convent Avenue Baptist Church (Harlem, Nueva York), dirigido por el pianista, cantante y compositor Gregory Hopkins. Salmos, obras de Duke Ellington, Negro Spirituals, y páginas de Edwin Hawkins. Con James Darren Hicks en bajo y Courtney Bennett en batería. Organizó: Festivales Musicales de Buenos Aires con el auspicio de United Airlines. En el teatro Avenida. Nuestra opinión: muy bueno.

Jueves 02 de septiembre de 1999

Han pasado poco más de cincuenta años desde que Mahalia Jackson proclamara, con la magia de su voz, el "levántate y anda" del gospel.

Aquella fue la época en la que las iglesias de Harlem se poblaban de fieles los domingos para entonar esos cánticos negros encendidos en fervor religioso. Un mismo rito de comunión evangélica que se repetía en los templos de otros barrios negros de Nueva York.

Hoy, las treinta voces del Inspirational Ensemble nos devuelven, con increíble unción y entrega total, aquel contagioso aliento místico.

Dos palabras podrían definir y resumir este encuentro: entusiasmo , cuya etimología nos remite a la inspiración divina (o al arrebato de los poetas), y apoteosis , cuyo significado "entre los dioses" remite al culto de ensalzar a Dios con grandes alabanzas y honores. Las diecinueve voces femeninas y las once masculinas (incluida la del pianista y director) del Inspirational Ensemble no son las de meros coreutas que buscan lucir sus gargantas o que apuntan a crear preciosismos vanos en la trama coral.

Ellos pertenecen a una congregación entregada a la interpretación musical de textos litúrgicos. La música es un vehículo de oración.

Cinco salmos abren el concierto de su segunda visita a Buenos Aires. Las voces se ensamblan con el piano del director Gregory Hopkins, el bajo eléctrico de James Darren Hicks, y la batería de Courtney Bennett.

El estilo del gospel se cumple a la perfección: los solistas (casi todos los coreutas cumplen, rotando, ese papel) dialogan con la masa coral, que se mece suavemente al compás.

El ensamble suena compacto y moderno en ese atrapante ritual del "llamado-respuesta" tan propio de toda la música negra.

Entre las solistas mujeres hay voces bellísimas, como la de Elana King, la de Karen Fleming, la de Yolanda Hutchins, la de Annette Middleton. Ellas desgranan ora calidez y ternura, ora preciosos y delicados fraseos.

Entre esas voces brota, sin recurrir al micrófono, la de su director Gregory Hopkins, constructor, desde el piano, de mil matices y sutilezas, de swing y feeling jazzístico, de impresionantes tutti corales que trepan hacia aquella apoteosis del canto y de la unión con Dios. Cada canción crece desde el susurro hasta la imponencia majestuosa. Es todo un privilegio escucharlos.

René Vargas Vera

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