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Pensamientos incorrectos

El señor González, jefe de los gordipelados

Opinión

Ayer recibí un mail de tono agresivo.

Tenía un rótulo: "Federación Mundial de Gordipelados". Y llevaba firma, con sello: "Sr. González, presidente".

El lector comprenderá rápidamente que el tenor inicial es de proclama populista, y luego se desgrana en una serie de recriminaciones de entrecasa. Aquí va:

"Nos, los gordipelados del mundo, estamos hartos de financiar a nuestras esposas, ex esposas, amantes, hijos e hijas, nietos y nietas, y estamos también hartos de que se pisoteen nuestros valores y modos de vivir.

La clase dominante del mundo actual está integrada por las gordas, una subespecie femenina que avanza impetuosamente sobre todos los ámbitos de la vida humana, con sus proclamas, hoy aceptadas como si fueran verdades consagradas.

  • 1. Dicen que cocinan y planchan, que lavan y cosen, que encargan paquetes y bolsas al súper sólo para que nosotros, sus maridos, comamos nuestros bifes de costilla, nuestras papas fritas, nuestros ravioles, nuestras milanesas. Que todo el dinero del mes se va en la comida que devoramos nosotros, porque ellas no comen. ¡Mentira! Ellas comen, y mucho, y caro: chocolates, frutos en almíbar, marrons glacés, tortas de crema, tiramisú, merengue, helados. Todo carísimo y pleno de calorías. Así están de gordas, como cerdas.
  • 2. Dicen que roncamos, y que por eso no pueden dormir. ¡Mentira! Ellas también roncan, y de modo estruendoso. Se despiertan sobresaltadas por sus propios bufidos. Además, duermen mal debido a los sofocos de la menopausia y otros fenómenos del cerebro femenino, que funciona como si le inyectaran psicotrópicos en el cráneo cada tres días. No somos culpables de la ovulación, la menstruación, la tensión premenstrual, la menarca, el embarazo, la depresión post parto, los antojos, el embarazo psicológico, los dolores de entuerto, el climaterio, las tuforadas y todos esos trastornos. Ellas roncan igual, pero el varón tiene mandatos de hombría, honor, discreción y, por lo tanto, se abstiene de comentarlo.
  • 3. Han inventado, a través de su batallón de gordas psicólogas, un fenómeno que se llama "violencia psicológica". Consiste en decir la verdad, o en todo caso, expresar aquello que uno piensa: por ejemplo, que la mujer sentada (o acostada) a nuestro lado es mediocre, aburrida, sosa y llena de melindres. Uno lo dice tranquilo y quieto. Sin embargo, lo acusan de "violencia psicológica". En cambio, la gorda puede decir todo tipo de barbaridades sin que nadie la impute, porque serán acciones de autodefensa contra el machismo imperante en la sociedad.
  • 4. Las gordas se quejan de que no son atendidas sexualmente. Concurren a cursos de yoga, pilates, meditación, tantra, psicodrama, gestalt, constelaciones, danzateatro, masajes sensitivos, reflexología, shiatsu, feng shui, chi-kung y otros mil inventos. La verdad es que no son atendidas sexualmente porque no nos atraen, y no nos atraen porque no quieren: les gusta el bañero, les gusta Meolans, les gusta Luciano Castro, y nosotros ya no. Necesitamos que aporten algo más. ¿Está claro? Algo nuevo. Algo que aporte vibración, novedad, adrenalina, pimienta, y no el insufrible cumplimiento del deber conyugal. No somos colimbas, ya nos pasó la edad.
  • 5. Nosotros, los gordipelados, también necesitamos ser aceptados. Nos gusta el fútbol, porque lo jugamos de jóvenes. Nos gustan otros deportes, como el boxeo y el tenis. No nos interesan los comentarios de chirusas sobre otras chirusas, ni las últimas novedades de la moda de París-Milán, porque no somos nacidos en París-Milán, sino en Quilmes o Rosario. En general, el mundo de las palabras no es para nosotros. Nos gustan los hechos: una linda mina con cola y pechos, un bife a caballo, una casa con pileta, una montaña de dólares, una final del Mundial contra Brasil. Nos gustaría ser amados así como somos. Incapaces de recitar los versos de Pablo Neruda.

Comunicamos oficialmente a todas: habrá otras declaraciones".

Al pie del texto se acompañaba la firma del pobre González, como ya consigné al principio.

Arrugué el papel hasta hacerlo un bollo y lo arrojé al canasto.

Estoy preocupado. A mi modo de ver, González debe consultar a un profesional. Este muchacho no está bien. Seamos claros: precisa una psicóloga hecha y derecha.

Ella lo pondrá en su lugar..

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