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El análisis

Un anticipo de la campaña que viene

Política

En un país menos imprevisible, el documento que firmó ayer la oposición sería un bombazo letal para el sueño kirchnerista de un tercer mandato de la Presidenta.

De los 28 senadores firmantes, 21 seguirán en su cargo hasta 2015. Con sólo obtener 4 de las 24 bancas en juego el año que viene -un objetivo bastante módico-, los opositores bloquearían de manera definitiva una reforma constitucional con fines reeleccionistas, para la que se requieren dos tercios de los votos en las dos cámaras del Congreso.

Pero la discusión de poder con el kirchnerismo no se resuelve con una matemática tan mundana. Los defensores del plan "Cristina eterna" trabajan en vías menos formales para retocar la Constitución, desde un plebiscito hasta una lectura alternativa de los requisitos para contar las mayorías especiales.

La apuesta kirchnerista se concentra en la batalla electoral de 2013. Sobre todo, en la provincia de Buenos Aires. Un triunfo contundente en el mayor distrito del país le permitirá al Gobierno imaginar atajos legales si la jefa política decide que lo mejor es seguir en el poder. En esa hipótesis, la cuenta de bancas será una anécdota o una excusa para el pataleo opositor.

Llevados a ese terreno, los opositores se chocan una y otra vez con la pared. Lo que pueden conseguir con algo de paciencia en materia institucional se derrumba cuando pasan a hablar de estrategias electorales.

Hay un sector del radicalismo que empezó a imaginar la idea de un frente único opositor, sólo para Buenos Aires y sostenido con la idea de frenar la re-reelección. Suponen que se podrían aprovechar las internas abiertas para que cada sector presente su oferta y después se ordene la lista antikirchnerista según lo que elija la gente. Y hasta imaginan a Gustavo Posse, el intendente de San Isidro, como una candidato posible del partido para pelear en ese terreno.

Algunos peronistas disidentes comparten la idea, pero les falta información para lanzarse: desconocen cómo jugarán al final del camino las dos "estrellas" del peronismo bonaerense, Daniel Scioli y Sergio Massa. Si uno de ellos -o los dos juntos- decidieran postularse en contra del oficialismo, les estarían ofreciendo un futuro demasiado tentador.

Mauricio Macri podría aceptar una alianza amplia en la provincia, con Francisco de Narváez, con Hugo Moyano y otras fuerzas. Pero recela de los peronistas: descuenta que lo abandonarían en el camino si Scioli o Massa se abrieran del oficialismo.

En ese mar de desconfianzas se gestó el comunicado de los senadores, motorizado sobre todo por el radical Ernesto Sanz. La idea fue mostrar que la oposición no está rendida. También, encontrar una meta clara para la campaña que viene.

Intentaron repetir así una jugada que ya habían probado en Mendoza para bloquear la posibilidad de una reelección del gobernador Francisco Pérez. Ese experimento les dejó otras lecciones: ayer mismo, el legislador radical Guillermo Simón, que firmó hace 10 días el documento de rechazo, se arrepintió y avisó que ahora apoya fervorosamente la reforma..

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