Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Ver página en pdf

Perspectivas

Una semana alucinante en la política nacional

Enfoques

En el mundo del marketing el año tiene más de 52 semanas y la política acaba de incorporar una más.

Desde la semana de la nieve hasta la de la chaya riojana y el vino patero, todo cabe a la hora de la publicidad y la propaganda, aunque nadie podría imaginar que el Gobierno, con su infatigable creatividad y su gusto por la imprevisibilidad, llegaría a sorprender con "la semana narcótica".

Primero fue el sugestivo destape del presunto vínculo entre peligrosos narcotraficantes y el jefe de la policía de una provincia con gobernantes opositores pero no tanto, que se despertaron fisurados como después de un mal trance al leer en un diario oficialista la primicia de lo que habían descubierto agentes federales.

Luego llegó la oportuna detención en Pilar de uno de los capos de la droga más buscados en todo el mundo, que llevó al siempre hiperactivo secretario de Seguridad, Sergio Berni, a jactarse de la eficiencia de las fuerzas de seguridad argentinas, a pesar de que el mafioso colombiano llevaba casi un año en el país y habría burlado, como el jefe de la barrabrava boquense, hasta los infalibles sistemas biométricos que el ministro Randazzo instaló en los aeropuertos nacionales.

Y, al final, apareció el inesperado estimulante utilizado por el líder camporista Andrés "Cuervo" Larroque para unir a la dispersa oposición en la Cámara de Diputados, al acusar a los socialistas santafecinos de crear el narcosocialismo.

Todo, definitivamente, alucinante. Mucho más si se tiene en cuenta que Larroque aportó su insólita dosis para despertar y unir adversarios sólo un rato después de que los senadores opositores sorprendieron, tras largos meses de sopor, con un hecho político inusual y efectivo, tendiente a anestesiar las aspiraciones re-reeleccionistas y capaz de dejar estupefactos a varios oficialistas.

Para completar, la inefable Carrió reapareció sugiriendo que el kirchnerismo pensaba comprar el voto de los jóvenes con drogas.

Hasta ahí lo evidente, pero no lo único excitante de la semana política.

Recuperada del bajón (de tensión arterial, que quede claro) y estimulada por las críticas, como es habitual, Cristina reapareció recargada y pegó fuerte. Como de un viaje al pasado, rescató (y denunció) otra campaña antiargentina. Y, poseída por el entusiasmo, repitió exultante: "¡Vamos a pagar, vamos a pagar? en dólares!"

No le importó a la Presidenta que esa mercadería escaseara hasta generar algunos síndromes de abstinencia, como lo reconocen aún los economistas más adictos al modelo. Tampoco pareció inhibirla que el que hubiera alterado más a calificadoras de riesgo e inversores y generado más incertidumbre sobre las deudas argentinas haya sido su Banco Central, al negarle transar con la moneda norteamericana al kirchnerista gobernador chaqueño Jorge Capitanich. O el mismísimo ministro de Economía de la Nación, cuando el día anterior dijo que el país no pagaría ni un dólar a los acreedores que no habían entrado oportunamente en el canje de la deuda en default.

Demasiado para no pensar que la semana narcótica está entre nosotros y que la realidad nacional está sustancialmente alterada. El problema es que la Argentina puede ser una adicción incurable..

REDES SOCIALES
 

TEMAS DE HOYArgentina en defaultDólar hoyEl tiempoConflicto en Medio Oriente