Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Ver página en pdf

La campaña

En EE.UU., el empate es angustioso, pero no muchos creen en él

El Mundo

A pesar de la paridad en las encuestas, los norteamericanos piensan que ganará Obama

Por   | LA NACION

WASHINGTON.- Ni este Barack Obama es el mismo de hace cuatro años, cuando lucía invencible en su derroche de esperanza y serenidad. Ni este Estados Unidos es el país de 2008, entonces al borde de una crisis que parecía letal y en busca de un giro salvador.

Puede que allí radique parte de la explicación de este angustioso final cabeza a cabeza, que se manifiesta a diario en las encuestas nacionales de intención de voto, como la publicada ayer por Ipsos/Reuters. En ella, el mandatario demócrata aventaja al republicano Mitt Romney por un punto.

Más allá de los números, sin embargo, muchos se niegan a aceptar esa paridad y creen que el resultado de las elecciones de pasado mañana será claro. "Este empate se desempata en 48 horas y, en el fondo, todos sabemos para el lado de quién", sentenció James Carville, el estratega a quien se atribuye un papel central en la presidencia de Bill Clinton.

La afirmación aludió a la percepción colectiva de que Obama será el triunfador pasado mañana. Esa convicción se refleja en todas las encuestas desde hace tres semanas: cuando a los norteamericanos se les pregunta quién cree que ganará, bastante más del 50% se inclina por el actual presidente.

Por ejemplo, el último sondeo de The Washington Post y ABC News, terminado hace una semana, mostró que el 58% de los norteamericanos cree que el mandatario logrará su reelección.

Anoche, el economista Paul Krugman se inclinaba en la misma dirección."Seguir diciendo que este final se apoya en el filo de una navaja es inexacto. Los datos dicen que tiene más chances Obama", escribió en su blog de The New York Times.

La afirmación tiene el valor adicional de venir de un crítico despiadado de un presidente cuyo proyecto, sin embargo, sigue pendiendo de un hilo. Un recorrido inimaginable para el pretendido "cambio histórico" al que se lanzó hace cuatro años. Obama no es el mismo, las circunstancias son otras y no hay quiebre en el escenario.

Romney consolidó a principios de octubre el vuelco que lo mantiene cabeza a cabeza en esta recta final. Fue entonces cuando el republicano aprovechó el primer debate televisivo para mostrar la imagen de un hombre moderado, conocedor y sereno.

Ésa fue la misma ocasión que Obama desperdició. No se sabe si fue un pecado de arrogancia, pero difícilmente haya pensado que le costaría tan caro. Eso dejó en evidencia que el presidente no es ya aquel mago de la política que más parecía un duende que un ser humano.

Ni tampoco Estados Unidos es el mismo de aquel entonces: las dificultades existen, pero la percepción ya no es la de un país cerca del abismo a fuerza de desaciertos propios.

"No aparece una opción muy clara como determinante de un cambio a corto plazo", dijo Phillip Rucker, analistas de encuestas.

De todas maneras, algunos analistas llaman a la cautela sobre las percepciones de los norteamericanos. "Hay que tener cuidado. En esta percepción también contribuye el aura que se atribuye a quien está en el poder", dijo a LA NACION Richard Calhoum, de la Universidad de Colorado en Denver.

No sólo es la percepción. También la matemática muestra que, aun en caso de un resultado parejo o adverso en cantidad de votos, son más las opciones que tiene Obama que Romney para sumar los 270 votos necesarios en el Colegio Electoral.

Pero la matemática tampoco explica el corazón de la historia, de la exaltación al desencanto, y del triunfo absoluto al miedo al fracaso, que se cuenta entre los extremos de estos cuatro años. La mala economía y las promesas incumplidas también explican mucho.

Y aún hay más. Por ejemplo que, más allá de lo que digan sus seguidores, el Obama de hoy es un hombre distinto. Aquel de la oratoria y la argumentación impecables, pero que, más allá de esas armas indispensables, cautivaba con otra cosa.

Era un hombre que rompía la bisagra de la historia: fresco, carismático, elegante y lleno de esperanza. Con el porte de quien revela un espíritu tan confiado en el futuro y capaz, por tanto, de irradiar seguridad de destino y serenidad ante las dificultades.

El Obama de estos días sigue siendo el mismo de la lógica implacable. Pero más duro, más pesimista y con el gesto reservado que traduce eso: reservas. La confianza ya no es tanta ni la esperanza tampoco. Eso se percibe y es la parte que las encuestas no llegan a explicar. "Los cuatro años en la Casa Blanca han cambiado a Obama", asegura Jonathan Schell, del Nation Institute y profesor visitante de la Universidad de Yale.

Otros, como Nicholas Checa, de la consultora republicana McLarty Associates, cuestionan que, en estos cuatro años, Obama cayó en promesas dignas de "populismo económico" y que por eso se lo castiga.

La verdad es que buena parte de los norteamericanos piensa que el país no está en buen camino. Pero tampoco están seguros de que la cuestión vaya a mejorar demasiado con Romney, a quien además vinculan con George W. Bush, el hombre que conducía Estados Unidos cuando estalló la crisis, en 2008.

"La principal diferencia es que este momento no se percibe como una opción de giro histórico", explicó Phillip Rucker, analista de encuestas para The Washington Post.

"Esa sensación de que, más allá de quien gane, no hay esperanza de que nada vaya a cambiar mucho en lo inmediato es lo que alienta los matices de opinión en los que se basa el empate estadístico", añadió.

Eso explica por qué Romney incorporó como lema "el cambio". Obama habla de lo mismo, pero como continuidad. "Completar el trabajo", dice, como si el cambio que prometió y que parte de los decepcionados no ve hubiera empezado.

Otra de las bazas por las que se construye el empate es la cuestión racial. A grandes rasgos, los blancos votan a Romney, y las llamadas "minorías" (negros, asiáticos e hispanos), a Obama. De hecho, éstas son las elecciones con mayor polarización racial en muchos años.

Lo que ocurre es que ahora las "minorías" son más numerosas, a lo que se debe sumar sectores de población que se sienten más identificados con las políticas de Obama que con las de su adversario republicano. La comunidad homosexual es una de ellas. La polarización no es absoluta ni lo explica todo. Pero, en buena medida, suma lo suyo.

Las últimas encuestas

Obama y Romney no logran sacarse ventaja

  • 47%
    Para Obama
    Según una encuesta de Reuters/Ipsos, publicada ayer, un 47% dijo que respaldaría a Obama, mientras que un 46% afirmó que daría su voto a Romney
  • 48%
    Para el presidente
    De acuerdo con la última encuesta de la cadena CNN, Obama también vencería a Romney. Obtendría el 48% de los votos y el republicano, el 47%
  • Florida: sondeos dispares
    En este estado clave los sondeos son dispares. Según una encuesta de Wall Street Journal/NBC News/Marist Poll, Obama obtendría el 49% de los votos frente al 47% de Romney. Sin embargo, una encuesta del diario Miami Herald de ayer otorga el 51% a Romney y el 45% a Obama. Reuters/Ipsos pronostica un empate
  • Ohio: ventaja de Obama
    Aquí la mayoría de las encuestas otorgan una mínima ventaja a Obama. Según Reuters/Ipsos, ganaría con el 46% de los votos frente al 45% de Romney. CNN otorga un 50% a Obama y un 47% a Romney
  • Colorado: sube Romney
    En este otro estado clave, Romney, con el 47% de los votos, aventaja levemente a Obama por dos puntos, según una encuesta de Reuters/Ipsos. Sin embargo, de acuerdo con un sondeo de CNN ambos candidatos están empatados
TEMAS DE HOYLa relación EE.UU. - CubaCambios en el GabineteNueva ley de telecomunicacionesMariano Benedit