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Adonde vayas, acuérdate de que tienes el mismo código

Opinión

Quizá fue "sin querer queriendo", como dice el Chavo del Ocho. Lo cierto es que, la semana pasada, el director de la Real Academia Española, don José Manuel Blecua, aportó su propia visión al tema de la "pureza de sangre" de las distintas variantes del español.

Para Blecua, según las declaraciones que hizo a la agencia de noticias EFE un poco antes de dar una conferencia sobre "La Real Academia y su futuro", en la Biblioteca Regional de Castilla-La Mancha, "donde haya un hablante que se preocupa por la lengua y pone en ella cuidado y amor, no hay un lugar donde se hable mejor que en otro". Una satisfacción más: para Blecua, "lo mismo puede ser Bogotá, que la ciudad de México, que Valladolid o Madrid y Barcelona, porque no hay lenguas más puras que otras".

De acuerdo entonces con la definición del director de la RAE, no vale la pena seguir discutiendo si existe un "español americano" o un "castellano argentino"; todas las variantes son hijas del mismo, robusto tronco.

Pruebas al canto: el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, dio varios consejos a los neoyorquinos sobre cómo prepararse para la llegada de Sandy, el huracán tan temido. Una de esas charlas estuvo destinada a la comunidad hispánica de la ciudad y Bloomberg se dirigió a ella en español (quien esto escribe pudo oírla afortunadamente por una radio argentina).

Fue un gesto político y al mismo tiempo de gran cortesía, pero también un enorme esfuerzo: para el alcalde y para sus oyentes. El texto estaba redactado en correcto español, pero la pronunciación de Bloomberg lo volvía por momentos absolutamente críptico. Sin embargo, no se salteó una sola línea y el hecho fue demostrativo, también, de que Mario Vargas Llosa no se equivoca cuando coloca al español apenas por detrás del inglés en su importancia en el mundo.

Que el regocijo por sentirnos unidos en la variedad no nos lleve a los hispanohablantes a olvidarnos de la gramática y de la ortografía. Hay que poner en ellas "cuidado y amor", porque siguen siendo garantía para poder manejar el mismo código.

Y a propósito de código, y de préstamos del inglés, Fundéu (www.fundeu.es) comentaba recientemente que el uso excesivo del anglicismo lifting, en el sentido de 'renovación' o 'puesta al día', es innecesario: "El Diccionario panhispánico de dudas ni siquiera considera aconsejable el uso de la voz inglesa lifting en su sentido literal de 'estiramiento facial'; y aún menos recomendable resulta el uso figurado, en el que puede sustituirse por términos y expresiones como renovación, puesta al día, actualización, modernización, remodelación o lavado de cara, en función del contexto". Por ejemplo, "le hacen un lifting a la fachada del museo" se vería infinitamente mejor así: "Renuevan la fachada del museo".

La recomendación vale igualmente para la voz inglesa holding, "anglicismo propio de la jerga empresarial y que puede traducirse por consorcio, grupo financiero, grupo industrial o grupo de empresas, según el contexto". Aunque, si se opta finalmente por utilizar la voz inglesa, "lo adecuado es escribirla en cursiva", recuerda Fundéu.

© LA NACION.

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