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El regreso de Kurt Vonnegut

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LA NACION
Viernes 09 de noviembre de 2012
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La Bestia Equilátera ha puesto nuevamente en las librerías una novela que avispó la adolescencia de más de una generación: Cuna de gato , de Kurt Vonnegut (1922-2007). Nacido en Estados Unidos, descendiente de alemanes, Vonnegut siempre condensó los atributos que suelen asociarse con la juventud: irreverencia, algún fracaso comercial que, aunque rápidamente subsanado, lo hizo entrar en el reino de los escritores "de culto", frontalidad, opiniones políticas a contracorriente de las mayorías. Cursó estudios universitarios de química y debió interrumpirlos para incorporarse al ejército de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial; lo que equivale a decir que conoció la muerte y que experimentó el desengaño de la ciencia como camino directo a un mundo utópico. Ambos temas, trabajados por el duro cincel de la ironía, serían luego centrales en su obra.

Escrita en 1963, Cuna de gato comparte el espíritu de la época con otra pieza brillante de la literatura norteamericana de aquellos años: La conjura de los necios , firmada por John Kennedy Toole en 1962, aunque publicada en 1980. Los dos libros presentan la sociedad estadounidense de su tiempo como un artefacto esperpéntico y disparatado, que se mueve a ciegas pero sin detenerse, impulsado por la fuerza del azar y del absurdo. En ambos, la ironía impone un distanciamiento humorístico que permite sobrellevar lo que la verdad desnuda revelaría como una escena insoportable.

El título del libro de Vonnegut se refiere a una de las figuras que se forman en ese juego en que, con los dedos de ambas manos enfrentadas, se va entrelanzando de distintas maneras un mismo cordel unido por sus extremos. A eso juega, en la novela, el doctor Felix Hoenikker, uno de los inventores de la bomba atómica, precisamente el día que el engendro cae sobre Hiroshima. El libro gira en torno a la investigación que emprende Jonás, el protagonista, sobre qué era lo que hacían los estadounidenses el día que cayó la bomba. El rastreo tiene derivaciones inesperadas, digresivas y delirantes. Y en el camino, Vonnegut dispara contra varios tótems nacionales: relaciones familiares (tortuosas), política exterior (sádica), espiritualidad (falsa).

Quien vaya a entrar en Cuna de gato hará bien en tener en cuenta las palabras de Jonás, ferviente seguidor del bokononismo, la religión que descubrió en la república caribeña de San Lorenzo. "He aquí la frase inicial de los Libros de Bokonon : "Todas las verdades que estoy por decir son mentiras descaradas'. He aquí mi advertencia bokononista: si alguien no logra entender que una religión útil se puede basar en mentiras, tampoco entenderá este libro".

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