Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Los Gardel volvieron a tener alfombra roja

Un tributo a Spinetta, 5 premios para Gieco y Gardel de Oro para Escalandrum

Viernes 09 de noviembre de 2012
SEGUIR
LA NACION
0

Sonaba "Post crucifixión" y su distorsión parecía que iba a volar los delicados paneles acústicos del auditorio de Usina del Arte. Pero nadie quería que se bajara el volumen. Todo lo contrario. Además, no había vuelta atrás. Los Premios Gardel a la Música comenzaban una nueva etapa con el regreso de su ceremonia (de perfil más bajo, pero no menos importante), con una votación distinta y con cuatro próceres del rock argentino que estaban recordando a otro prócer, Luis Alberto Spinetta. Eran Charly García, León Gieco, Fito Páez y David Lebón los que fueron desgranando fragmentos de temas del Flaco, acompañados por un grupo de rock al que se le ensambló un cuarteto de cuerdas, con arreglos y dirección musical de Mariano Otero. También fue una noche para que León Gieco se llevara cinco estatuillas y para que el premio Gardel de Oro quedara en manos de un grupo de jazz, Escalandrum, por su disco de homenaje a Astor Piazzolla.

Al promediar la entrega de estatuillas que transmitió la señal de música CM, cada una a su turno fueron surgiendo la voces: "Abrázame, madre del dolor" ("Post crucifixión"), comenzó Lebón. "Temprano el durazno del árbol cayó" ("Durazno sangrando"), siguió Gieco. "Tu ser sin querer se abrirá en la luz./ Se irá sin saber que lo amaban" ("No te busques más en el umbral"), entonaba Páez. Y luego García, para el "rezo" conjunto y para terminar de armar el canon vocal que cerró el homenaje.

Los que fueron a ver a Kiss se lo perdieron; los que añoran las grandes transmisiones de los premios por canales de aire, también. Los que prefirieron otro tipo de escenarios (Gran Rex o Luna Park) con festejos más ampulosos se perdieron el homenaje y la entrega de premios en vivo en el ribereño barrio de La Boca. Este regreso al festejo fue mucho más modesto que los anteriores. Incluso hasta tuvo desajustes técnicos que postergaron algunos números en vivo. Pero, por suerte, la habilidad de los anfitriones Soledad Pastorutti y Bahiano hizo que los baches no se convirtieran en un drama.

Fue un día de caras brillosas y paladares secos. El calor y la humedad no perdonaban. Tampoco los cortes de luz, que hicieron del tránsito un gran caos. Pero había que estar agradecidos. Hubo días peores. Hubo ediciones peores. Hubo años en los que una lluvia torrencial demoró varias horas la ceremonia. Hubo años en los que la fiesta ni siquiera se hizo. Pero el festejo volvió.

En esa parte de la ciudad, a diferencia de muchas otras, había luz, músicos y ganas de festejar. Hubo premios Gardel, hubo un ganador fuera de lo común, hubo un homenaje memorable a Luis Alberto Spinetta, una mención especial para Palito Ortega, por su carrera, y un festejo que la comunidad musical se merece.

Además, fue un año distinto para la votación. Según Capif, entidad organizadora de los premios, se registró un 25 por cierto más de discos postulados. La cifra rondó los 800. Y una de las curiosidades fue que esta vez accedieron a las ternas de los rubros principales los solistas y grupos que no interpretan una música que no es rock ni pop. Alcanzó con ver la lista de nominados a mejor disco del año: Babasónicos (rock), Miranda (pop), Escalandrum (grupo de jazz que compitió con un disco de tango) y Szachniuk-Sola (novel dúo femenino dedicado a la música de raíz folklórica, que también compitió en la categoría Nuevo artista de folklore). Y más allá de que los favoritos Miranda! no se impusieran en la decisión final (sólo una estatuilla de las siete nominaciones) y de que Escalandrum sorprendiera con el galardón de oro, la ceremonia dejó la sensación, especialmente con el homenaje a Spinetta, de que se trataba de sumar esfuerzos y de recuperar ese espacio que va más allá de una alfombra roja, los logros individuales y las cuestiones numéricas.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas