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El 8-N / Reflexiones sobre la protesta

El mensaje de las cacerolas, según los intelectuales

Política

Consultadas por LA NACION, once figuras del pensamiento analizaron los alcances de la marcha y sus efectos en el escenario político y social

La mayoría de los intelectuales consultados coincide en que el conjunto social que se expresó ayer no tiene una representación única y que, por el contrario, reúne demandas de las más variadas. También en que no tiene necesariamente una traducción electoral o partidaria.

El Gobierno aparece como el principal destinatario de los reclamos, pero la oposición también debe tomar otra actitud si cree que puede capitalizar el descontento expresado a lo largo de todo el país.

Interpretaciones breves y profundas de uno de los fenómenos sociales más interesantes de los últimos años.

  • MARÍA SÁENZ QUESADA
    Historiadora
    "Fui a la marcha del 8 de noviembre, sin duda más numerosa que la de septiembre pasado. Carteles de apoyo a la Constitución Nacional, banderas argentinas. El clima de protesta sin odio, sin consignas ni encuadre partidario de aquella primera convocatoria se mantuvo intacto. La ciudadanía que respondió a la convocatoria de las redes sociales con entusiasmo y sin agravios todavía no ha encontrado el liderazgo político que la exprese."
  • MARÍA MATILDE OLLIER
    Politóloga
    "El heterogéneo mosaico de autoconvocados no tiene representación política única. Su desafío es transformar su movilización en poder político, una tarea difícil cuando las encuestas revelan desconfianza hacia los partidos y descrédito de la oposición. La movilización expresó también dos visiones extremas del país. Construir una Argentina para todos requiere, sin duda, alejarse de los extremos."
  • IVÁN PETRELLA
    Teólogo
    "Como dijo Jauretche: «Lo importante no es cambiar de collar, sino dejar de ser perro». Quienes marchan se han sacado el collar de la política tradicional: ni peronistas ni radicales ni de Pro. Decidieron dejar de ser perros, dejar de aceptar lo inaceptable sólo por una identificación partidaria. Son argentinos que reclaman con madurez vivir en un país normal: sin rencores ni falsas epopeyas."
  • VICENTE PALERMO
    Politólogo
    "No hubo sorpresas. Tanto la composición social, una presencia masiva de la clase media sin sectores populares, como las consignas, en general sin agravios ni llamados destituyentes, estuvieron dentro de lo previsto. El Gobierno va a tener serios problemas para contraargumentar. Hay un nuevo sujeto político, diferente, con un comportamiento todavía difícil de prever y con capacidad para incidir en el tablero político."
  • ALEJANDRO GRIMSON
    Antropólogo
    "Democracia implica derecho a la protesta y a la disidencia. No se debe estigmatizar a los que manifestaron ni unificar lo heterogéneo. Ojalá la mayoría de los concurrentes condene a los intolerantes y respete a quienes pensamos distinto. Ojalá el Gobierno corrija errores para fortalecer el mandato de 2011. Cuando la crítica se complemente con propuestas, resurgirán diferencias."
  • HORACIO GONZÁLEZ
    Director de la Biblioteca Nacional
    "Quizá sin proponérselo, los manifestantes de ayer le han hecho un gran servicio a la democracia. Fue una manifestación de estilo tradicional, con sus consignas en regla. Se pedía justicia y libertad. No se describieron con mayores precisiones esos grandes vocablos, pero ahora se puede saber que finalmente hicieron un gran acto público. Como se acostumbra en las elecciones. Como acostumbra a hacer el cuerpo electoral de Macri."
  • LUIS GREGORICH
    Escritor
    "Los actos populares del 8-N han sido un éxito, por su masividad, su carácter popular y nacional (no al revés) y su apelación a la democracia y a la paz. Se ha puesto en la picota a la corrupción, la inseguridad y el autoritarismo. No hubo agravios personales ni insinuaciones destituyentes. Ojalá el ruido de las cacerolas, adecuada metáfora del cansancio de los ciudadanos frente a las arbitrariedades del poder, pueda transformarse en la organizada alternativa que el país -y el Gobierno- necesitan. Sepa la señora Presidenta interpretar con equilibrio y mesura esta demostración del pueblo en las calles de la República."
  • ÁLVARO ABÓS
    Escritor
    "La principal crítica del kirchnerismo a los cacerolazos es que no tienen traducción política, en términos electorales o partidistas. El 8-N, dijo el kirchnerismo, es estéril en candidatos y proyectos. No percibieron que ese «adanismo» es la principal riqueza del 13-S y del 8-N. Sin retórica electoralista, la sociedad en las calles desnudó y contestó el principal vicio kirchnerista, la voracidad por el poder y sus frutos amargos, la ineptitud y la corrupción. El 8-N sirve en cuanto no es punto de llegada sino de partida."
  • SANTIAGO KOVADLOFF
    Filósofo
    "Tal vez nunca, como hoy, la dirigencia opositora esté en condiciones de advertir la magnitud del desafío que le formula la demanda popular. Más que a protestar, la gente salió a expresar la necesidad que tiene de vivir en una democracia verdadera, en un espacio político donde la ley garantice la convivencia y las diferencias no se tramiten de modo belicoso. Tiene mucho que aprender el oficialismo si quiere llegar a ser representativo de esa democracia verdadera. Y mucho que aprender la oposición si quiere llegar a representar la sensibilidad de quienes la reclaman."
  • DIANA KORDON
    Psiquiatra - Eatip
    "Confluyen sectores heterogéneos. El descontento tiene una base legítima: inflación, corrupción, impunidad, crisis del transporte, energía y vivienda imponen enormes sufrimientos cotidianos. Se suma el reclamo de no re-reelección. Se requiere pensar por fuera de la lógica binaria del Gobierno, que ciertos sectores opositores fomentan en su beneficio. Espero que las voces espontáneas abran puentes con la incipiente confluencia de los trabajadores que comienzan a esbozarse organizadamente."
  • JUAN JOSÉ SEBRELI
    Escritor
    "La calle y los medios son los únicos canales que quedan para las denuncias cuando las instituciones que deben responder los reclamos de la sociedad y defenderla contra los abusos del poder están siendo coaccionadas y presionadas. Los medios, ya muy acotados, corren el peligro de perder su independencia y la gente ha recurrido a la manifestación callejera. Ésta ha sido una multitudinaria expresión de libertad, pero hace falta que ese fervor sea un impulso para la reconstrucción del sistema político, hoy en crisis. De no ser así, esta protesta resultará sólo testimonial e impotente para el cambio."
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