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Opinión

Un investigador pionero y original

Enfoques

Roberto Cortés Conde, por la obra que produjo y por los debates que suscitó, puede ser considerado uno de los padres de la historiografía económica argentina. Sus investigaciones abrieron nuevos campos de saber. No sólo porque desafió muchas explicaciones que se suponían inconmovibles. También porque parte de su trabajo consistió en elaborar trabajosas series estadísticas sobre las que se edificarían interpretaciones más seguras. Estas innovaciones dieron a la trayectoria científica de Cortés Conde una dimensión internacional.

Esa carrera estuvo guiada por algunas obsesiones. En el centro de todas palpita un enigma metaeconómico: por qué a la dirigencia argentina le resulta tan dificultoso llegar a un consenso sobre "qué bienes públicos y en qué cantidad se van a producir, quiénes los pagarán y quiénes se beneficiarán con ellos". Al no encontrar esa fórmula, la historia nacional ha consistido en una secuencia maníaca de inflación, crisis de deuda y shocks devaluatorios. Cortés Conde explica ese eterno retorno en que nuestra sociedad sólo pudo celebrar un pacto fiscal satisfactorio durante períodos muy efímeros.

Las raíces de ese problema se hunden, según él, en la economía extractiva del imperio hispánico. Después hay que rastrearlas en la larga guerra civil que se desató alrededor de los recursos de la Aduana. Entre el último cuarto del siglo XIX y la primera posguerra, el país se integró con éxito al mercado atlántico. Pero en 1930 ese orden sucumbió y la riqueza comenzó a derivar de las prebendas de un Estado que se instaló en el centro de la economía.

Cortés Conde debe su formación más temprana a un padre que enseñaba literatura clásica. En la universidad se graduó como abogado. Más tarde estudió Sociología, a la sombra de Gino Germani. Esta prehistoria del historiador-economista tal vez explique su enfoque interdisciplinario. El origen de los males económicos argentinos, sostiene Cortés Conde, está más allá de la economía. Debe buscarse en la imposibilidad de construir un sistema de reglas permanentes e instituciones confiables que extiendan el horizonte a la creación de la riqueza.

En la estela de Cortés Conde se movieron muchos otros economistas. Entre los más destacados está Gerardo della Paolera, que lo hereda en la cátedra Luis María Otero Monsegur, de la Universidad de San Andrés, después de un exitoso desempeño profesional en los Estados Unidos, Francia e India. Discípulo de Cortés Conde hace 30 años, Della Paolera observa la economía desde el mismo punto de vista histórico institucional. Se pregunta por qué los argentinos sacrifican su pacto intergeneracional a la ilusión de un presente eterno. Es la incógnita del maestro. Y sigue sin contestarse. A pesar de su urgencia..

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